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Así será el “plan de choque” para el sistema de salud que arrancaría este mes

Gobierno de De la Espriella espera poner en marcha la primera fase de la estrategia antes de finalizar septiembre. Todo dependerá de los recursos y la confianza.

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Comunicador social de la Universidad Santo Tomás. He ejercido desde 2016 en medios como Citytv, Cablenoticias, W Radio, La Liga Contra el Silencio y El Espectador. Llegué a El Colombiano en 2022 para cubrir temas de salud y educación. Me he centrado en el manejo del sistema de salud y la reforma impulsada por el Gobierno de Gustavo Petro, así como en temas de género. Futbolero e hincha de Atlético Nacional.

hace 1 hora

Cuatro años quedaron largos para dejar en los rines un sistema de salud que llevaba 33 años en construcción, cambio y fortalecimiento. A seis semanas de haber llegado a su fin el periodo presidencial (2022–2026) que lo puso más en jaque que la pandemia del covid–19, nadie en el sector niega los nuevos y buenos vientos que soplan con el cambio de Gobierno; sin embargo, el caos financiero, técnico y administrativo que recibieron de sus antecesores ha retrasado el camino que estaba delineado para que los pacientes afectados por demoras y negaciones de servicios no padezcan más.

Dos años han separado a Katerin Garcés del medicamento vital que haría su vida más llevadera: la Agalsidasa Alfa, una enzima humana que se usa como terapia de reemplazo a largo plazo. Sirve para tratar la enfermedad de Fabry —un trastorno genético hereditario— que padece desde que tenía 33 años (actualmente tiene 38).

Cuenta que Nueva EPS, a la que está afiliada, se lo entregó la primera y única vez en 2024. Desde entonces, ha librado una disputa contra la aseguradora en la que ha agotado todas las vías habidas: queja ante la Superintendencia de Salud, tutela, fallo a favor, desacato y hasta más.

“Empezaron a aparecer problemas a nivel pulmonar, empecé a perder mis dientes. Desde 2024–2025 dejaron de darme el único medicamento que detiene el dolor. Tengo dos tutelas, vamos para el octavo desacato y nada está funcionando”, contó Katerin.

La paciente sigue esperando ser escuchada mientras que los días con sus noches pasan con el temor de que su cuerpo entre en un deterioro progresivo. “Si yo no recibo la molécula (el medicamento), mi cuerpo empieza a deteriorarse, empieza a tener falla orgánica, hasta que finalmente llegamos a un deceso”, narró.

La enfermedad de Nabry provoca la acumulación de una sustancia grasa dentro de las células del cuerpo, lo cual puede terminar en un fallo renal, en problemas del corazón y en alto riesgo de accidentes cerebrovasculares. Hoy en día cuenta que sus pulmones están al 19% de capacidad.

Pacientes que no dan espera

Desde el año pasado, un grupo de madres cuidadoras ha tenido hasta que encadenarse a la sede de Emssanar EPS en Cali. No les ha quedado de otra. Y aun así, se queda corto para la atención urgente que necesitan sus hijos, algunos diagnosticados con enfermedades huérfanas o parálisis cerebral.

A principios de este mes, fue tal el desespero de una de esas mujeres que se desmayó en la oficina de la sede de la Superintendencia en la capital del Valle del Cauca. Allá llegaron varias mamás en búsqueda de respuestas. “No sabemos qué hacer. Estamos sin home care (cuidado en casa), medicamentos, alimentación, insumos y citas médicas”, manifestaron.

Este caso ha sido visibilizado en distintos medios por la Federación Colombiana de Enfermedades Raras (Fecoer), institución que abarca organizaciones y grupos de apoyo a pacientes que viven con esa clase de dolencias. Según conoció EL COLOMBIANO, esa agrupación tiene una lista de 82 pacientes en todo el país sufriendo por no poder acceder a medicamentos: situación que, en personas con esos pronósticos de salud, puede significar la vida o la muerte.

