Colombianos deportados al Congo: Cómo el asilo en EE. UU. terminó en traslado a terceros países
El caso de varios colombianos enviados a la República Democrática del Congo revela cómo figuras legales distintas al asilo pueden derivar en deportaciones a países lejanos, en medio de la estrategia de Estados Unidos de trasladar migrantes a terceros destinos.
Un grupo de migrantes colombianos permanece en la República Democrática del Congo tras ser deportados desde Estados Unidos, en un caso que evidencia los alcances —y límites— de las figuras de protección migratoria y la creciente estrategia de enviar extranjeros a terceros países.
La situación, que involucra a ciudadanos de varios países latinoamericanos, pone en el centro el uso del asilo y sus derivaciones legales.
Los testimonios de colombianos como Jorge Cubillos y Carlos Rodelo permiten entender cómo opera este sistema. Ambos llegaron a Estados Unidos tras huir de amenazas y situaciones de violencia en Colombia, y solicitaron asilo como mecanismo de protección. Sin embargo, sus casos no culminaron con el reconocimiento pleno como refugiados.
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En lugar de ello, accedieron a figuras jurídicas más limitadas. Cubillos obtuvo el llamado withholding of removal (suspensión de deportación), mientras que Rodelo recibió protección bajo la Convención contra la Tortura (CAT).
Estas medidas impiden que una persona sea devuelta a su país de origen cuando existe riesgo para su vida o integridad, pero no bloquean su traslado a un tercer país considerado seguro.
Esa diferencia, técnica pero decisiva, explica por qué terminaron fuera de Estados Unidos, pues, no podían ser enviados de regreso a Colombia.
Ambos migrantes fueron detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y, tras varios meses en centros de detención, fueron incluidos en un grupo de deportación hacia África. Según sus relatos, el traslado se realizó sin información clara sobre el destino final hasta pocas horas antes del vuelo.
El grupo forma parte de al menos 15 latinoamericanos —entre colombianos, peruanos y ecuatorianos— enviados a Kinshasa, capital congoleña, en el marco de un acuerdo entre Washington y el Gobierno del presidente Félix Tshisekedi. Este mecanismo establece la acogida temporal de migrantes de terceros países, financiada por Estados Unidos.
La política responde a una dificultad histórica: la imposibilidad de deportar a ciertos migrantes a sus países de origen, ya sea por restricciones legales o por falta de cooperación diplomática. Para sortear este obstáculo, la administración de Donald Trump ha impulsado acuerdos con países de África y otras regiones para recibir deportados sin importar su nacionalidad.
Además de la República Democrática del Congo, naciones como Ghana, Camerún, Guinea Ecuatorial, Sudán del Sur y Esuatini han participado en este esquema. Según estimaciones del Congreso estadounidense, estos acuerdos han implicado costos millonarios, con un gasto promedio que supera los 130.000 dólares por persona deportada.
Actualmente, los migrantes permanecen en instalaciones temporales en Kinshasa, con apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones. Las autoridades congoleñas han señalado que su permanencia será transitoria y que se evaluará su situación individual, incluyendo la posibilidad de retorno voluntario.
¿Es África el nuevo destino para las deportaciones por parte de Estados Unidos?
El caso se inscribe en una tendencia más amplia. África se ha convertido en un nuevo escenario dentro de las políticas de externalización migratoria, en las que países con menores capacidades institucionales reciben a migrantes deportados desde naciones más desarrolladas.
Organizaciones de derechos humanos han advertido que estos acuerdos pueden trasladar la carga de protección a contextos con limitaciones estructurales, especialmente en países que enfrentan conflictos internos o crisis humanitarias.
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En paralelo, la estrategia estadounidense de deportaciones a terceros países enfrenta dificultades. Aunque el Gobierno ha promovido estos acuerdos como una herramienta clave para aumentar las expulsiones, su implementación ha sido limitada. Datos recientes indican que, pese al alto número de deportaciones generales, solo una fracción se ha realizado bajo este esquema, concentrándose principalmente en países cercanos como México.
A ello se suman desafíos legales, costos elevados y cuestionamientos sobre el cumplimiento de normas internacionales. Algunos casos han sido impugnados en tribunales, lo que ha ralentizado el proceso y evidenciado las tensiones entre la política migratoria y los mecanismos de protección.
El testimonio de uno de los colombianos
Para los colombianos en la República Democrática del Congo, el resultado es una situación de incertidumbre inmediata. Según relató Jorge Cubillos, en Blu Radio, fue trasladado en un vuelo de más de 25 horas, con escalas en Senegal y Ghana, en condiciones restrictivas y sin información clara sobre su destino final hasta último momento.
Una vez en territorio africano, los migrantes quedaron sin acompañamiento inicial de autoridades estadounidenses o locales, y posteriormente fueron alojados con apoyo de organismos internacionales mientras se define su situación.
Varios de ellos han solicitado la intervención del Gobierno colombiano para ser repatriados, incluso cuando sus familias permanecen en Estados Unidos y también enfrentan riesgo de deportación.
En ese contexto, la posibilidad de regresar a Colombia ha cobrado fuerza como una salida inmediata, pese a los motivos de seguridad que originaron su migración.
El caso evidencia cómo figuras como la suspensión de deportación o la protección contra la tortura, aunque impiden el retorno al país de origen, no garantizan estabilidad migratoria y pueden derivar en traslados a países terceros.
Bloque de Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Qué es la suspensión de deportación en EE. UU.?
- Es una protección que evita que un migrante sea enviado a su país de origen por riesgo, pero no le otorga estatus legal permanente ni impide su traslado a un tercer país.
- ¿Por qué enviaron migrantes al Congo?
- EE. UU. utiliza acuerdos con terceros países para deportar personas que no pueden regresar a su país de origen por razones legales o diplomáticas.
- ¿Los colombianos pueden regresar al país?
- Sí, algunos han solicitado repatriación voluntaria, aunque inicialmente huyeron por amenazas o violencia.