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Alcaldía de Medellín taló más de 100 árboles en el parque La Presidenta, ¿por qué?

En plena temporada de El Niño y con el calor arreciando, la Alcaldía de Medellín cortó al menos 123 árboles y arbustos en el parque La Presidenta, en El Poblado.

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Periodista de la Universidad de Antioquia. Hago parte del área Metro e investigo temas de ambiente, ciencia y cultura.

hace 30 minutos

En estos tiempos de sol arreciante, con la añorada sombra de las nubes escasa, ver decenas de árboles que eran resguardo ante el sopor cortados —y por la misma administración municipal— no pudo pasar de agache.

En El Poblado, la Alcaldía de Medellín taló árboles y arbustos en el conocido parque La Presidenta, que circunda la quebrada homónima, en el tramo que pasa al lado del Hotel Dann Carlton y la avenida El Poblado. Habitantes y defensores ambientales observaron con preocupación el hecho, que dejó imágenes impactantes: gran parte de la vista arbórea que existía en esa zona de la ciudad desapareció.

El primero en denunciarlo fue Camilo Quintero, experto en medioambiente e impulsor de la Ley 2476 de 2025 de Ciudades Verdes y Biodiversas, quien responsabilizó directamente a la administración distrital. “Ochenta árboles fueron talados por la Alcaldía de Medellín sin permiso de la autoridad ambiental, sin contarle a la comunidad, supuestamente, para alivianar la quebrada La Presidenta”, afirmó preliminarmente.

Según él, la tala ocurrió el 26 de agosto y, dos semanas después, no había recibido respuesta oficial sobre lo sucedido en ese pulmón de la ciudad, también conocido como parque Las Orquídeas.

El origen de la emergencia

La senadora Jennifer Pedraza, junto con los ciudadanos Alejandra Sánchez, Camilo Quintero Giraldo y Erika Castro Buitrago, radicó una petición formal ante el alcalde Federico Gutiérrez exigiendo explicaciones. El documento reconstruye la cronología completa del caso.

Todo se remonta al 17 de marzo de este año, cuando una lluvia torrencial cayó sobre la ciudad y La Presidenta tardó apenas hora y media en salirse de su cauce durante la tarde.

La crecida dejó daños materiales en locales comerciales del Centro Comercial Monterrey y Provenza, y en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid, además de afectar la movilidad en el sur de la ciudad. Ese mismo día ocurrió algo aún más llamativo: se abrió un cráter en plena avenida El Poblado, a la altura del Hotel Dann Carlton, que paralizó esa vía y cuyas obras de reparación tardaron un mes en completarse.

Tres días después, el 20 de marzo, el Distrito expidió la resolución que declaraba la urgencia manifiesta para atender la emergencia en la quebrada, argumentando que la contingencia había generado “incrementos súbitos en los niveles de la red hídrica superficial, superando la capacidad de drenaje urbano”.

Entérese: Ojo que cerraron la Avenida El Poblado por hueco que se abrió tras el aguacero: “el daño es grande y será de días”

Lo que pasó cinco meses después

Casi cinco meses más tarde, el 19 de agosto, la Alcaldía convocó a la comunidad a una reunión de inicio de obra sobre el contrato suscrito con la firma Mincivil S.A.

Según la denuncia de Quintero, en ese espacio no se entregó información específica sobre la intervención ambiental: ni el inventario forestal, ni los permisos para el aprovechamiento forestal, ni el número de individuos a talar o trasplantar, ni las compensaciones previstas.

Una semana después, el 26 de agosto, se llevó a cabo la tala de aproximadamente 123 individuos entre árboles y arbustos, y el lugar fue cubierto con lonas verdes.

La petición de Pedraza pregunta al Distrito, entre otras cosas, cómo garantizó el derecho a la participación ciudadana antes de tomar esa decisión, si la tala fue sometida a un juicio de proporcionalidad frente al déficit de arbolado urbano que ya enfrenta Medellín, y cuáles fueron los permisos ambientales y el fundamento técnico que sustentaron la intervención.

La respuesta de la Secretaría de Ambiente

Desde la Secretaría de Ambiente de Medellín se defendió la legalidad de la actuación, señalando que la tala hace parte de las acciones adelantadas en el marco de la urgencia manifiesta declarada el 21 de marzo, que continúa vigente.

“La actuación está soportada técnicamente, fue informada a la autoridad ambiental y cuenta con la revisión de la Contraloría de Medellín”, indicó la entidad.

Vale aclarar cómo funciona ese régimen excepcional: la declaratoria de urgencia manifiesta permite iniciar obras de carácter provisional o de emergencia para mitigar un daño inminente sin contar con un permiso ambiental previo. Pero eso no significa ausencia total de controles.

Sí es obligatorio informar a la autoridad ambiental, presentar un mínimo de especificaciones técnicas y sustentar la razonabilidad de la propuesta —qué se va a hacer y cómo resuelve el problema—. En últimas, la entidad ejecutora debe reportar qué hizo, qué recursos naturales usó y qué impacto tuvo, y la autoridad ambiental debe revisar esas obras.

La Secretaría explicó que la tala responde a “una necesidad de prevención y mitigación del riesgo hidráulico, asociado a posibles inundaciones, procesos de socavación y al riesgo de desplome de individuos arbóreos”.

