Monopolio paisa
En su libro La economía colombiana del siglo XX, su autor, Carlos Caballero Argáez, trae una lista de los ministros de Hacienda que han integrado el gabinete de diferentes gobiernos liberales y conservadores desde 1934. Es decir, desde el primer gobierno de López Pumarejo hasta nuestros días.
Si bien López diría que iba a manejar la hacienda pública sin más, Esteban Jaramillo, el gran ministro antioqueño al cual recurrieron en momentos de angustias fiscales gobiernos anteriores, escogió al bogotano con sangre antioqueña Jorge Soto del Corral para hacer sus audaces transformaciones económicas y sociales. Luego, en el gobierno de Eduardo Santos y en el segundo del mismo López Pumarejo, ningún paisa manejó las finanzas públicas colombianas.
Posesionado Ospina Pérez en 1946 y luego de la hegemonía liberal de 16 años, volvió Antioquia a ejercer esa cartera con Francisco de Paula Pérez. Más tarde desempeñarían ese cargo José María Bernal, de La Ceja, y Antonio Álvarez Restrepo, de Sonsón. Luego este repitió tal ministerio tanto en el fugaz gobierno de Laureano Gómez, como en la Junta Militar que sustituyó a Rojas Pinilla. Lo sucedería otro paisa, Jesús María Marulanda.
En el primer gobierno del Frente Nacional (1958–1962), bajo la batuta de Alberto Lleras, fueron ministros de Hacienda Hernando Agudelo Villa y Jorge Mejía Palacio. Al llegar Guillermo León Valencia al mando presidencial, llamó a dos paisas al ministerio. Primero a Diego Calle –quien ayudó a frustrar el golpe militar que Ruiz Novoa intentó darle a Valencia– y luego a Joaquín Vallejo, ingeniero civil de la Escuela de Minas. Carlos Lleras no tuvo ningún paisa en ese ministerio. Abdón Espinosa, quien aun vive y escribe en El Tiempo, ocupó esa cartera todo el cuatrienio llerista.
Con Misael Pastrana estuvo en el ministerio de las finanzas Luis Fernando Echavarría. Y ya con López Michelsen, Rodrigo Botero Montoya, quien desde El Colombiano ahora analiza el acontecer económico nacional e internacional con alto grado de competencia.
Belisario Betancur ofreció a Fabio Echeverri el Ministerio de Hacienda. Y ante la declinación de Echeverri por motivos familiares valederos, nombró a Edgar Gutiérrez Castro. El último hacendista antioqueño en el mosaico de ministros de Hacienda es Juan Camilo Restrepo, en el gobierno de Andrés Pastrana. Si bien el actual, Mauricio Cárdenas, tiene sangre paisa por todos los costados, nació en Bogotá.
Al Banco de la República –posición que en nuestro concepto le sigue en importancia en materia de manejo de la economía al Ministerio de Hacienda– solo cuatro antioqueños lo han gerenciado: Luis Ángel Arango, en el gobierno de Ospina Pérez, y Carlos Mario Londoño, con Rojas Pinilla. Luego José Darío Uribe, economista del Alma Mater paisa. Y entra ya Juan José Echavarría, ingeniero de la Escuela de Minas y doctor en Economía de Oxford.
Los once ministros paisas de Hacienda y los cuatros del Emisor, honraron estas responsabilidades. Dejaron en esas posiciones un balance con más aciertos que fallas. Ahora Juan José Echavarría deberá montar guardia para el manejo exitoso de la política monetaria y velar para que la independencia del Emisor se conserve frente a las apetencias de quienes aspiran manipularlo para someterlo a sus caprichos populistas.