Alerta en Medellín: accidentes con borrachos y drogados dejan ya 13 muertos este año: ¿se aplican sanciones?
Tan solo el pasado fin de semana se presentaron tres muertes en accidentes con personas alicoradas o bajo los efectos de sustancias psicoactivas. Con estos hechos se igualó la cifra total de 2025. Pese a la Ley Merlano, en la actualidad no hay responsables de estos accidentes pagando cárcel.
Comunicador social de la Universidad Católica Luis Amigó. Trabajé como periodista en Qhubo y El Mundo. Apasionado por los deportes, las estadísticas, los temas judiciales y de movilidad. Un curioso por buscar los detalles de la noticia.
Andrés Felipe Sepúlveda Jaramillo, de 27 años, estaría bajo los efectos del licor y de sustancias estupefacientes cuando se vio involucrado en uno de los tres accidentes con muertos registrados en Medellín durante el pasado fin de semana en circunstancias similares. La cifra preocupa a las autoridades porque en lo corrido de 2026, 13 personas han muerto en accidentes relacionados con conductores en estado de embriaguez o bajo los efectos de las drogas, el mismo número registrado durante todo 2025.
El secretario de Movilidad de Medellín, general (r) Pablo Ferney Ruiz Garzón, explicó que “poco más de un 60% de las muertes registradas durante el fin de semana estuvieron relacionados con conducir bajo los efectos de sustancias alcohólicas o psicotrópicas. Es una cifra preocupante porque nos encontramos que los casos con personas en estos estados aumentaron significativamente durante los fines de semana”.
El caso de Andrés Felipe ocurrió en la madrugada del pasado domingo en la carrera 94 con la calle 35 en el barrio Santa Mónica n.° 2, en el occidente de Medellín. Este joven chocó su moto de manera frontal contra otra moto en los alrededores del Parque del Ajedrez, en un siniestro que dejó una mujer lesionada.
Cuando los agentes de la Policía Judicial de la Secretaría de Movilidad de Medellín hicieron la inspección judicial encontraron las evidencias suficientes para confirmar, en primera instancia, que el fallecido habría consumido licor y alguna droga, cuya característica no trascendió.
A este hecho se les sumaron los fallecimientos de Kevin Santiago Villa Gómez, de 25 años, en el corregimiento San Antonio de Prado y de Daniela Camila Betancur, de 42, en el barrio La Iguaná, quienes también estarían bajo los efectos del alcohol antes de estos siniestros, según la Secretaría de Movilidad.
Se estrelló contra un poste en San Antonio de Prado
Kevin Santiago Villa Gómez, 25 años, se movilizaba en su motocicleta por el corregimiento San Antonio de Prado, suroccidente de Medellín, cuando perdió el control de su motocicleta e impactó contra un separador. La fuerza del impacto le provocó la muerte en la madrugada del pasado lunes.
En la inspección al cuerpo sin vida de este motorizado y, según el informe judicial, le detectaron un fuerte olor a licor.
En medio de las investigaciones las autoridades establecieron que, al parecer, el consumo de estas bebidas habría influido en que este motorizado no tuviera condiciones motrices suficientes para evitar tropezarse con el sardinel que le ocasionó la fatal caída.
En medio de la inspección, además, se le encontró al vehículo una placa que no correspondía a esta motocicleta.
A peatona alicorada la arrolló un carro en La Iguaná
Una mujer que estaba intentando cruzar la calle 55, entre carreras 65 y 67, en el barrio La Iguaná, de Medellín, fue atropellada por un carro, el cual tras el accidente escapó del sitio para evadir su responsabilidad.
Ocurrió sobre las 3:00 a.m. del sábado en este sector del occidente de Medellín, en un hecho en el que falleció Dayana Camina Betancur, de 42 años, quien se encontraba sola al momento del siniestro.
En la inspección de los guardas de Policía Judicial se logró establecer que la víctima estaba en estado de alicoramiento, factor que también se vuelve relevante en estos casos, aún cuando uno de los implicados es un peatón.
“Dentro de las investigaciones se puede manejar que el peatón se encuentre en estado de embriaguez y eso puede ser clave para cualquier veredicto”, indicó un investigador experto en temas de accidentes de tránsito.
Accidentalidad al alza
En lo que va del 2026 ocurrieron 25.741 accidentes de tránsito de todo tipo en la capital antioqueña, mientras que el año pasado se contabilizaban 21.845. Esto repercutió en el aumento de los fallecidos, ya que a la fecha van 235 víctimas y hace un año a la fecha se contabilizaban 221.
Del total de 25.741 siniestros de 2026, en 302 se comprobó que alguno de los actores viales implicados había consumido alcohol o alguna droga. En estos hechos se registraron 238 personas lesionadas, además de las 13 víctimas mencionadas.
La preocupación aumenta porque también va al alza la cantidad de conductores sorprendidos manejando en estas condiciones, exponiendo a las demás personas.
El general (r) Ruiz explicó que este año se multaron a 705 personas por estar alicoradas al volante, en los tres grados de ebriedad. No se tiene registro de que se hayan presentado casos de reincidentes por este tipo de sanción. Por estos hechos se inmovilizaron 682 vehículos.
Los riesgos
El hecho de mezclar licor con gasolina es un riesgo desde todos los frentes, según las autoridades y los expertos, principalmente porque después de dos cervezas ya hay pérdida de algunas condiciones motrices al controlar el vehículo.
Jorge Alonso Marín, médico toxicólogo y presidente de la Asociación de Toxicología Clínica Colombiana, explicó que las alteraciones a la hora de conducir no solo se ve afectada por cuántas cervezas o aguardientes se tomen, sino también por si consumió marihuana, cocaína, tusi o cualquier otra sustancia.
