Economía

Gas importado ya cubrió el 25% del consumo en Colombia, sin El Niño y con embalses llenos

Colombia importó el 25% del gas natural que consumió en abril, sin El Niño activo, revelando una dependencia energética que preocupa a expertos y al sector.

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Comunicador social - Periodista de la UPB Bucaramanga. Magíster en Estudios Políticos de la Universidad de Caldas. Especialista en Comunicación Digital. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2023. Miembro de Consejo de Redacción.

hace 2 horas

En abril, uno cada cuatro metros cúbicos de gas natural que se consumieron en Colombia llegó del exterior. Además, no hubo fenómeno de El Niño y los embalses estaban por encima del 60% de su capacidad.

Y aun así, el país tuvo que salir a comprar energía afuera para cubrir la cuarta parte de su demanda interna.

El dato lo reveló Sergio Cabrales, profesor y consultor del sector minero-energético, quien con sus datos evidenció que el gas importado ya no es la excepción, sino que hace parte del menú diario.

El promedio de importaciones fue de 227 gigapies cúbicos por día en abril, frente a una capacidad total de 465 gigapies cúbicos por día”, detalló Cabrales.

Eso equivale a usar casi la mitad de toda la capacidad de importación del país, solo para cubrir el consumo cotidiano en condiciones climáticas favorables.

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Por otro lado, entre 2015 y 2023, las importaciones de gas natural representaron apenas el 3% del consumo nacional.

En el primer trimestre de 2026, esa cifra saltó al 23%, según un informe de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF). En otras palabras, la dependencia del gas extranjero creció cerca de 20 puntos porcentuales en menos de tres años.

¿Qué tan cerca está Colombia del límite?

Cabrales advirtió que Colombia cuenta hoy con poco más de 230 gigapies cúbicos por día de capacidad efectiva de importación para enfrentar el segundo semestre del año, precisamente el período en que el fenómeno de El Niño podría intensificarse.

Por eso, el experto advierte que el margen de maniobra, en ese escenario, es estrecho.

No obstante, el problema de fondo no es nuevo, debido a que las reservas de gas natural en Colombia se redujeron 51% entre 2012 y 2022, según lo recordó Adrián Correa, exdirector de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME).

Es decir, la producción nacional, que debía compensar ese agotamiento, no lo hizo.

En esa misma línea, en 2025, la producción de gas cayó 17,1%. En febrero de 2026 se registró uno de los niveles más bajos desde 2009. Cabe aclarar que Colombia ya importa gas para sus plantas termoeléctricas desde 2016, no desde el gobierno actual.

Por su parte, el Centro Regional de Estudios de Energía (CREE) estima que el sistema de abastecimiento de gas entrará en fase crítica este mismo año. Las probabilidades de déficit mensual llegarían al 39% en 2026 y al 58% en 2027.

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Un sistema eléctrico que depende del gas cuando llueve poco

El informe de Anif cuenta que Colombia genera la mayor parte de su electricidad con agua. Cuando los embalses bajan por sequías, el sistema recurre a las plantas térmicas, y el combustible de esas plantas es, en su gran mayoría, gas natural. Si el gas escasea o se encarece, la luz también se encarece.

“Así, la menor disponibilidad de este insumo, sumada a la necesidad de importar GNL en condiciones de alta volatilidad, incrementa los costos de generación y reduce el margen de maniobra del sistema”, se lee en el informe.

Según cifras de XM, operador del sistema eléctrico nacional, el país enfrenta un déficit cercano al 2,3% en la energía que puede garantizar, lo que reduce la capacidad de respuesta ante picos de demanda o emergencias climáticas.

Además, de los nuevos proyectos de generación proyectados para 2026, apenas el 0,6% ha entrado en operación en lo que va del año.

La guerra y el Estrecho de Ormuz encarecen el gas que Colombia compra

El escenario se complica por factores que están muy lejos de Colombia. El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha puesto en riesgo el Estrecho de Ormuz, el corredor por donde transita cerca del 20% del gas natural licuado (GNL) que se comercializa en el mundo.

Colombia no depende directamente de esa ruta, pero sí paga sus consecuencias. Cuando hay tensión en ese estrecho, los precios del GNL en los mercados internacionales suben y se vuelven más volátiles. Y Colombia, que cada vez importa más, termina pagando más caro por ese gas.

En ese orden, el informe de Anif presenta cuatro medidas urgentes:

1. Preservar los niveles de los embalses para no presionar el sistema térmico antes de tiempo.

2. Garantizar la operación continua de las plantas termoeléctricas.

3. Asegurar el suministro de gas, incluyendo nuevas plantas de regasificación que permitan importar más GNL.

4. Acelerar la entrada de nuevos proyectos de generación eléctrica, cuyo rezago acumulado ya es crítico.

Como consecuencia, Cabrales planteó que, ante la declinación de la producción en los campos nacionales, se requiere la entrada de nuevas plantas de regasificación para importar gas natural licuado “y “así reducir el riesgo de racionamiento de gas y/o de electricidad”.

Por otro lado, Correa señaló que las obras de infraestructura de gas que se necesitaban fueron identificadas desde 2016 y solo se adjudicaron en 2024. Eso significa que la factura de una década de postergación llega ahora, en un momento en que el sistema tiene menos margen para absorberla.

“De no adoptarse medidas oportunas, el país podría enfrentar un deterioro significativo del sistema energético, con efectos negativos en la economía y el bienestar de los hogares”, alerta Anif.

Además: Importaciones de gas aumentaron 27% en febrero, mientras producción local cayó 16%