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Suben y bajan y vuelven a subir, deambulan medio despiertos, no todos son iguales, los delata su desparpajo y esa actitud de que somos una ciudad de verano y que aquí las bermudas son el uniforme, mientras trabajamos, ellos pasean, de noche se les ve en bares y restaurantes, no todos andan de fiesta, la variedad es enorme, me pregunto ¿qué los traerá por aquí? Supongo que será la suma de muchos factores, Pablo Escobar, la rumba, el sexo, las drogas, negocios, las mujeres, el paisaje, la medicina, la arquitectura, el fin del conflicto, la curiosidad por conocer la que fue la ciudad más peligrosa del mundo, la transformación, el urbanismo, qué sé yo, se ha hecho bastante, imagino que tanto mercadeo ha dado frutos; según un estudio de VISA, Aburrá Valley es después de Río de Janeiro y Buenos Aires la ciudad favorita como destino para sus usuarios norteamericanos.
Le siguen Salerno, en Italia, Lisboa, Tulum en México, Krabi en Tailandia, Cartagena, Nápoles y Chiang Mai también en Tailandia. El estudio se basó en los destinos del año 2016, no sé si alegrarme por nosotros, cada que regreso a mi país o viajo por él me sorprenden los puertos de ingreso, los lugares en los que recibimos a los viajeros, alguien debería hacer algo, estamos ante un momento y situación especiales, dicen que estamos de moda, y no es solo por ese estudio, agrega el Ministerio de Industria y Comercio que nuestros visitantes crecieron el primer semestre de este año el 46,3 %; 2.921.818 extranjeros llegaron a Colombia, venezolanos y norteamericanos encabezan la lista, el 77,4 % vienen por motivos ligados al ocio, pero creo que muchas de nuestras autoridades ni se han enterado, acaso hemos diseñado alguna estrategia para más que atenderlos, entenderlos, estamos haciendo algo para comunicarnos y seducirlos (en el buen sentido de la palabra), cuál es el guión o al menos cuál es el modelo de ciudad o de región que nos interesa construir para narrar, volvamos a los puertos, nuestro aeropuerto produce vergüenza, es la entrada a nuestra casa, debería ser símbolo (el primero) de transformación e innovación, ¡que alguna autoridad competente actúe! Los túneles de llegada, los corredores, la señalización, las bandas transportadoras de equipaje, los dumies publicitarios que las decoran o las ayudas para las personas de movilidad reducida, son la peor de las recepciones.
Las esculturas que adornan el entorno lucen descuidadas, el paisajismo, en una de las regiones más bellas del país, es pobrísimo; la carretera de acceso a Medellín, a pesar de las vallas y los elementos que la afean, cuando se despliega ante la magnitud del Aburrá Valley emociona y sorprende, me dijo un amigo extranjero algún día, que al llegar de noche a la ciudad le había pedido al taxi detenerse, paró, miró el valle y pensó, tengo que vivir allí donde las estrellas y las luces se funden, hoy, casado con una paisa, reside aquí .
Superar las historias del pasado, construir diálogos frescos basados en narrativas potentes que permitan ir más allá de las miradas obvias, permitirá que enfrentemos este instante de aparente privilegio, urge actuar.