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LA VOLUNTAD DEL PUEBLO

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08 de octubre de 2016

Un señor muy rico que vivía en un pueblo de Antioquia, tenía como director espiritual al padre superior de una comunidad religiosa. El señor llamó un día al padre y le dijo:

--Padre, yo estoy muy viejo y mis hijos están bien económicamente. Pienso cambiar mi testamento para dejarle a su comunidad la finca de la Quebrada Arriba, para que ponga en ella una de sus obras.

El viejo cayó enfermo muy pronto y murió sin cambiar el testamento. El religioso habló con el hijo mayor después del entierro y le dijo:

--Hijo, tu padre era un hombre muy bueno y me había dicho que pensaba cambiar el testamento para dejarme la finca Quebrada Arriba. La voluntad de los difuntos hay que respetarla.

--Claro padre. Pero la voluntad de mi Dios era otra. Se lo llevó antes, para que esa finquita nos quedara a nosotros.

Con las elecciones del plebiscito en las que ganó el no, ganó el país entero. Colombia estaba dividida entre los que no aceptábamos los acuerdos que se negociaron en Cuba entre el gobierno colombiano y los terroristas farianos, y los que sí los aprobaban por prebendas electorales influidos por el afán del Juan Manuel Santos de obtener el premio nobel de la paz, los gobiernos izquierdistas, seleccionados como asesores y el comunismo internacional, además del criollo.

La voluntad del pueblo colombiano fue no aprobar las negociaciones de La Habana por el modo en que fueron redactadas, “lenguaje farragoso incluyente con ideología de género”, pero queríamos buscar la paz. Ahí nos encontramos con los que votaron por el sí, con un facilismo complaciente, generoso y con los ojos vendados, para llegar a lo mismo.

Ahora, como lo dijo el presidente Andrés Pastrana: “Si antes estábamos divididos entre el sí y el no, ahora estamos todos, 99%, con el gobierno para conseguir la paz”.

El pueblo colombiano, como la voluntad de Dios, negó el Acuerdo de La Habana y el Acto Legislativo del 7 de julio del 2016. Ambos, acuerdo y acto legislativo necesitaban la refrendación del pueblo colombiano como elector primario. Dice el artículo 5 del Acto Legislativo:

Artículo 5. - Vigencia. El presente acto legislativo rige a partir de la refrendación popular del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz duradera.

No hubo refrendación porque fue negada, luego no hay ni acuerdo ni acto legislativo. Empezamos de nuevo, aunque se puedan extractar temas de lo tratado en La Habana como un borrador.

Los “dinosaurios”, como nos llama Óscar Domínguez a los del no, queremos la paz con las Farc y sus “timochencos”, “santriches”, e “Iván Márquez”, como con los del sí, aunque sean benedettis, barreras y teodoras, o César Gaviria.

Estamos listos para marchar con Alejandro Ordóñez, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Marta Lucía Ramírez por una Colombia en paz.

ÑAPA. Esta columna felicita al presidente Juan Manuel Santos por su premio Nobel de la Paz y reconoce el gesto de los promotores del voto por el no, al mostrar su voluntad de dialogar con todos para lograr un nuevo acuerdo con la guerrilla. Bajemos la guardia todos.