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Comprar arte

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06 de diciembre de 2014

En una entrevista concedida este año a la mexicana Raquel Azpiroz, para Forbes México, Eugenio López, hijo del propietario de Jumex y “el coleccionista de arte más importante de América Latina, con un acervo de más de 2.000 piezas... heredero de uno de los imperios empresariales mexicanos más importantes, afirma que la promoción del arte genera dividendos, pero, sobre todo, una incomparable felicidad”.

Pero uno de los temas importantes de la conversación es lo que dice López acerca del error en que incurre quien desea comprar arte y trata de hacerlo sin la intermediación de la galería. El comprador, que asume como una virtud el “ahorrarse” la comisión que en el mundo del arte cobra la galería, paradójicamente cuando busca el ahorro y cree estar haciendo un gran negocio esta “matando” al artista y al mercado en el mediano plazo. Un creador sin galería es como un gran cantante sin mánager, sin este el cantante se desgasta negociando contratos y tratando de construir una red que le permita actuar para así hacerse a un nombre. Al abrir su estudio o tratar de manejar su obra por sí solo, el artista pierde oportunidades que solo la galería le puede proporcionar.

Ante la pregunta “¿Cuál es la clave para proyectar a un artista?”, López responde: “No comprándole su obra, a menos que haya un intermediario de por medio. Comprar directo al artista es lo peor que un coleccionista puede hacerle al propio artista, porque es una galería con músculo financiero y contactos la que lleva a un artista a ferias internacionales.

Eugenio lo explica con una anécdota: “Hace tres años pasaba unos días en Londres, y cada día que volvía al hotel veía una galería que mostraba una exposición. Al final me di cuenta que era obra de Gabriel Guzmán. Entré a la galería y compré obra. Me preguntaron por qué compraba esa obra en Londres cuando la podía comprar en México. Muy simple: si no apoyo en Londres a un artista mexicano, el galerista no le dará espacio otra vez en un futuro”.

La labor del galerista es más compleja de lo que se cree, son él, su espacio y sus contactos los que construyen reputación y le permiten al artista circular. Los artistas que de manera ingenua creen que al manejar su obra ganan independencia se equivocan. Los que creen que al comprar sin pagar comisión ahorran, se equivocan, pues sin la comisión que cobra la galería no hay cómo promocionar al artista. Quienes se dedican a la titánica labor de manejar espacios para el arte saben que sin estos recursos resulta imposible sobrevivir. Ellos forman parte de un ecosistema frágil en el que estos son vitales.

Compre arte, regale arte, pero sobre todo, sepa que al “ahorrar” el que pierde son usted y su pretendida inversión.