Caída del dólar ya le quitó $700.000 por carga al caficultor en el último año, según gerente de Federacafé
La caída del dólar preocupa a los cafeteros. Por cada $100 que se revalúa el peso, el caficultor pierde $75.000 por carga de 125 kg.
Comunicador Social y Periodista. Reportero en las regiones. Escribo sobre microeconomía y macroeconomía. Disfruto el café, la cerveza artesanal y el rock.
Las lluvias que alteraron el calendario cafetero no solo redujeron la producción del primer semestre, sino que también obligaron al gremio a replantear sus proyecciones para el resto del año. Aun así, la Federación Nacional de Cafeteros mantiene una apuesta ambiciosa por transformar la industria y generar mayor valor agregado desde el origen.
En diálogo con EL COLOMBIANO, Germán Bahamón, gerente de la FNC, sostuvo que la variabilidad climática retrasó la cosecha del sur del país y anticipó que la producción nacional podría cerrar alrededor de los 12,5 millones de sacos, por debajo del año anterior.
A su vez, el dirigente reveló que ya presentó al gobierno entrante de Abelardo de la Espriella tres grandes proyectos para modernizar la caficultura colombiana: la construcción de nuevas plantas regionales de transformación, una planta de descafeinación en la región Caribe y la ampliación de la capacidad industrial de Buencafé Liofilizado. A continuación, la entrevista.
¿Cuál ha sido el balance del primer semestre para la producción de café?
“Todo comienza con las lluvias incesantes que hemos tenido este año. Ese cambio en los fenómenos climáticos modificó los patrones de cosecha en Colombia. Desde el principio sabíamos que esas lluvias, especialmente durante enero, febrero y marzo, tendrían dos efectos: el primero sería una ralentización de la cosecha del primer semestre, principalmente en el sur del país, y eso fue exactamente lo que ocurrió.
La cosecha que normalmente se recoge entre abril, mayo y junio empezó más tarde. Como consecuencia, en junio registramos una producción 43% superior a la del mismo mes del año anterior, porque buena parte de esa cosecha se desplazó hacia finales de mayo. Sin embargo, cuando se analiza el acumulado de los primeros seis meses del año, alcanzamos 5,5 millones de sacos, lo que representa una caída del 10% frente al mismo periodo del año anterior.
Si observamos los últimos doce meses, la producción llega a 13 millones de sacos, es decir, 9% menos que un año atrás. Era una situación que habíamos advertido: la primera cosecha se ralentizó y ese mismo comportamiento climático también tendrá efectos sobre la producción del segundo semestre”.
¿Cuál es la expectativa de producción para el cierre de este año?
“No hacemos predicciones que no estén respaldadas por análisis científicos y técnicos. Por eso trabajamos con Cenicafé en una metodología que nos permita proyectar el comportamiento del segundo semestre.
Ese pronóstico aún no ha sido publicado, pero mi inferencia personal es que este año podríamos terminar alrededor de los 12,5 millones de sacos”.
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¿Qué tan preocupante resulta esa reducción?
“Es una disminución importante, pero también hay que entender que la caficultura tiene ciclos productivos bianuales. Después de una gran cosecha normalmente viene una reducción, porque la planta queda exhausta y necesita recuperarse. Es un comportamiento propio del cultivo y es importante que los lectores comprendan ese contexto”.
¿Cómo se está preparando la Federación para enfrentar un eventual fenómeno de El Niño?
“Las agencias internacionales y Cenicafé han advertido que tendremos un fenómeno de El Niño importante durante el segundo semestre. Más que la intensidad, lo realmente determinante será cuánto tiempo permanezca.
Cuando hay una sequía moderada, incluso puede favorecer la floración del café una vez regresan las lluvias. Lo que esperamos es que ese periodo seco no sea demasiado prolongado.
Además, nos anticipamos a ese escenario utilizando recursos del Fondo de Estabilización de Precios del Café. Destinamos $40.000 millones provenientes de los ahorros de los cafeteros, que se sumaron a otros $10.000 millones del FAIA del Gobierno Nacional para facilitar la fertilización de los cafetales.
La mejor manera de resistir un periodo de sequía es que los cultivos estén bien nutridos. Por eso buscamos facilitar el acceso a fertilizantes y motivar a los productores a fertilizar oportunamente”.
