Afectos
Hay múltiples maneras de manifestar afecto, en diciembre se multiplican y cada uno trata de exteriorizar la suya, el amor y las manifestaciones de cariño hacen de estas fiestas una ocasión excepcional que sucede una vez al año, dije por ahí, en una nota amorosa que escribieron sobre mí, que amo regalar momentos, porque eso significa volver a lo esencial; me invitaron también al cine a ver una hermosa manifestación de amor, Daniela Abad creó un documental sobre su abuelo materno, ya lo había hecho sobre el paterno que murió asesinado, ahora, para declarar su amor, reconstruir su historia y exorcizar fantasmas (supongo yo), decidió hablar sobre lo que resulta incómodo y que aquí procuramos siempre ocultar bajo el tapete, Smiling Lombana es la historia de un hombre sensible y su camino hacia el abismo, desprovista de juicios, la película nos narra la historia de cómo ese personaje acarició la fortuna que significó su ruina, metáfora sorprendente de un país y su gente, manifestación de que amar es desnudar el alma y despojarse de pudores.
Salgo de cine y un mensaje en whatsapp nubla mis ojos, la sensibilidad merodea por ahí, el afecto llega por el camino digital, habría que luchar por mantenerlo vivo; el Rosh Hashaná es el año nuevo judío y se conmemora el primero y el segundo día del séptimo mes del calendario hebreo, esta oración (eso me dicen) la recibí por esa vía, la comparto con ustedes “como un pequeño homenaje al misterio de la vida que nos acoge, nos abraza y nos bendice”:
”Que tus despertares, te despierten
Y que, al despertarte, el día que comienza te entusiasme.
Y que jamás se transformen en rutinarios los rayos del Sol que se filtran por tu ventana, en cada nuevo amanecer.
Y que tengas la lucidez de concentrarte y de rescatar lo más positivo de cada persona que se cruce en tu camino.
Y que no te olvides de saborear la comida, detenidamente, aunque “sólo” se trate de pan y agua.
Y que encuentres algún momento durante el día, aunque sea corto y breve, para elevar tu mirada hacia lo Alto y agradecer, por el milagro de la salud, ese misterioso y fantástico equilibrio interno. Y que logres expresar el amor que sientes por tus seres queridos.
Y que tus abrazos, abracen.
Y que tus besos, besen.
Y que los atardeceres te sorprendan, y que nunca dejen de maravillarte.
Y que llegues cansado y satisfecho al anochecer, por la tarea satisfactoria realizada durante el día.
Y que tu sueño sea calmo, reparador, y sin sobresaltos.
Y que no confundas tu trabajo con tu vida, ni tampoco al valor de las cosas, con su precio.
Y que no te creas más que nadie, porque, sólo los ignorantes desconocen que no somos más que polvo y ceniza.
Y que no te olvides, ni por un instante, que cada segundo de vida es un regalo, un obsequio, y que, si fuésemos realmente valientes, deberíamos bailar y cantar de alegría al tomar conciencia de ello”.
Ven, acércate, por tanto y a tantos, por el aquí, regalemos afecto, ¿lo demás? ... es olvidable.