Medellín

El enredo con el Cartel de Medellín por el que René Higuita perdió una casa en El Poblado

El futbolista aseguró que la adquirió producto de su trabajo, entregando dos viviendas que había comprado, en un negocio viciado por múltiples irregularidades con el cartel.

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Comunicador social de la Universidad Católica Luis Amigó. Trabajé como periodista en Qhubo y El Mundo. Apasionado por los deportes, las estadísticas, los temas judiciales y de movilidad. Un curioso por buscar los detalles de la noticia.

hace 2 horas

A cambio de dos apartamentos en Medellín y Cartagena, René Higuita compró en diciembre de 1992 una casa de más de 1.200 metros cuadrados en un costoso sector de El Poblado. Si bien aseguró que la adquirió con recursos producto de su trabajo como futbolista, un juzgado sentenció que esta había sido producto de un testaferrato del Cartel de Medellín, por lo cual le aplicaron la extinción de dominio, después de casi 30 años de proceso judicial.

Este inmueble, ubicado en la carrera 28A con calle 10D, ha estado vinculado a varios homicidios: dos de sus propietarios fueron asesinados antes de que la propiedad llegara a manos del exportero de la Selección Colombia. Además, según la sentencia, se habría realizado una transacción con firmas falsificadas de uno de los dueños después de su muerte.

De acuerdo con la sentencia judicial emitida por el Juzgado Primero Especializado de Extinción de Dominio de Medellín el pasado 3 de julio, la propiedad tuvo como primer propietario a Gustavo Cuartas Rendón, quien era tío de los hermanos William y Gerardo ‘Kiko’ Moncada, socios del Cartel de Medellín.

Según este documento, la propiedad llegó a manos de Cuartas Rendón como un regalo de sus sobrinos en 1990, y el 19 de marzo de ese año se le escrituró formalmente a su nombre.

“Las actividades delictivas realizadas por los hermanos William y Gerardo ‘Kiko’ Moncada, quienes con el ánimo de evadir cualquier persecución estatal optaron por anclar la titularidad del bien en una persona de confianza que, dada su cercanía, sirviera para legalizar su adquisición ante las autoridades, en este caso Gustavo Cuartas Rendón, concretándose así el fenómeno de testaferrato”, indicó uno de los apartes de la sentencia.

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Hasta mediados de 1992, la propiedad formó parte del patrimonio de Cuartas Rendón sin inconvenientes. Sin embargo, en mayo de ese año fue asesinado dentro de la cárcel La Catedral, en Envigado, cuando se dirigía a entregar un dinero, al parecer, producto de las rentas del Cartel de Medellín. Semanas después, el 22 de julio de 1992, sus sobrinos William y Gerardo ‘Kiko’ Moncada corrieron la misma suerte: Pablo Escobar los mandó a matar dentro de la misma prisión, tras acusarlos de robarle dinero al Cartel.

Seis días antes de ese doble crimen, el 16 de julio de 1992, se conoció de la transacción de la propiedad por $40 millones del momento ($550 millones en la actualidad) a favor de María Victoria Montoya Alzate, una mujer que sería cercana a miembros de este grupo criminal, según las autoridades.

Familiares de Cuartas Rendón indicaron que toda la transacción de esta propiedad se produjo después de su asesinato y que, incluso, se falsificaron firmas para cerrar la negociación, en complicidad con los responsables de este trámite en una notaría de la comuna 14 (El Poblado), de Medellín.

“Esta propiedad aparecía como si mi papá fuera que la hubiera vendido sin haber hecho nada y esto fue después de muerto y parece ser que la propiedad la vendieron con escritura falsa y la Fiscalía la declaró falsa y la anuló e hicieron entrega a nosotros como únicos herederos”, expresó Albeiro de Jesús Cuartas Castañeda, hijo de Gustavo Cuartas Rendón.

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No había transcurrido medio año desde que se hizo la negociación para que la propiedad quedara en manos de Montoya Alzate cuando apareció René Higuita como interesado en adquirirla.

