Por qué Alberta, la provincia más rica de Canadá, quiere independizarse del país
Detrás del movimiento hay reclamos contra Ottawa, disputas ambientales y un creciente sentimiento de abandono político.
La provincia de Alberta, considerada una de las regiones más ricas y estratégicas de Canadá por sus enormes reservas de petróleo y gas, atraviesa un nuevo auge separatista que podría desembocar en un referendo independentista en los próximos meses.
El movimiento tomó fuerza luego de que la organización Stay Free Alberta asegurara haber reunido más de 300.000 firmas para impulsar una consulta popular sobre la separación de la provincia del resto del país, muy por encima de las 178.000 necesarias para activar el proceso ciudadano.
“Este es un día histórico”, afirmó Mitch Sylvestre, director del movimiento separatista, durante la entrega de firmas ante autoridades electorales en Edmonton.
Aunque la verificación del proceso quedó suspendida temporalmente por orden judicial, el caso ya abrió un intenso debate sobre el futuro político y económico de Alberta.
Detrás del separatismo existe un sentimiento conocido como la “alienación occidental”, una idea arraigada entre muchos habitantes de la provincia que consideran que el gobierno federal en Ottawa ignora sus intereses y perjudica su economía, especialmente la industria petrolera.
Alberta es el principal productor de petróleo de Canadá y una de las regiones más importantes para la explotación de gas y combustibles fósiles. Sin embargo, parte de la población considera que las políticas ambientales impulsadas por gobiernos liberales han frenado el desarrollo energético y limitado la riqueza provincial.
Los defensores de la independencia aseguran que una Alberta separada tendría mayor control sobre sus recursos naturales y podría quedarse con más ingresos provenientes del petróleo.
Pero el proyecto también enfrenta fuerte oposición, especialmente de comunidades indígenas. Varias Primeras Naciones demandaron el proceso ante los tribunales argumentando que una posible independencia violaría tratados históricos protegidos por la Constitución canadiense.
“Una frontera internacional impactaría sus derechos y forma de vida”, explicó el abogado Kevin Hille, representante de comunidades indígenas opositoras a la separación.
Además, encuestas recientes muestran que, aunque el separatismo ha ganado visibilidad, la mayoría de ciudadanos todavía no apoya abandonar Canadá. Sondeos indican que cerca del 25 % de los habitantes votarían a favor de independizarse.
Mientras tanto, otra campaña llamada Forever Canadian reunió más de 450.000 firmas en defensa de la unidad nacional.
Si la justicia valida las firmas separatistas, Alberta podría votar en octubre una pregunta histórica: si desea dejar de formar parte de Canadá para convertirse en un país independiente.
Con información de la BBC*.