Economía

La vivienda sostenible ya no es exclusiva: 7 de cada 10 proyectos verdes en Colombia son VIS

Colombia alcanzó cinco años antes de lo previsto una de sus principales metas de construcción sostenible: en 2025, una de cada dos viviendas entregadas ya contaba con certificación ambiental. Antioquia fue protagonista de este avance, con más de 1,2 millones de metros cuadrados certificados.

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Periodista de la Universidad de Antioquia. Especialista en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones. Antes en El Tiempo. Premio Camacol (2024) y Asobancaria (2021 y 2024).

hace 1 hora

Durante años, la sostenibilidad en el sector inmobiliario estuvo asociada a proyectos exclusivos, acabados premium o desarrollos dirigidos a compradores de altos ingresos. Sin embargo, esa percepción comenzó a cambiar hasta convertirse en una transformación estructural del mercado de vivienda colombiano.

Hoy, una vivienda sostenible ya no se define por tener un muro verde o paneles solares. La sostenibilidad abarca todo el ciclo de vida de una construcción: desde la extracción de materias primas y el diseño del proyecto, hasta el consumo de agua y energía de las familias que la habitan.

Los resultados de esa transformación son contundentes. De las más de 325.000 viviendas certificadas como sostenibles en Colombia, el 72% corresponde a proyectos de Vivienda de Interés Social (VIS), una cifra que demuestra cómo las prácticas de construcción sostenible dejaron de ser exclusivas para convertirse en una herramienta de ahorro y eficiencia para miles de hogares.

Además, estas certificaciones garantizan reducciones de entre 20% y 40% en las facturas de servicios públicos, generando beneficios económicos directos para las familias.

Cabe anotar que para determinar si una construcción es sostenible tiene tres tipos de certificaciones: Edge, Leed y Casa Colombia.

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Colombia, líder mundial

El avance del país ha sido tan acelerado que una meta prevista para 2030 se alcanzó cinco años antes de lo esperado.

Según la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), una de cada dos viviendas entregadas en 2025 en Colombia contó con certificación de sostenibilidad. El país acumula más de 25 millones de metros cuadrados certificados y se posiciona como líder mundial en construcción sostenible entre 170 países.

Para Katherine Bobadilla, directora de Productividad y Sostenibilidad de Camacol, el liderazgo colombiano responde a una combinación de decisiones estratégicas adoptadas durante los últimos años.

“Colombia ocupa el primer puesto a nivel mundial en metros cuadrados certificados con Edge. Hoy tenemos más de 25 millones de metros cuadrados certificados y cerca de 1.500 proyectos que cumplen este estándar. A nivel regional también somos el país número uno”, comentó.

La directiva señaló tres factores que explican este resultado. El primero fue una decisión temprana del gremio constructor de apostar por la certificación Edge cuando todavía era una herramienta incipiente en América Latina, lo que permitió desarrollar capacidades y alcanzar economías de escala antes que otros mercados.

El segundo factor fue la articulación con la política pública. Con el paso de los años, las certificaciones comenzaron a ser reconocidas dentro de los instrumentos de vivienda sostenible, generando incentivos para las empresas constructoras.

“Hoy la certificación está homologada por la Resolución 0194, que es el principal instrumento de política pública para construcción sostenible en Colombia”, dijo Bobadilla.

El tercer elemento fue el llamado “efecto tractor” generado por las empresas líderes del sector. A medida que los principales constructores comenzaron a certificar sus proyectos, otras compañías siguieron el mismo camino, impulsando una adopción masiva de estándares sostenibles.

Ese liderazgo, agregó Bobadilla, también ha permitido exportar conocimiento técnico y atraer recursos de financiamiento climático internacional.

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Antioquia, segundo lugar

De hecho, desde Comfama, gracias a una estrategia de hábitat que va más allá de la asignación de subsidios, desde hace varios años adelanta el desarrollo de proyectos de vivienda VIS verde. (Ver Para saber más).

“Entendiendo que tener un hábitat de calidad puede ser uno de los vehículos para alcanzar mayor bienestar, en Comfama nos hemos propuesto aportar al mercado inmobiliario de Colombia con soluciones habitacionales integrales que contemplen la triada: diseño, naturaleza y comunidad como los 3 componentes fundamentales”, expresó Francesco Orsini, responsable de Hábitat en Comfama.

Los ahorros de la vivienda verde

Según Camacol, los proyectos certificados generan ahorros anuales de 581 GWh de energía, equivalentes al consumo de ciudades como Pereira o Ibagué durante un año. Además, permiten ahorrar 22,4 millones de metros cúbicos de agua, suficientes para abastecer a cerca de 130.000 personas, y evitan la emisión de 248.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2), una reducción comparable a retirar más de 54.000 vehículos particulares de circulación.

Pero el impacto más tangible de estas certificaciones se refleja en el bolsillo de los hogares. De acuerdo con estimaciones de Camacol, en un apartamento de 40 metros cuadrados en Bogotá, habitado por dos personas y con una factura de energía cercana a los $120.000 mensuales, una certificación sostenible puede reducir el consumo en al menos un 20%, lo que representa un ahorro aproximado de $24.000 al mes.

Si a ello se suma una factura de agua de alrededor de $100.000 mensuales, el ahorro adicional sería cercano a $20.000. En conjunto, una familia podría reducir sus gastos en servicios públicos en alrededor de $530.000 al año.

Aunque la cifra puede parecer modesta, Bobadilla sostuvo que representa un alivio importante para hogares que enfrentan el aumento constante del costo de vida. “Para quienes viven con ingresos ajustados, estos recursos sí marcan una diferencia importante. Además, cuando se multiplica ese ahorro por todas las viviendas certificadas que se entregarán entre hoy y 2030, el impacto agregado para las familias colombianas será muy significativo”, destacó.

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Los retos

Pese a los avances alcanzados, el sector considera que aún existen desafíos estructurales para consolidar un desarrollo urbano sostenible.

Uno de los principales es la falta de articulación entre la construcción de vivienda, la movilidad y la infraestructura de servicios públicos. Según Bobadilla, todavía se aprueban urbanizaciones en zonas con baja cobertura de transporte, limitaciones en redes de acueducto y escasez de espacio público de calidad, trasladando a los constructores problemáticas que también corresponden a la planificación estatal.

A esto se suma la inestabilidad de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT). La directiva advirtió que las modificaciones frecuentes impulsadas por cada administración local generan incertidumbre para los inversionistas y dificultan la planeación de proyectos que requieren horizontes de largo plazo. “La sostenibilidad urbana requiere horizontes de 20 años, no de cuatro”, afirmó.

Así, el debate sobre vivienda sostenible debe ir más allá del número de unidades construidas. La discusión debe centrarse en la calidad de las ciudades que se están desarrollando.

Para Saber Más: proyectos de vivienda referentes en sostenibilidad