Bajo el argumento de que un allegado, identificado como Campo Elías Meneses Cardona, había visto esta casa en venta, el futbolista y su esposa, Magnolia Regina Echeverri Hernández, empezaron a hacer los trámites respectivos para adquirirla, o al menos así lo señalaron en el marco del proceso.

Higuita –quien para la época había regresado a Atlético Nacional tras su fallida experiencia en el Real Valladolid español– decidió que todos los trámites de este negocio estuvieran a cargo de Meneses Cardona, y que la responsabilidad suya y de su compañera sentimental pasaba únicamente por firmar las escrituras necesarias y desembolsar el dinero que hiciera falta para la compra.

De acuerdo con el expediente del caso, Higuita no habría usado dinero para adquirir la propiedad, sino que puso a disposición dos apartamentos que tenía y que saldarían completamente el valor para su compra. Según los avalúos, cada propiedad estaría avaluada en $40 millones.

Una de las propiedades sería un apartamento en Cartagena que le habían entregado un par de años antes como el mejor jugador de la temporada del fútbol colombiano, en un reconocimiento entregado por el banco Conavi y que había sido registrado a nombre de Magnolia Regina.

La otra vivienda estaba ubicada en el barrio Estadio, sobre la avenida 80, y la compró con el dinero de los salarios como jugador de Atlético Nacional en su primera etapa, entre 1986 y 1991.

En una audiencia legal, Magnolia Regina había asegurado que con ambos bienes cubrían el valor total de la casa en El Poblado que pretendían comprar y que les interesaba por su ubicación. El único error que habrían cometido sería el de ignorar quiénes fueron sus anteriores propietarios y sus nexos.

Luego de que el matrimonio Higuita-Echeverri entregara legalmente estas propiedades, se hizo el negocio con María Victoria Montoya Alzate –todo mediante la gestión de Meneses Cardona– y se firmaron los documentos correspondientes.

“Yo delego al señor Campo Elías Meneses, amigo y padrino de mi hijo Andrés René, para que él adquiera la casa. La negociación la hace prácticamente Campo Elías con María Victoria Montoya Álzate. Cuando me presentan a la dueña de la casa es únicamente cuando yo firmo las escrituras”, dijo a un juez el guardameta mundialista de Colombia en Italia 1990.

Amenazas y asesinatos

Los enredos en torno a esta lujosa casa no se hicieron esperar. Primero, los hijos de Cuartas Rendón empezaron a reclamar sus derechos sobre la vivienda bajo el argumento de que la “vendió” estando muerto. Por el otro lado, se produjo una oleada de asesinatos relacionados con esta negociación.

Justamente, una de las personas asesinadas, tiempo después de hacer esta negociación, fue María Victoria Montoya Alzate, con quien el futbolista, a través de los intermediarios, hizo la negociación.

De este crimen se enteró la familia del exfutbolista luego de que en 1995 le tiraron una granada a la vivienda, la cual no detonó, pero sí los alertó de que había varias irregularidades relacionadas.

“Nosotros vivimos en la propiedad dos, tres años en el cual no había salido ningún problema, nos tiraron una granada a la propiedad, averiguamos el porqué nos habían agredido de esa forma y, por medio de una demanda, nos dimos cuenta del problema. Cuando quisimos instaurar una demanda contra la señora María Victoria, nos dijeron que la habían asesinado; ahí nos dio mucha preocupación porque era la única testigo que nos podía solucionar el problema”, dijo la compañera sentimental de Higuita.

Además de los crímenes de Cuartas Rendón y Montoya Alzate, también se conoció que entre 1992 y 1997 se presentó el asesinato de varios integrantes de la familia Cuartas Castañeda y de los abogados Guillermo Bedoya Sevillano y José Humberto Tangarife Hernández, quienes habrían participado en este proceso.

A esto se suma el caso de los hermanos Moncada, a quienes mataron el 22 de julio de 1992 dentro de la cárcel La Catedral, luego de que los señalaran de haberse robado una caleta de 20 millones de dólares.

La situación se complicó más cuando el 1 de diciembre de 1997, Albeiro de Jesús Cuartas instauró una denuncia por amenazas, extorsiones y ataques violentos en contra de su familia, los cuales estarían relacionados con las reclamaciones por esta casa.