El Gobierno de Abelardo de la Espriella ha dado puntadas —en distintos escenarios— sobre cómo abordará el panorama de caos que heredó de su antecesor Gustavo Petro.

Información publicada en el portal Valora Analitik señala que el plan consiste en implementar en los primeros meses una estrategia para atender el represamiento de tratamientos, así como destrabar la entrega de medicamentos dando prioridad a los pacientes con enfermedades crónicas y de alto costo.

Por otro lado, menciona la eliminación de barreras administrativas “innecesarias”, como autorizaciones repetidas o la renovación frecuente de fórmulas médicas; la creación de una “Central Unificada de Quejas” para agilizar los reclamos; al igual que el control de precios de medicamentos, entre otras medidas.

El problema es que esa rueda ya está inventada. O al menos así es con el caso del control de medicamentos, que existe en Colombia desde 2012 y fue el gran legado del entonces ministro de Salud, Alejandro Gaviria; también con la central de quejas por acceso a medicinas, cuando la que actualmente hace esa tarea de recibir, procesar y dar solución es la Superintendencia.

El consultor independiente en salud Ramón Abel Castaño expresó que el Gobierno debería concentrarse en el plan de choque para priorizar “tratamientos interrumpidos que tengan riesgo de fallecimiento o de complicarse por ausencia de medicamentos para encontrar los pacientes con más riesgo y darles acceso prioritario”. No obstante, reconoce que “es muy difícil porque la lista es larga”.

Entre tanto, el investigador de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Giovanni Jiménez, reconoce como positivo el cambio de postura del Ministerio de Salud —ahora encabezado por Ana María Vesga— frente a actores del sistema como las EPS, los gremios y las organizaciones de pacientes (a quienes en el Gobierno Petro se estigmatizaba). Aun así, advierte que esa confianza es solo un ingrediente para sacar al sector de la crisis: los otros dos son financiamiento y disponibilidad de medicamentos.

“Han hecho reuniones para restablecer la confianza, pero eso no asegura que vaya a tener éxito mientras no se materialice con flujo de recursos que garantice acuerdos de pago para que no queden cuentas pendientes y no estigmatizar. Pero esa confianza va a depender de que haya dinámica con los recursos y eso pasa por el presupuesto general de la Nación, la unidad de pago por capitación (UPC) y la dinámica con las EPS intervenidas. Eso no será menor a dos meses, por lo que seguiremos viendo crisis”, señaló.

Por su parte, una fuente enterada del sector salud le dijo a este diario que los planes del ministerio cambiaron en medio de la urgencia por estabilizar el sistema y de la emergencia por el terremoto “sin poder consolidar un equipo de trabajo”, pues el exministro Guillermo Jaramillo, según sostuvo, “dejó nómina amarrada y ha sido una limitación que dejó el Gobierno anterior con gasto comprometido, lo que hace que la respuesta sea difícil”.

Esa misma persona añadió que la solución a la crisis no se soluciona solo con plata, sino con capacidades técnicas en el Minsalud para concertar con diversos actores y generar confianza para invertir. “Pero todo eso toma tiempo”, dijo.

Quejas que suben y suben

Por medio de un derecho de petición enviado a la Supersalud, EL COLOMBIANO accedió al consolidado de cifras de peticiones, quejas y reclamos (PQR) que recibió esa entidad en los últimos 12 años. Los datos sobre las quejas referentes al acceso a medicamentos muestran que entre 2015 y 2025 la cifra ha mantenido una tendencia creciente, salvo en 2017 y 2021 (año anormal por los rezagos de la pandemia del covid–19).

Para entonces se conocía ese ítem como “falta de oportunidad en la entrega de medicamentos dentro y fuera del plan básico de salud (PBS)”.

El periodo de tiempo en el que mayores variaciones con respecto al año anterior se han presentado oscila entre 2023 y 2025, así como en 2016 y 2022 (años de pospandemia).