¿Ya existe certeza sobre si el Gobierno entrante les renovará por 10 años más el contrato del Fondo Nacional del Café?
“Sí. La incertidumbre prácticamente terminó. No solo durante la campaña, el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, nos transmitió la tranquilidad de que el nuevo gobierno firmará el contrato de administración del Fondo Nacional del Café por otros diez años, tal como lo establece la ley.
Además, ya sostuvimos reuniones muy constructivas con los ministros de Hacienda, Agricultura y de Medio Ambiente. Encontramos una actitud positiva y un propósito compartido de suscribir ese nuevo contrato en el menor tiempo posible”.
¿Qué otros temas han abordado con el gobierno entrante?
“No llegamos únicamente con solicitudes. Llegamos con proyectos concretos de inversión para transformar la caficultura colombiana, como lo he hecho desde que asumí este reto.
El primero consiste en avanzar hacia un modelo de compra de café en cereza acompañado por plantas regionales de transformación de beneficio que agreguen valor en el origen y conviertan los subproductos del café en nuevas industrias basadas en economía circular. Ya inauguramos la primera planta en Huila y queremos reactivar otra en Andes, Antioquia, incorporando también ese componente de economía circular.
Nuestro objetivo es construir al menos diez plantas de este tipo durante los próximos dos años. Puede parecer mucho, pero Colombia tiene espacio para decenas de estas instalaciones, capaces de comprar café en cereza, desarrollar perfiles de taza, diseñar curvas de tueste y exportar un producto con mayor valor agregado”.
Tengo entendido que también se habló de una planta de descafeinación...
“El proyecto es la construcción de una planta de descafeinación en el Caribe colombiano. Queremos acercar esa industria a los puertos para reducir costos logísticos y disminuir la huella de carbono. Además, la demanda mundial de café descafeinado y de los extractos obtenidos durante ese proceso continúa creciendo, especialmente para la industria de bebidas energizantes.
Es importante aclarar que estos proyectos no buscan recursos del Presupuesto General de la Nación. Lo que necesitamos son inversiones provenientes del patrimonio del Fondo Nacional del Café.
Hay un tercer proyecto que presentamos al Gobierno y consiste en ampliar la capacidad industrial de nuestra planta de café solubre liofilizado, que opera en Chinchiná (Caldas). Hoy la planta ya opera al límite de su capacidad. Ya no tenemos la capacidad de producir más. Estamos exportando alrededor de 12.500 toneladas de café liofilizado al año y queremos llegar a 16.000 toneladas.
Actualmente transformamos cerca de 500.000 sacos de café y aspiramos a procesar alrededor de 700.000 sacos para capturar mucho más valor agregado dentro de Colombia.
Los tres proyectos fueron presentados a los ministros de Hacienda y Agricultura, quienes los recibieron con muy buenos ojos y manifestaron su disposición para trabajar conjuntamente en ellos.
Durante un siglo hemos sido reconocidos por producir el mejor café del mundo. Ahora queremos que, durante la próxima década, Colombia sea uno de los países que más valor agregado genera alrededor del café y que esa riqueza permanezca en el origen”.
¿Qué representa Puerto Antioquia para las exportaciones de café?
“No hay nada más importante que desarrollar infraestructura que aumente la competitividad y reduzca los costos logísticos del país. Por eso celebramos la entrada en operación de Puerto Antioquia y fuimos la primera organización en realizar una exportación directa desde allí hacia Europa.
No fue una entrega FOB en puerto, sino una exportación realizada directamente por la Federación Nacional de Cafeteros, precisamente porque confiamos en el potencial de esta infraestructura. Colombia necesita puertos que impulsen la competitividad y permitan mejorar la logística para todos los exportadores.
Cuando Puerto Antioquia alcance una mayor masa crítica de carga y el Túnel del Toyo esté completamente habilitado, habrá ahorros importantes en los costos logísticos. Para nosotros es fundamental contar con Buenaventura, Cartagena, Santa Marta y ahora Puerto Antioquia, porque eso fortalece la competitividad del café colombiano”.
¿La Federación seguirá exportando café por Puerto Antioquia?
