A las minipapas de Alba y Julián le hacen fila de cuadras en San Antonio de Prado
Alba y Julián ya son todo un símbolo en el corregimiento de San Antonio Prado. Sus papas, chorizos, butifarras y chicharrones enamoraron hasta a turistas extranjeros.
A las cuatro de la tarde de un viernes, cuando el movimiento empieza a crecer en la carrera 63 # 41B Sur 26, en San Antonio de Prado, un pequeño carro metálico se lleva todas las miradas de quienes pasan por una esquina llena de ruido.
El aceite empieza a chisporrotear, la plancha desprende el aroma del chorizo recién asado y el chicharrón termina de dorarse hasta quedar crujiente.
En cuestión de minutos se forma una fila de personas que esperan pacientes su turno mientras observan cómo una mujer de apenas 1,10 metros de estatura y su hijo atienden, uno por uno, los pedidos.
No hace falta preguntar demasiado para entender por qué tanta gente llega hasta allí. Algunos son habitantes del corregimiento que ya hicieron de las Mini Papas de Alba una parada obligatoria.
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Otros vienen desde distintos barrios de Medellín. También aparecen visitantes de otras ciudades e incluso extranjeros que conocieron el lugar por redes sociales o después de verlo en televisión.
Detrás del éxito de ese pequeño carrito hay una historia de perseverancia que comenzó mucho antes de que las papas criollas, el chicharrón, la butifarra, el salchichón y el chorizo conquistaran el paladar de cientos de clientes.
Es la historia de Alba y de Julián, una madre y un hijo, ambos de talla baja, que decidieron convertir el trabajo en su mejor herramienta para abrirse camino.
De San Luis al Valle de Aburrá
Alba nació y creció en San Luis, en el Oriente antioqueño, rodeada del ambiente campesino que caracteriza a ese municipio. Allí hizo su bachillerato y comenzó a formarse académicamente.
Estudió Gestión Empresarial, Producción Agrícola y Piscicultura, programas que cursó entre el Sena y la Universidad Católica de Oriente, motivada por su gusto por el campo y las actividades agropecuarias.
Aunque reconoce que su condición física no le permitió desarrollar plenamente ese trabajo agrícola que tanto le llamaba la atención, aquellas capacitaciones terminaron convirtiéndose en herramientas que hoy aplica, sin darse cuenta, en el manejo de su propio negocio.
Su vida dio un giro cuando en 2005 decidió trasladarse a Cali para trabajar en almacenes de ropa. Allí conoció al padre de Julián y poco tiempo después nació su único hijo. Cuando el niño apenas cumplía un año, Alba regresó a Antioquia y se instaló en Venecia, donde, fiel a su espíritu emprendedor, nunca dejó de buscar cómo generar ingresos.
Trabajó en una cantina, en restaurantes y hasta vendió boleterías en las calles del municipio.
“Me ha gustado mucho trabajar. Y la verdad es que siempre me ha tocado para sostener a mi familia”, cuenta.
Paradójicamente, el negocio que hoy la hizo conocida nació de la manera más inesperada. Mientras trabajaba vendiendo boletas en Venecia conoció a dos mujeres que le hicieron una propuesta distinta a todo lo que había hecho hasta entonces.
Le preguntaron si le gustaría vender papas en un carrito. Nunca antes había pensado en trabajar en un puesto callejero. Ni siquiera se lo había imaginado. Sin darle demasiadas vueltas respondió que sí.
Cuando le preguntaron cómo quería el carro, respondió casi por instinto: “Uno con dos freidoras y una plancha”. También le preguntaron cuánto medía. Ella respondió que un metro con diez centímetros. Cuatro días después el carro estaba listo, construido a su medida.
Así fue como empezó con su venta de papas en Venecia, sin embargo, meses después y en busca de mejores oportunidades para ella y su hijo, migró a Medellín, específicamente a San Antonio de Prado.
Un nuevo comienzo
El carrito llegó a posarse a una esquina de este corregimiento, pero aún no tenía nombre. Con el pasar de los días, uno de sus primeros clientes sugirió uno sencillo y fácil de recordar: Las Mini Papas de Alba. Así quedó bautizado y hasta el sol de hoy así aparece en aplicaciones de navegación y guía diariamente a quienes llegan desde diferentes lugares buscando probar el famoso plato.
El éxito del negocio no se explica únicamente por el tamaño del carrito o por la simpatía de quienes atienden, también está en lo que sale de la plancha.
Las papas criollas calientes son la base de una carta sencilla, pero muy bien pensada, y el producto estrella, que Alba denominó como el ‘De todito’, reúne en un solo plato chicharrón, chorizo, salchichón, butifarra y una generosa porción de papas.
“La comida de acá gusta mucho y ya la gente nos conoce bien, y es por lo mismo que deciden volver a probar cositas variadas”, dijo Julián.
En temporadas de alta demanda, como diciembre, Alba llegó a contratar apoyo adicional, pero la mayor parte del tiempo son únicamente ellos dos quienes atienden el negocio. Mientras uno sirve las papas, el otro organiza los pedidos.
Mientras uno cobra, el otro prepara la siguiente orden. No necesitan hablar demasiado, pues los años trabajando juntos hicieron que cada movimiento estuviera perfectamente coordinado.
El ‘boom’ de las redes sociales
Con el paso de los meses comenzaron a llegar creadores de contenido, influenciadores y medios de comunicación. Después de la publicación de varios videos ocurrió algo que Alba todavía recuerda con asombro.
Durante varios días las filas fueron tan largas que creyó no iba a ser capaz de atender a todos. La esquina terminó completamente llena de personas esperando turno. Hoy, dice, recibe visitantes provenientes de Bucaramanga, Bogotá, Caldas y de otros países que llegan exclusivamente para conocer las Mini Papas de Alba.
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Aunque reconoce que jamás imaginó vivir de unas papas, Alba siente que encontró mucho más que un emprendimiento. Encontró una comunidad que la recibió con afecto, comerciantes que la ayudaron cuando más lo necesitó y clientes que terminaron convirtiéndose en amigos.
Cada tarde, cuando el reloj marca las dos y vuelve a encender las freidoras, sabe que detrás de cada plato servido hay algo más que comida. Hay una historia de resiliencia, de trabajo y de una madre que, junto a su hijo, decidió demostrar que las oportunidades también pueden cocinarse entre el aroma del chicharrón recién hecho y el inconfundible sabor de unas papas criollas bien calientes que se convirtieron en uno de los secretos gastronómicos mejor guardados de San Antonio de Prado.
Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Dónde quedan las Mini Papas de Alba?
- Las Mini Papas de Alba están ubicadas en el corregimiento de San Antonio de Prado, en Medellín. El puesto se ha convertido en uno de los sitios más visitados del sector y es fácil encontrarlo en aplicaciones de navegación como Google Maps y Waze.
- ¿Qué productos venden en las Mini Papas de Alba?
- El menú incluye papa criolla acompañada con chorizo, chicharrón, salchichón, butifarra, arepas y diferentes combinaciones. El plato más solicitado reúne todos estos productos en una sola porción.
- ¿Cuál es el horario de atención de las Mini Papas de Alba?
- Generalmente el puesto abre desde las 2:00 de la tarde y atiende hasta las 8:00 o 8:30 de la noche, aunque el horario puede variar por situaciones excepcionales.