Medellín

No es un edificio fantasma: antigua sede de Mi Río será recuperada y reabriría en 2027

Este espacio, abandonado desde la pandemia, ha capturado la curiosidad de los más jóvenes en las redes sociales, que desconocen su historia como aula ambiental. La Alcaldía tiene presupuesto y planes para recuperarlo en 2027.

Loading...

Comunicador Social - Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana. He trabajado para medios como Radio Bolivariana y El Tiempo. Hago parte del Área Metro e investigo temas de gobierno, política, salud, servicios públicos e historia. Creo en la importancia del periodismo para vigilar al poder.

hace 2 minutos

Unos creen que es una estación del metro abandonada que no se alcanzó a construir. Otros se asustan por su deterioro y no se atreven a acercarse, temiendo ser atracados. A través de las redes sociales, la curiosidad de miles de jóvenes que recorren la ciudad volvió tema de conversación el antiguo edificio del desaparecido Instituto Mi Río, que ya está por completar más de siete años sin usarse.

Pese a que primero deberá terminarse un estudio de patología estructural que arrojará si el espacio podrá volver a la vida, la Alcaldía de Medellín anunció que tiene entre sus planes recuperar ese importante espacio de ciudad, para convertirlo otra vez en un sitio para el encuentro ciudadano y la educación de las nuevas generaciones en temas ambientales.

En contexto: Humedades y daños acabaron con aula de Mi Río: ¿quién responde?

La historia del aula ambiental de Mi Río se remonta a 1996, cuando, poco después de la inauguración del metro de Medellín, el antiguo Puente de Carabineros se clausuró definitivamente.

Durante décadas, este puente sirvió de corredor clave entre el occidente y el oriente de la ciudad, dándole continuidad a la carrera 65 entre ambas orillas. Por mucho tiempo se usó como una de las vías principales del barrio Chagualo.

Si bien su fin ya estaba cantado desde que se construyó el puente de la calle 67 (Barranquilla) que hoy pasa por encima de la avenida Regional, ubicado a escasos metros, fue la construcción de la vía férrea del metro la que obligó a sellarlo para siempre.

Contrario a la suerte de otros puentes que han sido demolidos, la ciudad decidió preservar este y emplearlo para construir un espacio cultural y de integración ciudadana. El candidato indicado fue el Instituto Mi Río, para que allí se hiciera un aula ambiental con una vista única a las aguas del río Medellín.

Esta entidad, creada ente 1992 y 1993, fue única en su tipo y nació con el objetivo expreso de recuperar el río Medellín, así como de las quebradas más importantes de la región metropolitana.

La institución no solo tenía la función de velar que el río se respetara desde el ordenamiento del territorio, sino que se echó al hombro varias obras de infraestructura de gran calado, como el Paseo del Río —un sendero peatonal que ya está derruido—, puentes peatonales como el de La Macarena, obras de mantenimiento de la canalización, entre muchos otros.

Omar Flórez Vélez, quien fue alcalde de Medellín cuando se creó Mi Río, señala que la entidad tenía el fin de que hubiera un doliente por el principal corredor hídrico de la ciudad.

“En la Alcaldía que tuve el honor de liderar, en medio de un tiempo muy duro que nos tocó, que fue el desafío del terrorismo del cartel de Medellín, hubo tiempo con el Concejo de Medellín de ocuparnos del tema. Recuerdo que el concejal Alfonso Núñez Lapeira nos lideró mucho este tema al interior de la corporación, lo que finalmente posibilitó la aprobación del Acuerdo 004 de 1992, que permitió darle un manejo integrado al río Medellín a lo largo de todo el Valle de Aburrá”, recuerda.

En su momento, el instituto también se le encomendó la tarea de proteger el paisajismo de la zona del río, actualizar el mapa hidrológico de la ciudad, reforestar áreas de retiro, garantizar la capacidad hidráulica de las quebradas y en general impulsar una cultura de cuidado del medio ambiente tanto en la ciudadanía como en diferentes estamentos.

El proyecto para construir el aula ambiental, un espacio que no solo serviría para el disfrute de la comunidad, sino como sede para la entidad, se hizo público a comienzos de 1996. De acuerdo con los reportes de la época, la intervención tuvo un presupuesto de $800 millones, pensada para habilitar 1.400 metros cuadrados de espacios distribuidos en dos pisos.

Mientras en el primer nivel se ideó un acceso al ya derruido Paseo del Río, una cafetería, dos burbujas comerciales y un área libre para departir, en el segundo piso se ideó un auditorio con capacidad para 120 personas y un centro de documentación para albergar todo el archivo del instituto.

