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Millennials

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30 de enero de 2016

¡Prefiero experiencias a cosas! Me dijo con desparpajo el otro día una millennial con la que conversaba acerca de la sugerencia de su padre, de que para celebrar su matrimonio, no hiciese una fiesta, sino que cambiase esta por un buen regalo, la frase la oigo repetidamente; los reacios al cambio, ven con preocupación cómo estos jóvenes nacidos entre 1981 y el 1995, (otros los sitúan entre el 1980 y 2000) están transformando nuestra manera de entender el mundo.

Me gustan los millennials, pues me ayudan a destruir preconceptos, modificar percepciones y renovar la manera de ver la vida y el mundo, ellos anteponen su felicidad y bienestar a casi todo, especialmente al dinero, les cuesta entender el trabajo como un espacio en el que se perpetúan y como el lugar en que habrán de “sacrificar” sus mejores años, retenerlos es el reto empresarial, muchos se alejan de las profesiones cliché y otros seguramente ejercerán trabajos nuevos que no existen o apenas están apareciendo (piloto de dron). Exigen espacios de trabajo flexibles desprovistos de barreras espaciales y que semejen un hogar, aman el teletrabajo porque les da libertad. Son idealistas, activos, críticos pero no siempre comprometidos, sienten que necesitan lavar su conciencia y por eso son abanderados de causas sociales y de proyectos y marcas que involucren campañas o compromisos ecológicos, exigen productos cocreados, personalizados y desarrollados a la medida, su concepto del lujo difiere del tradicional, el estatus no lo representa un Rolex, sino seguramente su reloj Ironman que les sirve para realizar la triatlón; son críticos con las marcas y su comportamiento frente a ellas es casi siempre el del agnóstico, compran de una forma diferente y muchos especialistas dicen que harán reinventar las tiendas, pues exigen de las marcas historias creíbles y experiencias; en una economía donde tener parece que empieza a ser una idea a revaluar y compartir es lo que se impone (Uber o Netflix), se privilegian entonces la sostenibilidad y el uso racional del recurso. Los millennials son de naturaleza emprendedora, la creatividad sumada a su visión y originalidad les permitirá a muchos hacerse ricos rápidamente, como hoy lo son ya cientos de jóvenes que generan millones de dólares a través de sus canales en YouTube.

Según Flavia Gamonar, especialista brasileña en marketing, para los millennials “Facebook se convirtió en un escenario donde las personas promueven sus opiniones y frustraciones, en vez de comunicarse con el otro”, Whatsapp o Snapchat en cambio son redes más privadas, naturales y espontáneas; en la segunda las imágenes apenas perduran veinticuatro horas, esto impide la vigilancia de padres y abuelos que abundan en Facebook. Quizás lo que más me gusta de estos individuos es que son inclusivos y tolerantes con las diferencias y que parecen ser una generación que por fin supera tantos dogmas y principios que por aquí no han hecho más que perpetuar este estado de violencia.