Medellín

1 de cada 3 estudiantes en Medellín se gradúa sin las habilidades básicas de comprensión lectora, ¿qué pasa?

Según Medellín Cómo Vamos, el 66% de los estudiantes alcanzan las habilidades mínimas en lectura crítica, pero hay 4 ciudades que superan esa cifra y tienen mejores indicadores. Conozca más detalles.

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hace 3 horas

De acuerdo con el más reciente informe de Medellín Cómo Vamos, sobre Calidad de Vida y Percepción Ciudadana, 1 de cada 3 estudiantes se gradúa sin alcanzar las habilidades básicas de comprensión lectora, lo que indica que si bien el hábito de leer no se ha perdido en la ciudad, en muchos casos se convierte más en una actividad de rutina que de reflexión.

El problema, según las fuentes consultadas, es que no sólo los estudiantes de bachillerato de la ciudad y quienes están a punto de graduarse padecen de este “mal”, pues incluso la falencia es evidente desde los dos primeros grados escolares. Según el índice lector realizado por Early Grade Reading Assessment (EGRA), el Banco Mundial y la Gobernación de Antioquia, más del 40% de los niños de estos grados necesitaban reforzar su comprensión lectora en 2024.

Si bien en Medellín un 66% de los estudiantes alcanzan las habilidades mínimas de lectura crítica, otras ciudades la superan en este ítem: Barranquilla con un 67%, Cali con un 70%, Bogotá con un 76% y Bucaramanga con el 78%, lo que lleva a la capital antioqueña a pensar en más y mejores estrategias para que la lectura sea consciente, crítica y formativa.

Reto para el sistema educativo

Si bien la lectura no es un hábito relacionado únicamente con las aulas de clase, urge una intervención por parte de la Secretaría de Educación de Medellín que involucre aún más a todos los actores y responsables. Jorge Iván Ríos Rivera es el subsecretario de la Prestación del Servicio Educativo y hace hincapié en que los estudiantes de muchas escuelas presentan falencias en este aspecto.

“Se hizo un muestreo en 169 instituciones educativas de las 229 que hay en Medellín. El 82% de los estudiantes de primer grado está leyendo menos de 48 palabras por minuto. Un niño de primero debería leer más que esa cifra, porque cuando decimos menos de 48 pueden ser 8, 10, para dar un ejemplo. Encontramos 38 instituciones educativas donde los niños leen menos de 10 palabras por minuto, eso es muy alarmante”, agregó.

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Entre las acciones de mejora está la adquisición de material rico en términos de literatura, la entrega de más de 5.800 paquetes de “Secretos para Contar” en los 5 corregimientos de Medellín: Santa Elena, Palmitas, San Antonio de Prado, San Cristóbal y Altavista, la implementación de la metodología ATAL (Aprendamos Todos a Leer) que se enfoca en la importancia de la comprensión lectora; el refuerzo didáctico a más de 120 docentes de las escuelas que salieron en números rojos respecto a este ítem, etc.

La cultura y su intervención

Como secretario de Cultura de Medellín, Santiago Silva Jaramillo destaca que desde el Sistema de Bibliotecas Público de la ciudad las estrategias para fortalecer la lectura crítica se mantienen en pie.

“Aunque el préstamo es una de las motivaciones principales de la visita a las bibliotecas, buena parte de las visitas también se dan porque tenemos clubes de lectura, clases de escritura creativa; recientemente hemos motivado a las personas para que también acudan a otros espacios como las clases de inglés, entre otras labores que puedan aportar a mejorar la comprensión lectora”, dijo.

Uno de los eventos de ciudad que, según Silva Jaramillo, aporta en el mejoramiento de los índices y, al tiempo, ayuda a consolidar un hábito de lectura en los más pequeños, es el Festival del Libro Infantil, que en su primera versión en 2025 tuvo 25.000 asistentes y este 2026 espera cerca de 50.000.

El año pasado, en las 26 bibliotecas que hacen parte del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, hubo 4.600.000 visitas, y entre 2024 y 2025 hubo 1.115.198 libros y materiales prestados.

El trabajo consciente y crítico

Si bien el reto es mejorar en los índices de comprensión lectora, hay personas que desde ya, e incluso, desde hace un tiempo, trabajan día a día para generar los cambios necesarios.

Diana Uribe, licenciada en preescolar, especialista en Didáctica Universitaria y magíster en Educación de la Universidad de Antioquia, y Liliana Castrillón, Normalista Superior y también licenciada en educación básica primaria de esta misma universidad, son profesoras de la Institución Educativa Nueva Generación. Ambas son apasionadas por la enseñanza a los más chicos, y desde sus posibilidades han diseñado estrategias para que sus estudiantes no sólo lean, sino que también entiendan y desarrollen habilidades útiles en su formación.

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La maestra Diana, por ejemplo, implementó en su salón de clases “La Biblioteca en el Aula”, una acción conjunta con los padres de familia que consiste en adquirir libros específicos para fomentar y mejorar las capacidades lectoescritoras de los niños. Producto de esa labor ya tienen casi 300 ejemplares.

“Mis estudiantes aman y preservan los cuentos, los ordenan y hasta están interesados en repararlos. El promedio de lectura es de un libro diario. Eso ha incrementado su nivel de expresión y argumentación. Son chicos que te dicen palabras como chubasco, estupefacto, agobiado, y eso significa que estamos haciendo las cosas bien”.

Por su parte, la profesora Liliana indica que “La lectura no puede limitarse al área de Lengua Castellana; debe ser transversal a todas las áreas del conocimiento. Se lee en ciencias, en matemáticas, en sociales, en arte. Cada texto es una oportunidad para comprender el mundo. Cuando el contenido conecta con su realidad, su curiosidad y sus emociones, la lectura deja de ser una obligación y se convierte en una experiencia significativa, se convierte en un placer”.

Como estas dos maestras, pueden ser más quienes aporten a una mejoría en la comprensión lectora en Medellín y el Valle de Aburrá, una tarea pendiente y un reto que sí o sí, en 2026, debe asumirse.