ENEMIGOS DE LA MARCHA
Don Marco Fidel Suárez, fuera de haber sido presidente de los colombianos y elocuente parlamentario, fue un excelso académico y maestro en el arte de escribir el castellano.
Cierto día, por hacerle el favor a su empleada del servicio, le escribió una carta para la familia de ella y al terminar, don Marco le pregunta.
--Bueno Filomena, cómo quiere que terminemos su carta, ¿Qué le agrego?
--Bueno, don Marco, póngales que perdonen la mala letra y la ortografía.
Algunos periodistas y otros columnistas se han empeñado en combatir a quienes están organizando la marcha para hoy, trece de diciembre, diciéndole sí a la paz, pero sin impunidad, porque no parece muy justo que cinco mil narco bandidos hagan arrodillar a cuarenta y cinco millones de colombianos, defendidos por el mejor Ejército, Armada Nacional, Fuerza Aérea y Policía Nacional, que cumpliendo con la Constitución y las leyes nos están defendiendo de los crímenes cometidos por los criminales.
Los negociadores de los bandidos, apoltronados en La Habana, y aparentemente impulsados por el gobierno de Santos, están poniendo las condiciones y exigiendo cada vez más cosas, cuando ellos son los delincuentes.
Los que vamos a marchar hoy, somos los que apoyamos la paz, pero pedimos que los delincuentes sean castigados aunque haya que rebajar penas en aras de una negociación, para que se acabe el conflicto. Rebajas y excepciones por una sola vez, para que ellas no sean causa de nuevas reincidencias de los facinerosos. No nos oponemos a la paz, como falsamente lo dan a entender los comunistas, nos oponemos y protestamos por los “premios” que están pidiendo los que han mantenido a Colombia en zozobra, con secuestros, terrorismo, reclutamiento de niños, minas antipersonal, asesinatos a mansalva de indígenas, civiles y militares.
Nos oponemos a que se considere el narcotráfico como un delito conexo a la rebelión, para que pueda ser amnistiado. No queremos que los secuestradores asesinos lleguen a ser parlamentarios sin elecciones, como regalo de una “constituyente amañada”. Aceptamos que una vez se acuerde la paz y los farianos y elenos entreguen las armas y se sometan a las Fuerzas Armadas, si tienen electores, puedan ser elegidos los que no hayan cometido crímenes de “lesa humanidad”.
No queremos “Comunidades Campesinas Independientes” donde puedan hospedarse guerrilleros, sin control de las autoridades legítimas colombianas, como “republiquetas independientes”.
Ningún partido político está impulsando o promoviendo esta marcha, es Colombia la que quiere la paz, sin impunidad y sin amnistías negociadas con bandidos. Si somos minoría, ya veremos. Hoy nos pueden contar, si son capaces. Los que no estén de acuerdo con estas propuestas, no marchen, pero los comunistas enemigos de la marcha, no nos atajarán con sus mentiras.
ÑAPA. Acabamos de festejar, el 9 de diciembre, el triunfo de los Ejércitos Patriotas en Ayacucho, Perú. El mariscal Antonio José de Sucre y el general José María Córdova Muñoz vencieron al Virrey español que comandaba las fuerzas del rey. Este nueve de diciembre se considera como el día de nuestra Infantería. Gloria a nuestro Ejército Nacional. ¡Que viva Acore!.