Mezquinos
Jugamos a sacarnos los ojos, ¿Contra qué o quién estamos actuando como contendores de esta farsa?, al parecer contra la ilusión del más pobre, este Estado nos agrede... se nace feliz, pero esa ilusión se desvanece poco a poco en el camino, a veces basta un tajo; nacemos dentro de una clasificación que nos enmarca bajo unas categorías de estudio: millenial, x, y, z, o baby boomer, algunos podrán comportarse como sus pares taxonómicos, millones lo tienen negado, serán sólo parte de una estadística. Crecen sin sueños o con pocos, con esperanzas inciertas: patear las piedras o quizás mirar luceros ... se padece una sequía de sueños que abruma, el mañana es un agujero negro, el futuro es una tarde soplando en el cerro o deambulando con un combo, se hacen piruetas, pero no solo en el semáforo, se es saltimbanqui de esta vida. Sin embargo, algunos de los que legislan juegan con los sueños del otro, de millones de los otros. Mezquinos.
La esperanza es un proyecto utópico, edificar un futuro es darse la opción de pensar en mañana, poder pertenecer, residir o morar, significa no vivir deambulando y desplazado, mañana también puede ser esta noche, mañana significa tener uno o dos pesos más, algo, muy poco, quizás solo un “poquito”, soñar impulsa ... no se alimentan las expectativas con globos de helio, no se vive solo de sueños, se retribuye el trabajo y se desea siempre que el estipendio sea mejor, dicen que el trabajo enaltece, eso, si logras dar con uno; un día te despiertas y los que siempre te dijeron que en estadística uno por ciento es mucho, deciden que ganas poco, que ahora sí y gracias a su concepción cristiana de la distribución de la riqueza, han decidido que llegó tu hora, y nos alegramos y soñamos con que tu futuro hasta podría mejorar, tus ingresos crecerán; se discute en voz alta y en todos los medios la pertinencia de la ley, se alaba a los ponentes, los que tanto te han quitado al parecer ahora piensan distinto, si lo dijese el otro, afirmarían que vamos camino a convertirnos en una nueva Venezuela.
Unas horas más tarde te das cuenta que los vendedores de humo, otra vez, como tantas otras, mienten, los porcentajes de los que hablan no serán tuyos e irán a parar a manos privadas, toda la canasta familiar pretende ser gravada, los pesos de más que significaban la posibilidad de ayudarte a construir tu sueño son otra entelequia, los que te arrebataron horas extras pretenden ahora hacer de tu salario, que ya es mínimo, una campaña. La reforma de la que hablan, como siempre, resuelve poco, perpetúa la indiferencia y la inequidad construida por los que creen que cualquier porcentaje es mucho. Pretenden que creamos y confiemos en este estado que de la mano de estos legisladores que tanto arrebatan se ha aliado en contra de nosotros . Mezquinos.