“Sí, cuando hacemos este tipo de apuestas es porque estamos convencidos de que habilitar nuevos corredores logísticos permite reducir costos de exportación. Ya lo comprobamos con el corredor férreo hacia Santa Marta y queremos que ocurra lo mismo con Puerto Antioquia.
Sabemos que las mayores eficiencias llegarán cuando el puerto consolide un mayor volumen de carga y las vías de acceso estén completamente terminadas. Nuestra intención es seguir exportando café por allí y también incentivar a nuestros socios comerciales para que vean en Puerto Antioquia un puerto estratégico para Colombia”.
¿Qué ahorro esperan obtener con Puerto Antioquia?
“No, es difícil decirle un dato, pero lo que buscamos es que exista entre el 20% y el 25% de ahorros en las cargas que podamos sacar por Puerto Antioquia, cuando el puerto logre la masa crítica también y cuando las vías estén habilitadas, hoy no lo estamos logrando, pero queremos apostar para que este corredor se convierta en un puerto estratégico para el desarrollo de las exportaciones en Colombia”.
¿Qué balance hace del gobierno saliente de Gustavo Petro en materia cafetera?
“Mi responsabilidad siempre ha sido con los cafeteros de Colombia y con las empresas del sistema cafetero. Todas esas empresas han obtenido los mejores resultados de su historia y ese es el balance que puedo hacer. Los datos hablan por los gerentes.
Durante mucho tiempo me preguntaron por las controversias, pero siempre he dicho que el espejo retrovisor es el peor instrumento de navegación. La Federación está concentrada exclusivamente en construir el futuro junto al próximo gobierno”.
¿Cuál es hoy la mayor preocupación para los cafeteros?
“Hoy tenemos una preocupación enorme y es la rentabilidad para el caficultor colombiano. Eso debido a la fuerte revaluación del peso colombiano. Nos tiene muy preocupados porque por cada 100 pesos que se revalúa el peso, el caficultor deja de recibir aproximadamente $75.000 por cada carga de 125 kilogramos de café.
Si observamos lo ocurrido durante el último año, la pérdida ya ronda los $700.000 por carga. En un momento en el que una carga se paga alrededor de $2,25 millones, esa reducción representa un golpe muy fuerte para el ingreso de las familias cafeteras.
No estamos pidiendo intervenir artificialmente la tasa de cambio. Entendemos perfectamente cómo funciona la economía y respetamos la independencia del Banco de la República. Lo que sí estamos proponiendo es una agenda de competitividad que reduzca los costos de producir y exportar desde Colombia.
Un país exportador no compite únicamente con la calidad de sus productos; también compite con sus costos logísticos, energéticos y con su productividad. Esa será una de las principales agendas que queremos construir con el nuevo gobierno”.
Ese dólar a $3.200 no lo esperaba nadie, pero también afecta otros sectores del agro...
“El problema no afecta únicamente al café. También golpea a la floricultura, el banano, el aguacate, el azúcar y, en general, a todo el aparato agroexportador colombiano.
Hoy necesitamos proteger ese aparato productivo porque allí están buena parte del empleo formal y del desarrollo económico de las regiones. Solo la cosecha cafetera mueve cerca de $22 billones y beneficia a 611 municipios del país”.
Se vienen los 100 años de la Federación Cafetera y otro eventos importantes para 2027, ¿verdad?
“El próximo año será muy especial porque la comunidad internacional cafetera vendrá a Colombia para acompañarnos en la celebración del centenario de la Federación Nacional de Cafeteros.
En junio realizaremos el Foro Mundial de Productores de Café; en septiembre seremos sede del Consejo Internacional de la Organización Internacional del Café (OIC), y en octubre en Bogotá recibiremos por primera vez en Suramérica el World of Coffee.
Será un reconocimiento internacional a una caficultura que durante un siglo ha producido café de excelencia. En 2027 Colombia se convertirá en el epicentro mundial del café. Eso nos complace”.
¿Cómo observa la competencia con Brasil?
“He querido construir una relación con los demás países productores basada en la cooperación y no en la competencia. Todos somos abastecedores de un mercado que sigue creciendo.