La variación porcentual de 2015 a 2016 fue de 86,3%; el de 2016 a 2017 quedó en –6,6%; el de 2017 a 2018 se ubicó en 42,1%. Posteriormente, la de 2018 a 2019 fue de 38,5%; la de 2019 a 2020, de 47,6%; la de 2020 a 2021, de –17,3 %; la de 2021 a 2022, de 58,6%. Y finalmente, el cálculo en el cuatrienio siguiente tuvo un cambio en el nombre del indicador.

Una directiva de la Supersalud hizo que desde julio de 2023 se implementaran nuevas clasificaciones en los reclamos: pasaron a llamarse “negación para la entrega de tecnologías en salud y/o de otros servicios autorizados” y “falta de oportunidad en la autorización de tecnologías en salud y/o de otros servicios”.

De manera que sumadas las cifras del primer semestre de 2023 bajo la categorización anterior y las del segundo semestre con la categorización actual, suman 173.817 quejas. Esa cifra refleja, comparado con 2022, una variación del 19,1%; la de 2023 a 2024 se situó en 58%; mientras que la de 2024 a 2025 quedó en 64,6%. Entre enero y agosto de 2026 se radicaron 249.761 quejas: el 90% de lo registrado en todo 2024.

El inicio del plan de choque

La viceministra de Protección Social, Marcela Brun, anunció que la primera fase del “plan de choque” para estabilizar el sistema de salud está “prácticamente lista” y que el Gobierno espera ponerla en marcha antes de finalizar septiembre.

Durante el AFI Summit, organizado por Afidro la semana pasada, Brun explicó que el plan priorizará primero a los pacientes con mayor riesgo de vida, identificados mediante datos y consensos con sociedades científicas, la Cuenta de Alto Costo y expertos.

La segunda fase estará dirigida a pacientes con riesgo de hospitalización o eventos agudos, mientras la tercera atenderá a quienes tienen medicamentos o citas pendientes.

La funcionaria señaló que el ministerio verifica esta información con las EPS para establecer cuántos pacientes requieren atención prioritaria y determinar los recursos necesarios. También aseguró que se buscan fuentes de financiación para implementar rápidamente el plan.

La promesa de campaña de De la Espriella fueron los primeros 90 días (hasta principios de noviembre) para ese plan de choque. El tiempo corre y en los mentideros de las organizaciones del sistema se comenta que al día 80 (finales de octubre) empezarán a exigir primeros resultados.

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Bloque de preguntas y respuestas:

¿Por qué hay escasez y retrasos en la entrega de medicamentos en Colombia?
La crisis responde a un acumulado de problemas financieros, técnicos y administrativos de la administración anterior, traducidos en deudas millonarias con las EPS y proveedores de salud. Esto ha provocado el desabastecimiento de moléculas esenciales e interrupciones en tratamientos médicos, afectando de forma directa a pacientes con enfermedades de alto costo, crónicas o huérfanas.
¿En qué consiste el plan de choque del Gobierno para atender la entrega de medicamentos?
El plan de choque del Ministerio de Salud contempla una estrategia en fases para descongestionar el represamiento de tratamientos. La primera fase prioriza a pacientes con riesgo inminente de muerte o complicaciones graves; la segunda a quienes tienen riesgo de hospitalización; y la tercera a pacientes con citas o insumos pendientes. Además, busca eliminar autorizaciones repetidas y renovaciones frecuentes de fórmulas médicas.
¿Qué es la enfermedad de Fabry y por qué requiere el medicamento Agalsidasa Alfa?
La enfermedad de Fabry es un trastorno genético hereditario poco frecuente que causa la acumulación de sustancias grasas dentro de las células del cuerpo. La Agalsidasa Alfa es una enzima humana que actúa como terapia de reemplazo para detener el dolor, la falla orgánica (renal, pulmonar, cardíaca) y el deterioro progresivo de los pacientes.