Ese tipo de riesgo puede presentarse cuando las raíces de los árboles ubicados a la orilla de un río desvían su curso y socavan las orillas, cuando vientos fuertes aflojan la tierra al mover los árboles, o cuando las raíces terminan rompiendo tuberías subterráneas. Sin embargo, la Secretaría no precisó cuál de esos escenarios aplicaba en este caso puntual.

Las obras contemplan el mejoramiento de la estructura de entrada al box culvert —la estructura de drenaje bajo la vía que resultó socavada el 17 de marzo—, la adecuación de los primeros 50 metros de acceso y la recuperación de espacios verdes existentes, sin modificar el alineamiento actual de la quebrada.

La entidad añadió que trabaja con el propósito de plantear “soluciones basadas en la naturaleza” y que la compensación forestal de los individuos intervenidos se dará según lo que exija la autoridad ambiental.

EL COLOMBIANO consultó al Área Metropolitana del Valle de Aburrá sobre la validación técnica del proyecto, pero hasta el cierre de esta edición no recibió respuesta.

Una alerta que viene de hace casi 20 años

La preocupación por La Presidenta no es nueva. Ya en 2007, el Área Metropolitana había advertido en un estudio técnico sobre las características de riesgo de esta microcuenca. La quebrada nace en la vereda El Plan de Santa Elena, a más de 2.700 metros sobre el nivel del mar, y recorre cerca de 7 kilómetros —atravesando sectores como Las Palmas, Altos del Poblado, El Tesoro, Los Naranjos, La Asomadera, El Poblado, La Florida, Astorga, Lalinde, Manila y Patio Bonito— hasta desembocar en el río Medellín en apenas 42 minutos, según un estudio de la EIA de 2019.

El profesor Luis Javier Montoya, de la Universidad de Medellín, ha explicado que la quebrada tiene un comportamiento torrencial: sus afluentes son rectos y con pendientes altas —hasta el 18% en promedio—, lo que hace que el agua se acumule y descienda con gran velocidad, un efecto que se agrava porque buena parte del cauce está canalizado en concreto.

A esto se suma un factor de fondo: la urbanización acelerada de la zona. Hace 20 años la cuenca tenía 56.000 habitantes; hoy, solo en El Poblado hay 122.000, con construcciones que impermeabilizaron el terreno e impiden que el agua se drene naturalmente.

¿Qué se necesita a futuro?

Los expertos consultados por EL COLOMBIANO en investigaciones previas sobre la quebrada coinciden en que la solución de fondo no puede limitarse a talas o canalizaciones en concreto.

Recomiendan fortalecer los sistemas de alerta temprana del Siata, mantener limpios los afluentes, frenar la urbanización descontrolada de la cuenca y promover drenajes urbanos sostenibles —techos verdes, pavimentos porosos, cunetas permeables— además de soluciones como parques lineales como el de La Presidenta, construido en 2007, que restauren el cauce de forma más armónica con el entorno natural, en lugar de seguir ampliando alcantarillados que solo trasladan el problema aguas abajo.

Según la Secretaría de Ambiente, en el marco del proyecto Mi Río, Mis Quebradas, el Área Metropolitana adelanta —mediante convenio con la Universidad Nacional— los estudios y diseños de la solución hidráulica definitiva para la zona.

Se esperaba que fueran entregados entre marzo y abril de este año, con miras a que la obra pudiera construirse entre 2026 y 2027. La tala reciente, sin embargo, ocurrió meses después de ese plazo inicial, en medio de las dudas que persisten sobre la transparencia del proceso y el verdadero alcance ambiental de la intervención.

Lea más: ¿Qué hacemos con la quebrada La Presidenta en El Poblado? La alerta está desde hace 19 años

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Bloque de preguntas y respuestas

¿Por qué la Alcaldía de Medellín taló árboles en el parque La Presidenta?
Según la Secretaría de Ambiente de Medellín, la tala de 123 individuos arbóreos responde a una medida de prevención y mitigación del riesgo hidráulico. Se busca evitar inundaciones, socavación de las márgenes de la quebrada, riesgos de colapso de árboles y facilitar el ingreso de maquinaria para adecuar el box culvert (canalización subterránea) bajo la avenida El Poblado.
¿La Alcaldía contaba con permisos ambientales para talar en La Presidenta?
La intervención se realizó amparada en la declaratoria de urgencia manifiesta expedida en marzo de 2026 tras el desbordamiento de la quebrada. Esta figura legal permite ejecutar obras de emergencia para mitigar riesgos inminentes sin el trámite ordinario de un permiso ambiental previo, aunque exige reportar posteriormente las actuaciones a la autoridad ambiental (Área Metropolitana) y a la Contraloría.
¿Qué fue lo que ocurrió en marzo en la quebrada La Presidenta?
El 17 de marzo de 2026, una lluvia torrencial provocó una creciente súbita que desbordó la quebrada en menos de dos horas, inundando establecimientos en Provenza, el Centro Comercial Monterrey y el Politécnico Jaime Isaza Cadavid, además de abrir un cráter sobre la avenida El Poblado a la altura del Hotel Dann Carlton.