56 Corredores Verdes oxigenan un millón de m2 en Medellín
Nacida en 2014, esta iniciativa —cuya extensión equivale al tamaño del Olaya Herrera— se ha consolidado como escudo clave para mitigar el impacto climático.
En estos días de terribles calores y graves sequías que azotan a Medellín, pocas personas saben que una idea nacida hace más de 10 años ha logrado mitigar, a su modo, los estragos del inclemente fenómeno de El Niño.
Esta iniciativa es conocida como los Corredores Verdes. Estos constituyen una estrategia de infraestructura que integra los sistemas naturales y urbanos mediante la incorporación de vegetación, la recuperación de superficies permeables, el mejoramiento paisajístico y el fortalecimiento de la conectividad ecológica en algunas zonas de la ciudad.
Aunque su implementación a gran escala comenzó desde 2016, la idea tiene como antecedente fundamental la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de 2014. Desde este instrumento se estableció la necesidad de conectar los diferentes entornos naturales de la ciudad — como zonas de reserva y cerros tutelares— mediante intervenciones que combinaran espacio público, movilidad y funciones ambientales.
Por ello, estos Corredores Verdes también actúan como pantalla frente al ruido; mejoran el microclima entre 2 y 5 grados centígrados; incentivan la recuperación y protección de las áreas de retiro de agua de la ciudad; benefician la conectividad ecológica; contribuyen al control del crecimiento urbano en zonas de alto riesgo; proveen espacio verde para la comunidad; capturan material particulado, mejorando la calidad del aire; y, encima, embellecen la ciudad.
“Hoy la ciudad tiene 56 Corredores Verdes, que ya transformaron más de 20 kilómetros de concreto en zonas con vegetación, aportando a un aire más limpio y a una ciudad más sólida frente al cambio climático”, dijo el secretario de Infraestructura de Medellín, Jaime Naranjo Medina.
Surgieron en 2014
Según recordó la Secretaría de Infraestructura, el Acuerdo 048 de 2014 estableció la génesis de los Corredores Verdes y contempló su generación sobre ejes viales existentes, incorporando en ellos el espacio peatonal, la accesibilidad, el diseño paisajístico y la continuidad de los elementos de la red ecológica.
De esta manera, y según la norma, los Corredores Verdes no fueron concebidos únicamente como proyectos de arborización al garete, sino como una herramienta destinada a integrar la infraestructura urbana con la estructura ecológica de Medellín. Una idea que los urbanistas venían proponiendo desde hacía rato.
El surgimiento de esta estrategia estuvo relacionado con diferentes problemáticas ambientales derivadas del crecimiento urbano y de la transformación del territorio. Por ejemplo, la reducción de la cobertura vegetal y la fragmentación de los ecosistemas a raíz de la expansión urbana, hecho que también causó la pérdida de superficies permeables y el incremento de las temperaturas en la ciudad.
Arrancaron tras emergencia
Tras su inclusión en la modificación del POT de 2014, la implementación de la estrategia comenzó en forma entre 2016 y 2019, sobre todo en 2016, cuando se dio la grave crisis ambiental que sumió a la ciudad a raíz del deterioro de la calidad del aire.
Durante esta primera etapa, la Alcaldía reportó la construcción de 36 Corredores Verdes, clasificados en 18 asociados a ejes viales —y adscritos a la Secretaría de Infraestructura—, así como 18 relacionados con fuentes hídricas, que quedaron al cuidado de la Secretaría de Medio Ambiente.
Entre los corredores asociados a ejes viales de esta primera etapa se encuentran los de las avenidas Oriental, La 65, El Poblado, Guayabal, Ferrocarril, Argentina, Jardín y Juan del Corral; así como los de las calles 41 Los Huesos, 50 Colombia, 44 San Juan, La 33, La 29 y La 30; y sectores como Plaza Mayor, El Obelisco, el Segundo Parque de Laureles y el de la Estación Prado del metro.
Según los registros, el primer corredor entregado fue el de la Avenida Oriental, en 2017. Este se convirtió en uno de los proyectos más representativos.
Su construcción comprendió aproximadamente 2,3 kilómetros que cambiaron los espacios anteriormente dominados por las polémicas “pirámides” y por superficies duras. La incorporación de árboles, palmas, jardines y otras especies vegetales no solo mejoró la cara del sector, sino que también permitió que varias especies de aves llegaran al lugar.
En 2018 se entregaron y avanzaron los corredores de la calle Argentina, Los Huesos y Juan del Corral, así como la continuación del de La Oriental.
Durante 2019 se entregaron además los de las avenidas Guayabal y El Poblado.
“En esos tres años también se dejaron listos los corredores relacionados con quebradas como La Iguaná, La Hueso, Altavista, Ana Díaz, La Guayabala, La Bermejala, El Molino, Santa Elena, La Malpaso, La Presidenta, La Poblada, La India, La Honda, La Aguacatala, La Escopetería, El Salado y La Madera”, comentó el Distrito.
Entre 2020 y 2023, según los datos, la gestión de la Alcaldía pasada estuvo principalmente relacionada con la conservación y mantenimiento de los Corredores Verdes existentes. Infortunadamente, en este período no se registró ningún nuevo corredor, y el mantenimiento tampoco fue tan constante como se venía dando. Tristemente, los corredores también sufrieron el desgreño administrativo de esos años.
Sin embargo, la estrategia volvió a experimentar una expansión a partir de 2024, bajo la actual administración. “En ese mismo año, la Alcaldía entregó cuatro nuevos corredores que representaron más de 11.362 metros cuadrados de intervención. De ellos destacan el corredor entre las glorietas de Exposiciones y Sandiego, además de las intervenciones en el sector de Las Palmas”, añadieron desde Infraestructura.
