Economía

Gobierno De la Espriella sube en $25 billones el cupo de deuda para financiar el presupuesto, ¿qué significa?

El Gobierno De la Espriella elevó de $85,25 a $110,25 billones el tope de emisión de TES (deuda) para el presupuesto. Esos $25 billones adicionales están autorizados, pero aún no están emitidos.

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Comunicador social - Periodista de la UPB Bucaramanga. Magíster en Estudios Políticos de la Universidad de Caldas. Especialista en Comunicación Digital. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2023. Miembro de Consejo de Redacción.

hace 46 minutos

Este 9 de septiembre fue un día cargado de decretos. Mientras la atención del país estaba puesta en el paquete de las 11 medidas de la emergencia económica, el Ministerio de Hacienda firmó otro decreto que tocó directamente la caja de la Nación.

Se trata del Decreto 1372, con esta norma MinHacienda sustituye el artículo 1 del Decreto 1478 de 2025 y sube el techo de emisión de Títulos de Tesorería (TES) Clase B destinados a financiar las apropiaciones del Presupuesto General de la Nación y a hacer operaciones temporales de tesorería durante la vigencia fiscal de 2026.

Es decir, el Gobierno se amplió el permiso para endeudarse en el mercado interno.

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De $85,25 billones a $110,25 billones: la cuenta del Decreto 1372

El Decreto 1478 de 2025 había fijado el monto máximo de emisión para 2026 en $85,25 billones. Con el Decreto 1372, ese cupo quedó en $110,25 billones. La diferencia son $25 billones adicionales en títulos de deuda pública interna.

Para dimensionarlo, esos $25 billones equivalen, en orden de magnitud, a lo que el propio Gobierno anunció como recorte de gasto para 2026, $20,9 billones, y que, según sus analistas, todavía no se concreta.

“El Decreto 1372 sí elevó de $85,25 billones a $110,25 billones el monto autorizado de TES para financiar el PGN 2026, $25 billones más. No significa que el saldo de deuda ya haya subido $25 billones; significa que Hacienda ahora puede emitir hasta ese nuevo monto, ya incorporado en el PGN”, explica Diego Montañez-Herrera, analista senior económico de Eafit.

En otros términos, es la diferencia entre ampliar el cupo de una tarjeta de crédito y gastárselo. El cupo ya está aprobado. El desembolso depende de cómo se comporten los ingresos, las subastas y las necesidades de caja en lo que resta del año.

Montañez aclara que este decreto “no hace parte del paquete de 11 decretos de emergencia. También fue expedido el 9 de septiembre y modifica la autorización de TES para 2026”.

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Por su parte, el exministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo lee el decreto como síntoma, no como causa. “La presión del gasto sigue a todo vapor. Dentro y fuera del gobierno. Las audiencias en las comisiones económicas del presupuesto 2027 lo demuestran”, afirma.

Y, a su juicio, deja al Ejecutivo sin alternativas. “Ante la decisión del gobierno de no aumentar la tributación, y ante la tardanza de adoptar medidas de austeridad, que comenzaban con un recorte anunciado para 2026 por 20,9 billones que no se ha concretado, veo que solo está quedando la deuda como fuente de financiación del creciente déficit”.

Alerta que ve al ministro de Hacienda solo en la misión de sanear las finanzas públicas, “lo están dejando muy solo, los ministros piden públicamente más y más gasto; y otro tanto la oposición”.

Por qué Hacienda subió el cupo justo ahora

Según la justificación, el ajuste responde a una actualización previa del aforo fiscal hecha por el propio Ministerio de Hacienda.

El 2 de septiembre de 2026, la cartera expidió una resolución que ajustó el valor de los recursos de capital por concepto de Crédito Interno a $110,25 billones. Con esa disponibilidad presupuestal ya en firme, el Ejecutivo actualizó el decreto de emisión para alinearlo con el nuevo techo autorizado.

Qué son los TES Clase B y por qué le importan a su bolsillo

Los TES son el instrumento con el que la Nación se financia. Se los compran fondos de pensiones, bancos, aseguradoras e inversionistas extranjeros. De su tasa dependen, en buena medida, las tasas a las que después se presta la banca y el costo del crédito para hogares y empresas.

Según el decreto, su propósito, en este caso, es financiar el Presupuesto General, regular la liquidez de la economía o ejecutar operaciones temporales de tesorería.

Asimismo, como respaldo y pago, esta medida no cuenta con la garantía solidaria del Banco de la República. El pago de sus rendimientos y su redención se hace con cargo a los recursos del Presupuesto General de la Nación.

En cuanto al cupo de endeudamiento, la Ley 2559 de 2025 dispone que la emisión de estos títulos destinada al presupuesto no afecta el cupo global de endeudamiento de la Nación. Y, además, pueden denominarse en moneda legal colombiana o en moneda extranjera.

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La alerta del CARF: deuda neta en 67,3% del PIB en 2027

El telón de fondo explica por qué el movimiento generó ruido, ya que la deuda bruta del Gobierno cerró julio en $1.160,6 billones. Eso son $38,3 billones más que un año atrás y $355,6 billones más que en agosto de 2022.

Hubo un respiro desde febrero, cuando el saldo empezó a ceder. Pero la nueva deuda compensó parte de esa caída, solo en julio los TES subieron $16,7 billones, según cifras del Ministerio de Hacienda.

En ese orden, el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) puso ayer números al riesgo y el panorama que dibuja para 2027 es severo. Por un lado, alerta que el déficit total estaría cerca del 10% del PIB. Además, la deuda neta llegaría al 67,3% del PIB.

El informe da cuenta que el déficit primario (la diferencia entre los gastos del Estado y sus ingresos) se ubicaría en -4,5% del PIB. Y para estabilizar la deuda, Colombia tendría que pasar de ese déficit primario de 4,5% en 2027 a un superávit superior al 2% en 2028.

El organismo pide un ajuste estructural urgente. “No es solo deuda alta, es gastar más de lo sostenible”, agrega Montañez, y cita al propio Carf: “Las medidas necesarias para preservarla no pueden postergarse”. La sostenibilidad fiscal, agrega el analista, es “un bien público”.

El diagnóstico del Carf sobre el proyecto de presupuesto para el próximo año es el punto más incómodo del debate. “El nuevo proyecto implica un aumento significativo del presupuesto frente a 2026, explicado principalmente por el mayor servicio de la deuda”, señala el comité.

Las cifras que entrega confirman, excluyendo los recursos extraordinarios de 2026, que el Presupuesto de la Nacion crece 19,6% nominal y pasa de 27,6% a 29,9% del PIB. El servicio de la deuda, lo que cuesta pagar intereses y amortizaciones, registra un crecimiento de 54,7% y aumenta 2,3 puntos porcentuales del PIB. El gasto sin deuda, en cambio, crece 5,3% y se mantiene en 22,6% del PIB.

Es decir, el presupuesto no crece porque el Estado vaya a gastar mucho más en funcionamiento o inversión. Crece porque pagar la deuda vieja cuesta más.

Del lado de los ingresos, el Carf advierte otro cambio: “El nuevo proyecto elimina los ingresos contingentes contemplados en la propuesta inicial, en un contexto en el que los ingresos corrientes disminuyen 7,4% nominal. Esta reducción se compensa con un aumento de 59,6% en los recursos de capital, principalmente por un mayor financiamiento mediante deuda interna y externa”.

Ese salto de 59,6% en recursos de capital es, precisamente, el compartimento donde vive el cupo que acaba de ampliar el Decreto 1372.

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