Jaque a la corrupción
Estamos invitados a acudir mañana a las urnas para votar en la Consulta contra la corrupción. La pereza electoral que caracteriza nuestra democracia nos tienta a no pararle bolas al asunto y no ir a la cita. Sería una trampa de la misma corruptela que nos esclaviza. Algunos, individualmente o como grupo político promueven la abstención, en contra de sus cacareadas convicciones políticas y partidistas que siempre han esgrimido para conquistar el favor y el fervor ciudadanos. Ahora, sin ninguna vergüenza hacen alarde de abstencionismo y ponen el grito en cielo por el costo económico de la Consulta. Menor, por supuesto, de lo que se roban los corruptos. Y alegan algunos que lo que busca lograr el pueblo (al que cuando les conviene llaman a boca llena soberano) vía Consulta, lo puede conseguir el Congreso en un proceso legislativo normal. Un imposible en medio de la consabida corrupción (la misma que hay que derrotar) que serpentea entre los padres de la patria, a muchos de los cuales sería mejor llamar padrastros.
Votar en la Consulta es, a mi juicio, un merecido jaque a la corrupción. Por supuesto que no va a ser un jaque mate. Queda mucho, casi todo el camino por recorrer para extirpar este cáncer del organismo de la patria. Pero por algo se empieza. Yo recuerdo que quien me enseñó a mí a jugar ajedrez, cuando era apenas un muchacho, me solía decir que quien no se atrevía a dar jaques al rey, así no fueran mortales, no sería capaz nunca de dar un jaque mate.
La palabra corrupción es fea, ofensiva y golpea ella misma en su etimología. Esa “rr” que une el prefijo “cum” y el verbo “rompere” latinos, para generar “corrompere” y de ahí “corruptio”, la corrupción; esa doble erre, digo, se arrastra por la garganta, hiere y casi duele en lo más hondo de la condición humana.
En Colombia estamos llenos de frases sobre la corrupción. La más famosa de todas la del presidente Turbay Ayala, que ha servido para burlas y chacota: “Tenemos que reducir la corrupción a sus justas proporciones”. Fue una de sus memorables torpezas. Yo me pregunto si no será que los que se oponen a votar la consulta anticorrupción, en el fondo lo que quieren es que, tan torpes como él, les dejen el terreno libre para hacer ellos exactamente lo que propuso Turbay. Los corruptos son corruptos, aunque posen de puros y limpios y tienen siempre pensamientos y alcances de corrupción. Votar sí en la Consulta Anticorrupción es jaquear este mal que ha carcomido la ética, la moral y la conciencia ciudadana en Colombia. Hasta que se le dé JAQUE MATE A LA CORRUPCIÓN.