En 2005 el mundo consumía cerca de 105 millones de sacos de café. Este año estaremos alrededor de los 180 millones, mire la diferencia en el consumo, y se espera que para 2030 la demanda podría alcanzar los 200 millones de sacos.
Brasil también tiene ciclos productivos bianuales. El año pasado no tuvo su mejor año, pero de todas formas produjo cerca de 64,5 millones de sacos y este año podría acercarse a los 68 o 70 millones.
Lo realmente importante es que el mercado mundial continúa creciendo y todavía no existen inventarios suficientes para cubrir toda la demanda. Llevamos varios años consumiendo más café del que se produce. Por eso siempre digo que el café tiene mucho más futuro que pasado”.
¿Cómo avanzan Juan Valdez, Buencafé y Alma Café?
“Las empresas del sistema cafetero están viviendo uno de sus mejores momentos.
Alma Café ha venido creciendo en sus ingresos. Yo recibí la empresa teniendo ingresos $87.000 millones en 2022, el año pasado pasó a cerca de $156.000 millones, mientras que multiplicó casi diez veces sus utilidades.
Procafecol, operador de Juan Valdez, también ha tenido un crecimiento importante. En 2022 facturaba alrededor de $540.000 millones y el año pasado alcanzó aproximadamente $846.000 millones. Esperamos que este año supere los $900.000 millones en ventas.
Además, por primera vez las regalías entregadas a los cafeteros superaron los $50.000 millones”.
¿Qué planes de expansión internacional tiene Juan Valdez?
“Con Juan Valdez acabamos de firmar un acuerdo con Grupo Atlántida para acelerar la expansión en Estados Unidos. Actualmente tenemos diez tiendas y nuestro objetivo es llegar a 60 durante los próximos tres años y alcanzar las 100 tiendas en cinco.
También estamos fortaleciendo nuestra presencia en Brasil, México y España. En este último país firmamos una alianza con el Grupo Lux para expandir la comercialización de café colombiano y abastecer supermercados.
Son cuatro mercados estratégicos donde concentraremos nuestros esfuerzos de crecimiento internacional”.
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¿Por qué es necesaria la ampliación de Buencafé?
“Buencafé registró el año pasado ventas históricas por US$286 millones y ya opera prácticamente al límite de su capacidad instalada.
Actualmente, transforma más de 500.000 sacos de café y por eso presentamos al nuevo gobierno el proyecto para ampliar la planta. Queremos que en los próximos dos años esa expansión sea una realidad y así seguir agregando valor al café colombiano antes de exportarlo”.
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Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Por qué la Federación Nacional de Cafeteros redujo su proyección de producción para 2026?
- La FNC explicó que las lluvias persistentes durante el primer semestre alteraron el calendario de cosecha, especialmente en el sur del país, retrasando la recolección del café. Como resultado, la producción acumulada entre enero y junio cayó 10%, hasta 5,5 millones de sacos, y la proyección para el cierre del año se redujo a cerca de 12,5 millones de sacos, por debajo de los 13 millones registrados en los últimos 12 meses.
- ¿Cuáles son los tres proyectos que la Federación presentó al nuevo Gobierno?
- La Federación propuso construir al menos diez plantas regionales para comprar café en cereza y transformarlo con mayor valor agregado, desarrollar una planta de descafeinación en la región Caribe para aprovechar la cercanía con los puertos y ampliar la capacidad de Buencafé Liofilizado, con el objetivo de pasar de procesar 500.000 a 700.000 sacos de café al año.
- ¿Cómo está afectando el dólar barato a los cafeteros colombianos?
- Según Germán Bahamón, la revaluación del peso se convirtió en la principal preocupación del sector. El dirigente explicó que por cada $100 que baja el dólar, un caficultor deja de recibir alrededor de $75.000 por carga de café. En el último año, esa pérdida ya ronda los $700.000 por carga, afectando de manera importante la rentabilidad de las familias productoras.
- ¿Qué beneficios traerá Puerto Antioquia para las exportaciones de café?
- La Federación considera que Puerto Antioquia fortalecerá la competitividad del café colombiano al reducir tiempos y costos logísticos. La meta es alcanzar ahorros de entre 20% y 25% en los costos de transporte cuando el puerto consolide mayor volumen de carga y estén terminadas las vías de acceso, incluido el Túnel del Toyo.