Colombianos en la mira del gobierno chileno: ya se hizo “el primero de muchos” vuelos de deportaciones
En la noche del jueves, 19 migrantes colombianos (señalados de cometer delitos judiciales y administrativos) llegaron al país, representando casi la mitad de los expulsados aquel día. ¿Por qué los colombianos están en el foco de las políticas migratorias chilenas?
Comunicadora social con énfasis en Periodismo y Audiovisual de la Javeriana. Ha trabajado para El Tiempo, Portafolio, Directo Bogotá y ahora en EL COLOMBIANO. Apasionada por temas de cultura, género y derechos humanos.
Desde que inició su campaña para la presidencia, José Antonio Kast habló de tener “mano dura” con los migrantes en Chile. Lleva poco más de un mes en el poder, pero ha sido suficiente para demostrar que sus promesas iban en serio: en total, ha expulsado a 196 personas, 33% más que el mismo periodo (marzo-abril) de 2025. En la mayoría de aquellas expulsiones, los ciudadanos colombianos han sido protagonistas.
El último vuelo con 19 deportados colombianos llegó en la noche del jueves 16 de abril al país. Según Migración Chile y otros reportes de las autoridades, los expulsados contaban con medidas administrativas o judiciales en su contra. Algunos tenían ambas.
Es decir, la mayoría estaba en Chile sin una situación migratoria regularizada y sin papeles. Otros tenían órdenes de captura por delitos como robo con violencia, tráfico de drogas, lesiones, amenazas y porte ilegal de armas. Aún no se conocen sus identidades.
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El mensaje de Kast fue claro: esto es solo el inicio. “Este fue el primer vuelo de muchos”, le dijo a El País de América, antes de añadir que los vuelos de expulsión se harán de manera más seguida y estarán ocupados por quienes “no deben continuar en el país”.
El fenómeno de migración colombiana en Chile
En total, en aquel avión iban 40 migrantes: los 19 colombianos, 17 bolivianos y 4 ecuatorianos. Que los colombianos ocuparan casi la mitad del avión no fue una sorpresa: aquella población migrante es la tercera más grande en Chile, solo detrás de Venezuela y Perú.
Se estima que hay más de 200.000 colombianos buscando, de manera regular e irregular, el “sueño chileno”. La magnitud es tan grande que, para 2026, Antofagasta, una pequeña ciudad al norte de Chile, ya es conocida como “Antofalombia” en el argot popular.
Y es que, de los 200.000 colombianos en Chile, más de 32.000 viven en Antofagasta. Para 2024, aquel municipio portuario tenía, en total, 444.276 habitantes.
El impacto de la colonia colombiana en el norte no solo se limita a los apodos del lugar. Para noviembre de 2025, Mario Véner, reconocido futbolista argentino nacionalizado chileno, habló del futuro de Deportes Antofagasta, el club local de la ciudad.
Véner jugó y dejó huella allí durante 1992 y 1993, ahora vive en Antofagasta. La preocupación de muchos aficionados es cómo hacer que la gente vuelva a ir a la cancha, que vuelva a identificarse con el club y que vuelva a apoyar.
“¿Qué se debe hacer, entonces, para que Antofagasta recupere ese estatus?”, le preguntó el diario local En Cancha al futbolista. Él respondió: “ir a Colombia y busco tres fichajes colombianos. Si son aporte y hacen que el equipo funcione, algún colombiano querrá ir a ver a sus compatriotas”.
La situación en aquella ciudad, sin embargo, no suscita solo conversaciones culturales y deportivas. Los titulares de prensa chilenos rezan:
“Formalizan a colombianos por doble homicidio ocurrido en Antofagasta” (La Tribuna, 2025); “Cuatro ciudadanos colombianos fueron detenidos y formalizados por tráfico ilícito de estupefacientes entre Iquique y Antofagasta” (Fiscalía, 2020); “Denuncian a colombiana por masivas estafas con pasajes de vuelos inexistentes en Antofagasta” (Biobo Chile, 2026).
La lista sobre colombianos involucrados en crímenes en Antofagasta continúa, y esas son las historias que Kast utilizó para construir su discurso y medidas antimigratorias. El miércoles 15 de abril, antes de que saliera aquel primer vuelo de expulsados, el presidente chileno aseguró en la televisión pública:
“Nos entregaron un país con más de 300.000 extranjeros en situación irregular, algunos vinculados a redes de crimen organizado. Uno de los primeros decretos que firmamos fue la implementación del Plan Escudo Fronterizo, para comenzar a cerrar nuestras fronteras mediante la instalación de zanjas, muros, tecnología de vigilancia y un despliegue conjunto del Ejército, Carabineros y la Policía de Investigaciones (PDI) en la macrozona norte”.
Al norte, justo donde queda la ciudad con las colonias de migrantes más grandes del país, justo donde los colombianos parecen ser mayoría entre minorías.
¿Qué pasará con los migrantes colombianos en Chile?
En una rueda de prensa del jueves 16 de abril, el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, afirmó que las expulsiones iniciaron hace mucho, pero por tierra, y que continuarán realizándose, pero cada vez de manera más seguida: “Las expulsiones se realizan, pero no se divulgan”, explicó.
Por ahora, las deportaciones no incluyen a ciudadanos venezolanos, debido a las limitaciones diplomáticas entre ambos países, pese a que constituyen una de las mayores comunidades migrantes en Chile. Sin embargo, los frutos de las nuevas políticas migratorias ya se están viendo.
Entre el 11 de marzo y el 11 de abril se registraron 2.101 denuncias por ingresos irregulares, frente a las 6.437 reportadas en el mismo lapso del año anterior, lo que equivale a una disminución del 67,4%, de acuerdo con Migración Chile.
Para Kast, la expulsión de migrantes es la salida más viable y efectiva en contra de problemas sociales como criminalidad e inseguridad.
Además, el presidente chileno del Partido Republicano ha insistido en que Chile no le cerrará sus puertas a la migración, solo serán más estrictos con el seguimiento de conductos regulares:
“La invitación es que, si alguien quiere estar en Chile y está en situación irregular, tome sus cosas, se vaya y después postule a ingresar de nuevo con todos los papeles en regla”, explicó en un discurso en diciembre.
Por ahora no hay una comunicación oficial por parte del Gobierno colombiano, pero las deportaciones podrían afectar una relación que empezó rota. En diciembre de 2025, cuando Kast ya había sido elegido, el presidente Gustavo Petro se limitó a decir: “Jamás le daré la mano a un nazi”.
Desde Chile calificaron aquello como “inaceptable”, pero el conflicto no ha continuado.
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