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Reunión de embajadora Araújo con Trump en la Casa Blanca ratifica giro de la relación entre Colombia y EE. UU.

Además, el Departamento de Estado redestinó US$ 52 millones a Colombia y otros países de Latinoamérica que iban para Europa y Medio Oriente. El país espera certificación en lucha antidrogas

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hace 13 minutos

Son varios los hechos que, en conjunto, marcan el nuevo tono de la relación entre Colombia y Estados Unidos. Mientras el Gobierno está a la expectativa de si será certificado en la lucha contra las drogas, ayer se conoció que EE. UU. movió recursos que inicialmente estaban destinados a Europa y Medio Oriente hacia países de América Latina, entre ellos, Colombia.

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El anuncio lo hizo el mismo día en que la nueva embajadora de Colombia ante Estados Unidos, María Consuelo Araújo, se reunió con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca para presentarle sus cartas credenciales; esto es un documento firmado por el presidente De la Espriella que la certifica como su representante ante ese país.

Entre esas señales de mejor relación, estuvo el anuncio que hizo ayer el Departamento de Estado al Congreso de ese país: US$52 millones (unos 161.109 millones de pesos), inicialmente destinados a financiación militar extranjera para Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak, serían ahora dirigidos a Panamá, Perú, Ecuador y Colombia.

Según explicó la dependencia liderada por Marco Rubio —quien hizo una gira por Latinoamérica la semana pasada y estuvo en Barranquilla con De la Espriella—, estos recursos estarán destinados a combatir el narcoterrorismo y a contribuir a la seguridad del canal de Panamá.

“Estos fondos impedirán que los adversarios establezcan puntos de apoyo estratégicos en nuestro hemisferio”, señaló el Departamento de Estado según reveló la Agencia AP.

Araújo entregó credenciales

Entretanto, EL COLOMBIANO conoció que la cordialidad entre los dos países se vio también en el evento protocolario de la entrega de credenciales. Y es que el presidente Trump se habría quedado unos minutos más de lo que dicta el protocolo hablando con la embajadora Araújo. De hecho, este medio conoció que el mandatario conocía los cargos en los que ha representado a Colombia en el exterior, como cuando fue canciller durante el gobierno Uribe.

“Transmití el firme propósito del presidente De La Espriella de devolver la seguridad a todo el territorio colombiano y hacer de ella la base de una nueva etapa de prosperidad económica. Es un propósito que trasciende nuestras fronteras: junto con Estados Unidos, pondremos nuestra cooperación al servicio de la seguridad, la estabilidad y la prosperidad de todo el hemisferio”, dijo Araújo.

Esto justamente un día después de que la funcionaria —cercana a De la Espriella— se reuniera con Kristi Noem, delegada especial de Trump para el Escudo de las Américas, una alianza de seguridad que Estados Unidos ha propiciado entre aliados del país norteamericano en América Latina, y a la que ya se metió el gobierno De la Espriella.

“Hoy recibimos a la embajadora colombiana María Consuelo Araujo Castro, ya que Colombia se unió oficialmente al Escudo de las Américas. Esperamos continuar con nuestra colaboración mientras fortalecemos la cooperación regional y creamos un hemisferio occidental más seguro”, escribió Noem en redes.

En medio de esta cascada de hechos en la relación con Estados Unidos, habría quedado faltando una decisión clave. Al cierre de esta edición no se conocía si la administración Trump había recertificado a Colombia en materia de lucha contra las drogas, una determinación que, en el papel, se debía tomar a más tardar ayer.

La certificación antidrogas

La posibilidad de una nueva descertificación habría sido planteada por Marco Rubio, durante su visita a Colombia la semana pasada. En Barranquilla, Rubio se refirió a ese escenario, aunque aclaró que todavía no estaba tomada una determinación.

Hay que señalar que Estados Unidos tiene en cuenta, para la decisión, las acciones desarrolladas por cada país durante el año anterior. En decir, el periodo de referencia es 2025.