A partir de esa acción legal, las autoridades pudieron establecer todos los movimientos irregulares que se cometieron con esa propiedad y reconstruir cómo se negoció antes de terminar en manos del portero, campeón de la Copa Libertadores 1989 con Atlético Nacional.

Por esta razón, se iniciaron las investigaciones correspondientes y a la familia del exfutbolista le tocó abandonar la propiedad a finales de los 90. En los ires y venires del proceso legal, actualmente la maleza cubre toda la estructura, que está en pie solo parcialmente. Los vándalos también hicieron su trabajo y se llevaron puertas, ventanas y demás, además de pintar la fachada con grafitis.

En un comienzo, el 11 de junio de 2023, Higuita había recuperado la casa de manos de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), entidad que la tenía bajo su poder desde que se le quitó al comprobarse que había sido adquirida con dinero del narcotráfico.

Con esa decisión judicial, el exportero expresó: “Esta era mi casa. Lleva casi 30 años en un proceso jurídico por extinción de dominio y así se encuentra ahora, totalmente en ruinas. Lo triste de esto es que, a lo largo de todos estos años, la SAE la dejó en este estado. Durante todo este tiempo se logró demostrar, con documentos legales y todo el soporte jurídico, que el bien lo adquirí con mi trabajo y de buena fe, por lo que un juez falló a nuestro favor y adjudicó nuevamente el predio”.

Sin embargo, esa victoria judicial duró poco menos de tres años: el pasado 3 de julio, un nuevo fallo del Juzgado Primero Especializado de Extinción de Dominio de Medellín revirtió la decisión de 2023 y le devolvió la propiedad al Estado. Ante esto, Higuita anunció que no se quedará atado de manos y que, con los recursos disponibles, apelará la decisión ante la Sala Especializada en Extinción de Dominio del Tribunal Superior de Medellín.

Su principal argumento, según expresó mediante una comunicación, es que nunca tuvo conocimiento de las actividades ilegales que habían rodeado la propiedad hasta el momento en que se instauraron las denuncias, a finales de 1997, y que la adquirió de buena fe, confiando en las personas con las que hizo toda la negociación.

“Al igual que cualquier ciudadano en una circunstancia similar, fui víctima de un engaño y jamás tuve conocimiento de antecedentes que relacionaran ese bien con actividades ilícitas”, señaló, indicando que esto no solo significa la pérdida del bien en cuestión, sino también de las dos casas que entregó para pagarla.

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Bloque de preguntas y respuestas

¿Por qué le aplicaron la extinción de dominio a la casa de René Higuita en El Poblado?
El Juzgado Primero Especializado de Medellín determinó que la propiedad fue producto de un testaferrato del Cartel de Medellín, vinculada originalmente a los hermanos William y Gerardo ‘Kiko’ Moncada, socios de Pablo Escobar.
¿Dónde queda exactamente la casa que René Higuita perdió en Medellín?
La propiedad está ubicada en una de las zonas más exclusivas de la ciudad, específicamente en la carrera 28A con calle 10D, en el sector de El Poblado, en el sur de Medellín. La vivienda cuenta con un terreno de más de 1.200 metros cuadrados.
¿Cuál es el principal argumento de René Higuita para defender la propiedad?
El exguardameta de la Selección Colombia sostiene que adquirió el bien de buena fe y que fue víctima de un engaño, ya que desconocía por completo el pasado judicial y los nexos con el narcotráfico que rodeaban la casa al momento de firmar las escrituras en diciembre de 1992.
¿Qué crímenes y asesinatos están relacionados con la historia de la casa de René Higuita en El Poblado?
La propiedad tiene un historial sangriento: sus dueños originales, los hermanos Moncada y su tío Gustavo Cuartas, fueron asesinados en 1992 en la cárcel La Catedral por orden de Pablo Escobar. Años después, también fue asesinada María Victoria Montoya, la mujer que le vendió la casa a Higuita, y en 1995 le lanzaron una granada (que no explotó) a la familia del futbolista mientras vivía allí.