Aquellos enfermos que gobernarán
En Colombia hemos visto candidatos presidenciales que en sus discursos contradictorios y alucinantes demuestran que no están en plenas facultades mentales para gobernar el país.
Hace más de medio siglo se publicó el libro Aquellos enfermos que nos gobernaron, en donde sus autores, Pierre Accoce, columnista de L’Express, y el médico Pierre Rentchnick, de la Academia de Ciencias de Nueva York, analizan los comportamientos físicos, síquicos, patológicos, de algunos de los hombres que como líderes o jefes de Estado influyeron en la reciente historia de la humanidad. Muchos de ellos dieron tempranas o tardías muestras de agresividad, inestabilidad emocional, neurosis, originando inclusive conflictos armados de repercusión mundial.
Por el texto, que cobra actualidad en Colombia, desfilan demócratas como Roosevelt, Kennedy, Churchill, Adenauer, de Gaulle, hasta dictadores sanguinarios como Hitler, Mussolini, Lenin, Stalin, Kruschev, Mao o Franco. El libro se inicia con una página escrita por Sigmund Freud sobre el retrato psicológico del presidente norteamericano Thomas Wilson. Quedaron fuera del texto, porque aún no habían gobernado, Chávez de Venezuela o Bucaram del Ecuador. Ambos sí dejaron sus clones, sobre los cuales tendrá que decidir Colombia...
Sostienen los autores del libro, al analizar con lupa a aquellos personajes, que “el equilibrio, que permite una vida síquica feliz, depende de la relación normal de los deseos, ascendiendo de las capas profundas del inconsciente, con la censura que imponen los imperativos morales y sociales”. “En el obsesivo”, agregan, “no hay armonías, sino conflicto. Sus deseos se muestran exigentes... se convierte en crueldad. La lucha íntima es implacable”. El paciente, sostienen los autores, “sufre la agresión de sus propias defensas. Un combate agobiador que lo extenúa, porque se encierra en un círculo vicioso”. Para exorcizar sus ideas, reprimir sus impulsos, ponen en acción medios que se convierten en obsesivos...
En Colombia hemos elegido presidentes enfermos. A finales del siglo XIX, al señor Sanclemente, con 86 años a cuestas. Al irse cerrando el siglo XX, el país terminó con un presidente que desde la campaña electoral estaba disminuido por el alzhéimer. Hemos visto candidatos presidenciales que en sus discursos contradictorios y alucinantes demuestran que no están en plenas facultades mentales para gobernar el país. Ya en varios países vecinos, la histeria, los delirios, la paranoia, la depresión no han sido escasas. Forman una galería de orates con sus fotografías colgadas en las paredes de los palacios presidenciales. Y a esa galería Colombia está a punto de entrar.
Antioquia quedó de cama, con depresión profunda, por la derrota de sus dos candidatos en 31 de los 32 departamentos del país. Y Colombia queda sumergida en el peor de los limbos políticos. Ha sido sentenciada a escoger entre dos populistas, uno de izquierda y el otro de derecha. A decidir entre un mitómano autoritario y un colérico populista.
El país, con su elección, ha hecho merecimientos para entrar, a partir del 19 de junio, en otra reedición, aumentada y corregida, de aquel libro, pero ya con el título de “Aquellos enfermos que nos gobernarán”. Sería un best seller mundial.
P. D.: “La política es el camino para que los hombres sin principios puedan gobernar a los hombres sin memoria” (Voltaire)