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Acunar

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26 de mayo de 2018

La mano que mece la cuna, resulta ser muchas veces la mano violenta que agrede al infante, las peores situaciones de violencia infantil suceden en los hogares y son producidas por un familiar; pero todavía hay quienes creen que la familia compuesta por un hombre y una mujer es la única opción para educar y formar en valores, desconocen las cifras, y si para algo sirve la estadística es para diseñar políticas. Los estudios producen rabia y tristeza, ¡dan asco!, se abusa de los niños, pero la situación de ellas es mucho peor, nacer mujer en este país es un desafío, una incertidumbre; tengo la fortuna de haber crecido en medio de hermanas y una madre maravillosa y ser amigo y empleado de mujeres increíbles; sin embargo hay muchos que no toleran que cada uno pueda ser la manifestación de su ser individual, hablamos de inclusión ... para qué, simplemente para someter al otro o a la otra a mi modelo y a mis reglas, a un mundo diseñado y edificado por los hombres para nuestro propio dominio; hemos ejercido el poder durante veintiún siglos y hoy pareciera que no poseemos muchos más argumentos que la fuerza, la convivencia con ellas no nos ha hecho capaces de modificar nuestro entorno, millones aún se niegan a reconocer que en nosotros también vive ella y que la ternura nos habita. Lo dijo Malala Yousafzai, la joven Nobel de Paz: “nuestros hombres creen que ganar dinero y dar órdenes son las bases del poder. No creen que el poder esté en las manos de una mujer que cuida de todos durante todo el día y da a luz”.

Se hace necesario modificar este modelo de sociedad que perpetúa la exclusión, el maltrato, la violencia psicológica y física y la privación afectiva, que agrede a nuestros niños y los abandona como si fuesen harapos, es urgente protegerlos y fortalecer su carácter para aumentar su autoestima, quizás un día ya empoderados, logren superar la cultura de exclusión que como una muralla hemos construido; “5.542 niños nacieron en 2016, sus madres tenían entre 10 y 14 años, a esa edad cualquier acto sexual se considera un delito”. “Nuestras niñas están por debajo de las de Irán, Namibia o Indonesia en oportunidades para acceder a sus derechos”, según Save The Children.

Agrega El Tiempo, “tan solo entre enero y marzo de 2018, de los 5020 casos de violencia sexual reportados por Medicina Legal, el 86 % corresponde a niños y adolescentes, principalmente entre los 10 y los 14 años”; “el 12 % de las niñas que tienen entre 13 y 14 años han sido tocadas o manoseadas, el lugar donde esto sucede con más frecuencia es su propio hogar ... en 215 % aumentó la pornografía con menores y el turismo sexual”.

El lugar común es afirmar que los niños son el futuro, cuál mañana, ellos son el ahora. A esta sociedad enferma y a esta cultura permeada por la violencia, la transformarán la educación, la ética y el amor. Se hace necesario construir una política que permita mecer con ternura la cuna que acoge nuestros niños.