Medellín

“Longevidad y cuidado serán retos de Medellín en próximos 20 años”: Mónica Almonacid, directora de Medellín Cómo Vamos.

Programa Medellín Cómo Vamos cumple 20 años analizando la calidad de vida en la capital de Antioquia. Su directora repasa los avances y los retos de la ciudad del futuro.

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Hago parte del área Metro, equipo que cubre Medellín y Antioquia. Interesado en las transformaciones urbanas y la infraestructura. Siempre en búsqueda de una historia. Abogado y periodista, magíster en escrituras creativas.

hace 2 horas

Medellín Cómo Vamos cumple dos décadas siendo el custodio de los datos de la capital antioqueña. Fundada en 2006, la entidad se ha consolidado como un referente esencial para el análisis de indicadores públicos y el diseño de políticas estatales en la región.

En diálogo con EL COLOMBIANO, Mónica Almonacid, directora del programa, hizo un balance de los 20 años de la entidad y habló de los retos futuros de la ciudad: “La reducción de la pobreza es el mayor logro social de Medellín en estos 20 años, aunque esa reducción no llegó pareja a todos los territorios”, dijo.

¿Cuáles han sido los principales logros de la ciudad en 20 años?

“Para este aniversario hicimos un análisis de lo que ha pasado con Medellín en dos décadas. El mensaje central es que la ciudad ha avanzado mucho en calidad de vida, aunque persisten retos. Hay ciertos cimientos que a Medellín no le preocupan: los servicios públicos y la infraestructura son sólidos, y el acceso a salud y a educación también es un logro. En seguridad, la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes ha tenido un descenso sostenido y está en su mínimo histórico. En primera infancia, el programa Buen Comienzo ha sido un gran logro de ciudad. Y en pobreza, la disminución —tanto monetaria como multidimensional— ha sido quizás el avance más importante de estos 20 años”.

De todos esos logros, ¿cuál es el más consolidado?

“La reducción de la pobreza, claramente; es el mayor logro social de estos 20 años. Pero cada logro trae un reto nuevo: esa disminución no llegó pareja a todos los territorios. Hay comunas con niveles de ingreso hasta cinco veces por debajo de otras. Así que, aunque es un gran logro de ciudad, todavía hay brechas territoriales importantes”.

¿Y en vivienda?

“Medellín tiene una infraestructura sólida y buenos servicios públicos, con acceso garantizado para la población. Pero el déficit habitacional sigue siendo un reto, sobre todo en una ciudad a la que la gente quiere venir a vivir. Es un tema que se ha mantenido en estos 20 años y que se mantendrá en los próximos”.

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Se proyecta que Medellín será en 2035 la ciudad con el mayor índice de envejecimiento del país. ¿Qué retos plantea esto?

“Para nosotros este es casi el principal reto de la ciudad de los próximos 20 años: longevidad y cuidado. En 2006, una de cada diez personas en la ciudad era adulta mayor; hoy es una de cada cinco, y las proyecciones que manejamos indican que en 2042 será una de cada cuatro. Eso implica planear la ciudad con una dinámica distinta, en accesibilidad y en movilidad.

Hoy la mayoría de las personas mayores tiene menos de 70 años, por lo que el cuidado intensivo aún no es una prioridad generalizada; pero en la próxima década la mayoría tendrá más de 80. Y no se trata solo de quienes ya sabemos que necesitarán atención, sino de todos los que vienen: Medellín no se va a envejecer, ya se envejeció. Hoy hay seis comunas donde el número de personas mayores de 65 años supera al de menores de 15. La tasa de envejecimiento ya no es un reto futuro: es actual, y se va a poner más crítico.

Además, no es solo que vaya a haber más personas mayores, sino que vamos a vivir más años: para 2042 la expectativa de vida de las mujeres será de 81 años y la de los hombres de 76, una cifra que sigue en aumento. Por eso la planeación para la población de 30, 40 y 50 años es una necesidad desde ya. Y en el tema del cuidado, hay que decirlo: en Medellín el cuidado de las personas mayores recae sobre todo en las familias, y en particular en las mujeres de la familia. Eso hace que los retos de envejecimiento crezcan tanto en volumen como en necesidades de atención”.

¿Qué otros retos identifican para los próximos 20 años?