Al hablar del consumo de bebidas embriagantes Marín destacó que “en concentraciones bajas de alcohol, lo que se empieza a ver alterada es la capacidad de respuesta frente a una situación de riesgo por la afectación de la capacidad motora, así sea levemente”.
Agregó que en la medida en que haya más licor en la sangre, la pérdida de destreza es mucho mayor, así la persona desde su interior sienta que no es así, con frases como “yo estoy bien, no pasa nada”.
Si se consumió cualquier otra sustancia antes de manejar un carro o una moto, las alteraciones también son notorias, aunque los comportamientos varían según el efecto de la droga.
“Todas las sustancias psicoactivas también generan embriaguez, aunque dependiendo de si se consume marihuana, cocaína, éxtasis o tusi, se va a tener una alteración motora distinta. Con la cocaína, por ejemplo, la persona puede estar más hiperalerta y con la marihuana disminuyen los reflejos, mientras que otras producen diversas alucinaciones”, señaló Marín.
Pero más allá de todas estas afectaciones muchos conductores no tienen percepción del riesgo y si bien en el Valle de Aburrá las autoridades tratan de hacer operativos constantemente, estos siguen siendo insuficientes como parte de la seguridad vial.
Arles Giovanny Arias, docente y consultor en Seguridad Vial, expresó que “el aumento de estos eventos críticos en temporadas festivas y fines de semana obedecen a una baja percepción del riesgo, alimentada por el déficit estructural de cuerpos operativos de tránsito y de controles de alcoholemia permanentes en la gran mayoría de los municipios del país”.
Ley Merlano, insuficiente
Pese al incremento de las malas prácticas al volante, la Ley 1696 de 2013 —conocida como Ley Merlano— no cumple su principal cometido: sancionar penalmente a los conductores infractores.
Los vacíos legales al aplicar las sanciones penales para los conductores sorprendidos ebrios, principal en accidentes con víctimas, llevaron a que si bien hubo condenados, ninguno haya terminado en prisión.
Andrés Stiven Gómez, gerente de la firma de abogados Territorio Legal, explicó que el vacío legal está en que ni los fiscales ni los jueces han podido tipificar si una muerte por accidente de tránsito con embriaguez se cataloga como homicidio culposo o con dolo eventual.
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“Dependiendo de muchas condiciones lo tipifican como homicidio culposo o con dolo eventual. En muchos casos, a los conductores en estado de alicoramiento en estos casos los individualizan, los reseñan y los dejan en libertad mientras se les lleva el proceso”, explicó el abogado.
Para colmo, estos procesos son susceptibles a reparaciones económicas, por los que muchos de los procesos se quedan en la etapa de indagatoria y los victimarios no reciben ninguna sanción.
Diego Rolando García, abogado especialista en responsabilidad civil y derecho de seguros, explicó que “tenemos casos que no pasan de la etapa de indagación porque se dan negociaciones y se procede con la reparación por parte de las aseguradoras. La Fiscalía, en uso de los instrumentos normativos, puede dar por efectuada la sanción penal”.
De acuerdo con la Fiscalía, entre 2007 y 2026, en Colombia 616 conductores fueron procesados por accidentes después del consumo de licor o drogas, un promedio anual de 30 casos.
De estos procesos se quedaron en la etapa de indiciados en 252 de los casos (41%), mientras que 20 personas fueron imputadas, 106 se encuentran acusadas y 238 ya tienen sentencia. De estas últimas, 214 tienen sentido de fallo condenatorio, 18 absolutorio y seis terminaron con alguna sanción para el victimario, aunque sin medida de aseguramiento en una cárcel.
En el 2025 se abrieron 37 procesos judiciales por embriaguez en Colombia, de los cuales cinco fueron en Antioquia. De ellos, tres fueron por casos en Guarne (autopista Medellín-Bogotá) y los otros dos por casos en Medellín.
Este año solo va una judicialización por el delito de homicidio culposo agravado por embriaguez y estuvo relacionado con un accidente ocurrido el pasado 14 de agosto en el barrio Santo Domingo Savio, nororiente de Medellín.
En este siniestro falleció Dioselina Villa Suaza, de 75 años, luego de ser arrollada por un carro particular, por un conductor que manejaba en tercer grado de embriaguez (el más alto). Pese a los resultados de la prueba de ebriedad, el procesado se encuentra en libertad, ya que la Fiscalía no solicitó ninguna medida de aseguramiento.
Situaciones como la ocurrido con Dioselina son la constante en los procesos judiciales contra los conductores embriagados, pese a que cuando se firmó la Ley Merlano se prometieron condenas de entre 15 y 18 años de prisión, según agravantes como el nivel de ebriedad.
Las sanciones que sí resultan efectivas son las de tránsito. Estas multas van desde los $3.798.544 para infractores de grado 0 por primera vez (equivalente a máximo dos cervezas), hasta los $60.776.457 por la tercera reincidencia en grado tres (más de ocho cervezas) o por negarse a la prueba. A esto se suma la suspensión de la licencia desde un año hasta su cancelación definitiva.
Sin embargo, son más los conductores que no pagan, generando una serie de colapsos al sistema jurídico de las secretarías de movilidad, teniendo en cuenta la capacidad de pago de los infractores.
“La imposición de multas que alcanzan hasta los 1.440 Salarios Mínimos Diarios Legales Vigentes (SMDLV) supera la capacidad real de pago del infractor promedio, desincentivando el recaudo efectivo, colapsando las oficinas de cobro coactivo y facilitando que miles de expedientes terminen archivados por caducidad o prescripción”, concluyo el docente y consultor Arles Arias.