Justamente allí se pudo notar la importancia ambiental de la estrategia, toda vez que los jardineros que atendían el espacio encontraron entre las ramas varios ejemplares de ranitas de pantano, anfibios cuyo nombre científico es Dendropsophus bogerti.
Además, durante 2025 se incorporaron otros cinco corredores verdes viales. Estas intervenciones representaron aproximadamente 6.548 metros cuadrados adicionales. Uno de los proyectos más destacados es el corredor de la carrera 70, desarrollado por etapas. Las adecuaciones continuaron este 2026.
También, en igual período de tiempo se organizaron otros 11 corredores verdes ubicados cerca de quebradas. Estos abarcan casi 315.150 metros cuadrados más. En total, la ciudad cuenta con 338.892 metros cuadrados nuevos de Corredores Verdes.
En síntesis, en 2026 Medellín cuenta con 56 corredores verdes, de los cuales 27 están asociados a ejes viales, mientras que 29 están asociados a quebradas. Componen un área total de 1.149.899 metros cuadrados; es decir, un área casi tan grande como todo el aeropuerto Enrique Olaya Herrera.
Por último, los corredores han permitido introducir cerca de 22.000 plantas de jardín y más de 160 árboles entre mangos, guayacanes, arbustos y palmas, en espacios que tradicionalmente habían estado dominados por concreto y asfalto.
Al mismo tiempo, allí aparecieron pericos, lagartos, colibríes y mariposas monarca que aprovecharon las conexiones entre parques, quebradas, cerros y otros espacios naturales. La financiación de los corredores verdes, que está tasada en cerca de $200.000 millones desde su implementación, se ha desarrollado principalmente mediante los Planes de Desarrollo Distrital
Los retos
A pesar de los resultados alcanzados, la implementación de los corredores verdes ha enfrentado diferentes retos. Uno de los principales es la limitada disponibilidad de espacio en una ciudad densamente urbanizada.
Las vías deben compartir el espacio con vehículos, transporte público, peatones, ciclorrutas, accesos a predios, redes de servicios públicos, mobiliario urbano y otros elementos.
“No consiste simplemente en sembrar árboles, sino en encontrar espacios adecuados para que las plantas puedan desarrollarse sin generar conflictos con la infraestructura existente”, apuntó Infraestructura.
Otro desafío está relacionado con la selección de especies. Los árboles y plantas utilizados en corredores urbanos deben responder a condiciones específicas de suelo, clima, disponibilidad de agua, espacio para raíces, proximidad a redes de servicios, altura, crecimiento de copa y requerimientos de mantenimiento.
“Una especie adecuada para un parque puede no ser adecuada para un separador vial estrecho. Por ello, la silvicultura urbana y el diseño paisajístico constituyen componentes fundamentales de los proyectos”, añadieron.
El mantenimiento representa otro de los grandes desafíos. Los árboles necesitan manejo, las plantas requieren mantenimiento y reposición, los jardines deben conservarse y las superficies permeables deben mantenerse funcionales.
“La experiencia de Medellín indica que el mantenimiento no puede considerarse una actividad secundaria posterior a la obra, sino una parte estructural de la misma”, puntualizó la cartera.
También existen desafíos asociados al cambio y la variabilidad climática. Los períodos de sequía —como los que actualmente atraviesa la ciudad— pueden afectar el establecimiento de nuevas plantas, mientras que los episodios de lluvias intensas pueden generar erosión, encharcamiento o enfermedades en los vegetales.
“Esto obliga a adaptar las especies, los diseños y las estrategias de mantenimiento a las condiciones ambientales de cada sector”, comentaron.
La coordinación institucional constituye igualmente un desafío. Los corredores atraviesan diferentes competencias relacionadas con infraestructura y medio ambiente. Una posible ausencia de coordinación puede generar conflictos que afectarían la continuidad de los corredores, por lo que la planificación integrada resulta fundamental
“Finalmente, la apropiación ciudadana constituye un elemento esencial para la permanencia de los corredores. La infraestructura verde se encuentra directamente expuesta al uso cotidiano de la ciudad y puede sufrir daños, contaminación, vandalismo o intervenciones inadecuadas. Por eso, la participación y la educación ambiental de la gente pueden contribuir a convertir los corredores verdes en un patrimonio colectivo de Medellín”, señaló la Secretaría.
Jardineros hacen posibles corredores verdes
Pero todo esto no sería posible sin la labor de un grupo de hombres y mujeres que son los encargados de cuidar estos importantes espacios. Los jardineros no solo cuidan las zonas verdes de la ciudad, sino que además se dedican a mantener vivos los corredores verdes de la capital antioqueña.
Su labor la realizan por medio de rondas periódicas cada dos o tres meses, para que estas pequeñas reservas siempre luzcan florecientes.
En su inicio, el programa empleó a un grupo de jardineros provenientes, en su mayoría, de comunidades vulnerables, víctimas del desplazamiento forzado y minorías. Su capacitación la realizó el Jardín Botánico.
Esta fue la primera oportunidad laboral formal de muchos de ellos en toda su vida. “Los jardineros, los técnicos y el equipo de profesionales nos sentimos orgullosos y felices de hacer esta transformación que aporta a la ciudad.
Con esta labor no solo se trata de embellecer el entorno, también fortalecemos la conexión con la naturaleza y se mejora la calidad de vida de la ciudad”, apuntó una de ellas.
Para consultar contenido premium o profundizar sobre sus temas de interés de Medellín, Antioquia, Colombia y el Mundo, regístrese aquí.