“Además de longevidad y cuidado, identificamos tres retos más. El segundo es el talento joven: vamos a tener menos niños, y cada joven se vuelve clave para sostener la ciudad de los próximos 20 años. Esto es aún más relevante en una ciudad con retos importantes en trayectoria educativa —no tanto de acceso, sino de deserción, repitencia y calidad—.

El tercer reto es el costo de vida y el turismo: Medellín es la ciudad del país con el mayor aumento en costo de vida y vivienda de los últimos años, y eso obliga a pensar qué tipo de turismo se quiere y cómo equilibrar el éxito turístico de la ciudad con ese impacto. El cuarto reto, que no dejamos de poner sobre la mesa, es la gestión del riesgo: la ciudad enfrenta una adaptación al cambio climático que pone en riesgo vivienda y población, y hay que atenderla desde ya”.

¿Qué acciones proponen frente a cada uno de esos retos?

“En gestión del riesgo, la urgencia es abordar el tema de forma integral: eso implica reurbanización, bajar a la población de las laderas y desarrollar planes adicionales. La vivienda asequible es otro tema central, y aquí el POT es clave, porque es el instrumento que puede habilitar mucha más construcción de este tipo de vivienda.

En costo de vida y turismo, el POT también es relevante: la vivienda turística casi se ha duplicado en la ciudad, y en la encuesta de percepción la gente identifica el turismo como uno de los factores que encarece la vivienda.

En longevidad, hay que planear la ciudad pensando en quiénes la van a habitar en el futuro. Y en talento joven, la prioridad es asegurar las trayectorias educativas de niños y jóvenes y mejorar la calidad de la educación, para que cuando terminen el bachillerato o la universidad tengan la formación que requiere un mercado laboral que debe poder absorberlos”.

Cuéntenos un poco de usted: hace cuánto está en el programa y de dónde viene.

“Llegué a Medellín Cómo Vamos en marzo de este año. Antes estuve un tiempo en organismos multilaterales: el BID, el Banco Mundial y la IFC, donde trabajé tanto en política pública como en el impacto de proyectos de desarrollo en distintos países. Esa experiencia me da una formación muy sólida en indicadores, que es justamente lo que hago hoy en este rol”.

¿Cómo nació Medellín Cómo Vamos en 2006? Ya existía Bogotá Cómo Vamos, que fue el programa que inauguró este modelo en las ciudades del país.

“Nace en 2006 en un momento en que tanto la ciudad como el país empezaban a darle relevancia a la evidencia para tomar decisiones. Medellín fue la cuarta ciudad en adoptar el modelo, después de Bogotá, Cali y Cartagena. La iniciativa la lideró Proantioquia, y a ella se sumaron otras instituciones como la Cámara de Comercio y EL COLOMBIANO, junto con los fundadores de la metodología: la Fundación Corona, El Tiempo y la Cámara de Bogotá”.

¿De dónde viene la metodología que usan los Cómo Vamos?

“La crea la Fundación Corona. Es una metodología estandarizada, de buenas prácticas, que identifica los indicadores que se deben evaluar para analizar la calidad de vida de una ciudad. Tiene dos frentes grandes: uno mira la ciudad desde indicadores objetivos, y el otro desde la percepción ciudadana. Las dos miradas son importantes para hacerle seguimiento a lo que realmente está pasando con la gente”.

¿En qué consiste cada informe?

“El informe de calidad de vida hace seguimiento a indicadores en todos los frentes —salud, educación, ambiente, seguridad, empleo, desarrollo económico— y nos ha convertido casi en custodios de las tendencias de la ciudad en esas materias. El otro es la encuesta de percepción ciudadana, que es nuestro activo más importante porque nadie más tiene esa información: le preguntamos directamente a la gente cómo está viviendo en todos esos mismos frentes”.

¿Cómo manejan los datos?

“La mayoría de nuestras fuentes son oficiales: hacemos un llamado de solicitud de información todos los años a la Alcaldía y a las diferentes secretarías; buena parte de esa información ya es pública, pero además es oficial. También nos alimentamos de otras fuentes, como las cajas de compensación o la Fiscalía —en temas de seguridad—, y de fuentes nacionales como el Dane. Con todo eso hacemos seguimiento y hemos logrado estandarizar indicadores que monitoreamos en el tiempo”.

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