Hace un año, la Casa Blanca anunció que descertificaba a Colombia en la lucha contra las drogas por un “incumplimiento demostrable” que incluyó temas como el crecimiento de los cultivos de coca, la producción de cocaína y el incumplimiento de las metas de erradicación planteadas por el gobierno de Gustavo Petro. Algo semejante no se veía desde la Presidencia de Ernesto Samper (1994-1998).

Sin embargo, la descertificación no fue total. La administración Trump aplicó un “waiver” o exención que blindó temporalmente la cooperación con Colombia, al considerarla “vital para los intereses nacionales de Estados Unidos”. En otras palabras, se mantuvo la asistencia, pero con condiciones.

¿Y por qué es relevante para Colombia? Esta decisión, aunque no es dependiente, sí va de la mano con los recursos que recibe el país. Entonces, además de perder dinero en ayuda militar, programas de asistencia social y seguridad civil, la descertificación total implica un bloqueo a créditos con la banca multilateral —FMI, BID, Banco Mundial, entre otros— e incluso sanciones arancelarias.

El año pasado, textualmente, Estados Unidos dijo que “el incumplimiento de Colombia de sus obligaciones en materia de control de drogas durante 2024” se debió “exclusivamente a su liderazgo político”, refiriéndose al exmandatario.

Desde que asumió la Presidencia en 2022, Petro impulsó un viraje en la estrategia antidrogas. Considerando un fracaso la política tradicional, decidió suspender elementos clave en la erradicación forzada de cultivos de coca, la materia prima de la cocaína. Esta postura, sumada a sus críticas a la política migratoria de Donald Trump, deterioró las relaciones entre ambos líderes.

“Consideraré cambiar esta designación si el gobierno de Colombia toma medidas más agresivas para erradicar la coca y reducir la producción y el tráfico de cocaína, así como para responsabilizar a quienes producen, trafican y se benefician de la producción de cocaína, incluso mediante una mejor cooperación con los Estados Unidos para llevar ante la justicia a los líderes de las organizaciones criminales colombianas”, dijo en ese entonces.

Desde que se posesionó el 7 de agosto, el gobierno De la Espriella ha intentado retomar medidas que manden una buena señal a Estados Unidos: buscó reactivar la fumigación aérea de cultivos ilícitos. Un plan piloto para esto último fue frenado por un juez, pero la intención de cooperar según lo que quieren los norteamericanos está clara.

“Si siguen cumpliendo y siguen haciendo lo que están diciendo y van a hacer y ya han hecho (...) no hay duda de que esa certificación va a cambiar”, dijo Rubio en entrevista con Noticias RCN la semana pasada.

Bloque de preguntas y respuestas

¿En qué consiste el movimiento de fondos anunciado por el Departamento de Estado?
Se trata de un traslado de US$52 millones (aproximadamente $161.109 millones de pesos) originalmente destinados a Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak, los cuales ahora serán dirigidos a Panamá, Perú, Ecuador y Colombia para combatir el narcoterrorismo y respaldar la seguridad del canal de Panamá.
¿Cómo ha respondido el actual gobierno colombiano para cambiar la relación con Washington?
Desde su posesión el 7 de agosto, la administración de De la Espriella ha buscado enviar señales positivas a Estados Unidos mediante acciones como el intento de reactivar la fumigación aérea de cultivos ilícitos y la integración en alianzas de seguridad regional impulsadas por la Casa Blanca.
¿Qué mensaje oficial transmitió la embajadora María Consuelo Araújo al gobierno de Estados Unidos?
Dijo que el presidente De La Espriella tenía el propósito de devolver la seguridad a todo el territorio colombiano y hacer de ella la base de una nueva etapa de prosperidad económica, señalando además que, junto con Estados Unidos, pondrán la cooperación al servicio de la seguridad, la estabilidad y la prosperidad del hemisferio.