El diseño llamó la atención por idearse de tal forma que se armonizara con la vegetación e incluso contempló macetas colgantes en los dos niveles y un jardín compuesto por azulinas y curazaos.

El edificio empezó a operar en 1998, pero su función como sede de esa entidad pronto se desdibujó, ya que, apenas cuatro años después, en 2002, el instituto fue liquidado durante la alcaldía de Luis Pérez. Las funciones de esa entidad fueron asumidas por la Secretaría de Medio Ambiente.

Lea también: Y acabaron con Mi Río

A partir de ese año, el espacio fue operado por esa dependencia, que siguió utilizándolo como un lugar para la educación ambiental y como sede del Centro de Información Ambiental, que funcionó hasta 2019.

Sin embargo, todo cambió en la pandemia, cuando el edificio fue desocupado paulatinamente y comenzó a deteriorarse.

En noviembre de 2023, este diario hizo un recorrido por la zona y documentó cómo las humedades ya se habían esparcido por múltiples partes. En general, toda el ala oriental de la estructura tenía una gran humedad que dejaba a las paredes goteando.

En la edificación también salieron a relucir algunas grietas que hicieron temer por su salud estructural.

La recuperación de este espacio fue uno de los problemas que la actual administración heredó de la anterior, tal como lo explica la exsecretaria de Medio Ambiente y hoy representante a la Cámara por Antioquia, Ana Ligia Mora.

“El aula ambiental sin duda ha sido un referente, un espacio de apropiación ciudadana y de esa manera se concibió en su momento. Es un valor que tenemos que rescatar, una infraestructura que hay que sanear y volver a poner a disposición de todos los ciudadanos”, dice.

Mora explica que, cuando ejerció como secretaria en 2024, justo luego del cambio de gobierno, una de las primeras tareas de la Secretaría de Medio Ambiente fue la de encomendar a la Secretaría de Suministros y Servicios un diagnóstico del lugar, que arrojó que se necesitaban al menos $500 millones para adecuar el aula ambiental.

“Obviamente el primer año para nosotros fue muy difícil por todos los hallazgos y las dificultades presupuestales, luego de recibirle a la administración de Daniel Quintero. Pero luego de eso se dejó una plataforma y el alcalde, en el Plan de Desarrollo Distrital, dejó marcada su prioridad por el río y las quebradas”, señala, explicando que la suerte de este espacio y en general del quehacer misional del desaparecido instituto renació con el programa Mi Río, Mis Quebradas.

Para conocer qué ocurrirá con este espacio, EL COLOMBIANO consultó con la Secretaría de Medio Ambiente, desde donde se remitió un pronunciamiento escrito en el que se señaló que el edificio ya está cobijado por un plan de rescate.

“El compromiso es que en convenio con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Amva) y la Alcaldía de Medellín se cuenta con los recursos para recuperar integralmente esta edificación tan significativa y valiosa para la cultura ambiental de Medellín, mejorando sus condiciones físicas para el disfrute y uso educativo y también para concentrar allí equipos y actividades de monitoreo ambiental de la red Río y Siata del Área Metropolitana del Valle de Aburrá”, expresa esa dependencia.

El Distrito señala que, como parte de ese convenio, primero se realizará un estudio estructural y se diseñarán las mejoras necesarias para recuperar el lugar. El objetivo es que el próximo año esta aula se entregue.

En términos presupuestales, la Secretaría indicó que de los $663.000 millones que ya fueron destinados al programa Mi Río, Mis Quebradas, se sacarán los recursos para emprender las obras que sean necesarias.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Por qué el puente del edificio de Mi Río no se derrumbó como otros de la ciudad?
La estructura corresponde al antiguo Puente de Carabineros, un corredor vial clave que fue clausurado definitivamente en 1996 por la construcción de la vía férrea del Metro de Medellín. En lugar de ser demolido, la ciudad decidió conservarlo y transformarlo en un aula ambiental y cultural para que funcionara como sede del Instituto Mi Río a partir de 1998.
¿Qué función cumplió este edificio después de la liquidación del Instituto Mi Río en 2002?
Tras ser liquidada la entidad durante la alcaldía de Luis Pérez, la infraestructura pasó a manos de la Secretaría de Medio Ambiente. La dependencia usó el espacio para actividades de educación ambiental y para alojar el Centro de Información Ambiental, el cual operó de manera continua en el sitio hasta el año 2019.
¿Qué entidades asumirán la financiación y recuperación integral de esta infraestructura ambiental?
El rescate del edificio será ejecutado a través de un convenio interadministrativo entre la Alcaldía de Medellín y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Amva). El dinero provendrá de una bolsa general de $663.000 millones de pesos ya presupuestados para el programa Mi Río, Mis Quebradas.