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“Enseñar con el ejemplo”

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23 de julio de 2016

Dice el informe de julio 18, publicado por este diario, que “siendo servidor público, y sin tener las autorizaciones que ordena la ley, Carlos Mario Montoya intervino una casa campestre de su propiedad, levantó un centro de eventos y lo abrió al público... al que las autoridades le investigan si pagó los impuestos de Industria y Comercio”. Decía el día de su posesión el hoy gobernador de Antioquia y jefe del señor Montoya “quiero hacer un anuncio: Funcionario que no dé la medida de la honestidad y del trabajo transparente saldrá inmediatamente. Un gobierno que lo hace mal y un pueblo que lo consciente, es lo peor que le puede pasar a una sociedad. El pueblo y la política no necesitan funcionarios mañosos, ni de prácticas deshonestas”, imagino, que esas palabras de Luis Pérez son la declaración de principios de su administración.

Sigo la cita del señor gobernador: “Quien no tiene educación no tiene patria. ¡Antioqueñas y antioqueños!, quiero que vigilen mi gobierno para hacerlo mejor. La vigilancia con lupa me gusta. Me gusta la buena fe y la verdad. No le temo a los retos y por eso me siento ágil para enfrentarlos. Así todos haremos mejor la tarea”.

El 13 de junio, Montoya, director de Planeación departamental, gritaba a sus vecinos, cansados del ruido y los problemas con el centro de eventos Los Magnolios, “a la hijueputa, prefiero gastarme la plata en abogados que arreglar este hijueputa problema. Váyanse para la puta mierda”.

Volvamos a las palabras del gobernador, su jefe, su ejemplo, “hay que amar en secreto a los enemigos. ¡Qué seríamos sin ellos! Son una bendición pues nos obligan a ser mejores, a trabajar más; a ser más asertivos”.

“Le vamos a enseñar a Antioquia con el ejemplo y no con las apariencias. La palabrería puede convencer pero el buen ejemplo arrastra!”.

Gobernador, enséñenos, que estamos ávidos de aprender con el ejemplo, porque en este caso ni las palabrotas, ni la palabrería convencen.

Seguía el gobernador mas adelante, “¡La educación es la gran esperanza de la gente! Gastamos más en castigar que en educar. Educar para una sociedad incluyente, para la paz, para tener una democracia saludable, educar para que la gente encuentre empleo, educar para hacer buenos ciudadanos. La educación es el motor de la movilidad social. La educación sirve para que un campesino llegue a ser presidente de la República, o un hijo de una familia pobre llegue a ser Gobernador! La ignorancia es lo que más le cuesta a una sociedad”.

Cómo se le puede llamar entonces, a los manejos que el funcionario ha hecho de ese predio o a insultos y respuestas como esa de que “le gustan las palabrotas, un asunto que está aprendiendo a controlar”.

Decía el gobernador: “Un Gobernante es un educador social”.

¿Son acaso esos funcionarios los educadores de esta administración? Así vamos camino a convertirnos en la más mal educada y además hablada, vaya mérito.