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“No podemos quedarnos allá ni volver a Colombia”: familia colombiana separada por el ICE a pesar de tener asilo en EE. UU.

Una nueva historia conoció el drama de una familia colombiana separada y atrapada en el sistema migratorio de Estados Unidos, a pesar de tener asilo, un bebé estadounidense y estar casados. Esto fue lo que pasó.

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hace 2 horas

La mañana del 28 de enero, una mujer identificada como Laura llegó a las puertas de una cárcel en Estados Unidos con una sola certeza: su esposo volvería a casa tras quedar en libertad, ya que eso se lo había confirmado un oficial de policía la noche anterior.

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Sin embargo, eso cambió cuando, al preguntar por él en la ventanilla de la cárcel, a eso de las seis de la mañana, la realidad la golpeó de frente al conocer una fuerte noticia. Su pareja, Javier, ya no estaba allí. Y fue peor cuando supo la razón.

Laura* y Javier* —nombres que se les asignaron para proteger su identidad y otros datos personales, a petición de ellos mismos, por su seguridad— son un matrimonio de colombianos que actualmente viven un drama por las condiciones del sistema migratorio de Estados Unidos.

“Yo me levanté supertemprano y contenta porque dije: ‘Bueno, ya si Migración no pasó el 27 por él, lo tienen que soltar el 28, porque se cumplen las 48 horas’. Cuando llegué a la cárcel y pregunté por él, me dijeron que se lo había llevado ICE”, relató Laura, residente permanente de 24 años y madre de un bebé, en una conversación con El Tiempo.

Un refugio construido sobre el miedo

La historia de esta pareja comenzó a fracturarse en abril de 2023 en el Caribe colombiano. Tras el asesinato de un tío de Javier y las constantes amenazas de grupos criminales debido a su labor como informante cívico, la huida del país fue la única opción.

Según contó Laura al medio mencionado, Javier ingresó a Estados Unidos bajo un permiso humanitario, ya que solicitó asilo y, en febrero de 2025, se casó con Laura para iniciar el ajuste de su estatus legal.

“A mi tío le cumplen la amenaza y lo matan en el 2023, en abril. Mi esposo se asusta y comienza a buscar ayuda, fue a la policía, presentó la denuncia, pero no le brindaron apoyo”, explicó Laura.

Confiados en el arraigo familiar —padres ciudadanos y un hijo nacido en EE. UU.—, la pareja buscaba estabilidad en un estado conservador del oeste, pero luego otro acontecimiento en sus vidas ocurrió para afectarles su tranquilidad.

El accidente que activó la deportación

El acontecimiento ocurrió la noche del pasado 2 de enero de 2026. Tras una cena, un vehículo que ignoró un semáforo en rojo impactó el auto de esta pareja (Laura y Javier). Según el relato de Laura, la contraparte, una ciudadana estadounidense, utilizó su nacionalidad como arma de presión.

“Dijo que le iban a creer a ella porque era estadounidense y nosotros no teníamos papeles, que éramos unos inmigrantes y que no teníamos derecho a estar en este país”. Aunque un juez declaró a Javier “no culpable” del accidente y desestimó los cargos de agresión, la maquinaria migratoria ya se había activado.

A pesar de que al final solo le pusieron una infracción menor por conducta desordenada, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) apareció y tomó custodia del colombiano antes de que pudiera cruzar la salida de la cárcel local.

Ninguna prueba sirvió: un futuro en vilo

Luego de que se lo llevara el ICE, en las audiencias a inicios de febrero, la defensa presentó las pruebas del asilo, el parole humanitario (un permiso de permanencia temporal, autorizado por el Departamento de Seguridad Nacional) y el soporte de sus familiares estadounidenses. Nada fue suficiente. El juez negó la fianza, sumiendo a Javier en la desesperación.

“Él mostró las pruebas del asilo, las pruebas del parole humanitario, lo que pasó en Colombia, que tiene esposa residente, un bebé ciudadano, suegros estadounidenses, y aun así le negaron la fianza”, afirmó Laura a El Tiempo.

La situación llegó al límite cuando hasta el mismo Javier, quebrado emocionalmente, según contó su esposa, solicitó su propia deportación ante la negativa de libertad condicional, petición que también fue rechazada por el magistrado.

Por eso ahora, mientras Laura enfrenta una orden de desalojo y la falta de empleo actual, su esposo Javier aguarda un posible traslado a centros de detención en estados remotos como Arizona, quedando el futuro de esta familia en vilo.

La presencia de su bebé en las audiencias no “conmovió” al tribunal, siendo una experiencia que dejó una marca profunda en la joven madre. “Eso tampoco sirvió. Ahí fue cuando yo dije, como el mismo nombre lo dice: ICE, son de hielo”, sostuvo a El Tiempo.

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Para Laura y su bebé, la incertidumbre ahora no es solo legal, sino de supervivencia básica para una familia que, tras huir de la violencia en Colombia, se encuentra fragmentada por el rigor administrativo estadounidense.

“No es que queramos irnos. Es que no podemos quedarnos allá (EE. UU.) ni volver a Colombia como si nada, porque allá la vida de él (Javier) corre riesgo”, concluyó esta joven.

De acuerdo con las cifras del Proyecto de Datos de Deportación, desde que se comenzó el segundo mandato de Trump en EE. UU., 6.814 colombianos fueron arrestados por el ICE hasta mediados de octubre de 2025, teniendo un incremento del 46% con respecto al año anterior.