Propiedades

Diseño de autor, un puente entre tradición, territorio y nuevas formas de habitar

Hay objetos que no nacen de una idea concreta, sino del tiempo. En una técnica que se hereda, en una materia que insiste, en una pregunta que tarda años en formularse. Hoy, el diseño colombiano empieza a reconocerse en ese origen, no como una limitación, sino como su mayor potencial.

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Enso: el diseño como pregunta

Antes de convertirse en piezas, en Enso todo comienza con una inquietud. “El cuestionamiento que nos hicimos es cuál es la posición de este territorio, exactamente Colombia, en ese mundo del diseño”, dice Carlos Gómez, especialista en arquitectura de marca y fundador de Enso Diseño junto a Rafael Tamayo.

Desde ahí, su propuesta se aleja del diseño industrial convencional para acercarse a procesos investigativos, donde el objeto es consecuencia y no punto de partida. “Nos enfocamos en un diseño más personal, en ese estilo de piezas únicas”, explica. En ese camino, la materialidad se vuelve central porque es a través de los materiales que se construye el vínculo con el territorio, una forma de entender de dónde vienen los objetos y qué historias nos cuentan.

Enso funciona como una plataforma que conecta diseñadores y artesanos, para activar procesos de largo aliento. Uno de ellos es Visión y tradición, un proyecto de intercambio donde creadores colombianos se vincularon con comunidades artesanales mexicanas para trabajar desde la materialidad, las técnicas y los contextos locales, poniendo en diálogo distintos saberes.

El resultado no es solo un objeto, sino una transformación del oficio con piezas que sintetizan ese cruce cultural y elevan la artesanía desde el proceso mismo.

Vivoral Cerámica: UNA tradición que resiste

En El Carmen de Viboral, donde la cerámica es memoria, Vivoral Cerámica parte de una historia de permanencia. “Cerámicas Renacer es un proyecto familiar que nace hace aproximadamente 29 años después de una crisis económica muy fuerte”, cuenta Carolina Ramírez, directora comercial. En medio de la violencia y la caída del turismo, el taller resistió: “Era uno de los pocos que siguió operando después de tanta crisis”.

Sobre esa base, el taller introduce una mirada contemporánea. Su apuesta no rompe con el oficio, lo expande hacia nuevos públicos y lenguajes. “Queríamos empezar a que la mirada de El Carmen no fuera solo de las generaciones mayores, sino que empezara a atraer a públicos más jóvenes”, explica.

Colecciones como Azulen condensan esa intención con piezas que retoman flores, colores y símbolos del territorio para reinterpretarlos. “Es una marca que une el origen, el patrimonio y lo esencial de lo que somos como carmelitanos”. Aquí, el diseño ocurre en ese punto de tensión entre tradición y presente.

Casa Taller 18+1: crear en comunidad

En El Retiro, a una cuadra del parque principal, una casa patrimonial restaurada se ha convertido en un ecosistema creativo abierto. 18+1 Casa Taller no es una academia tradicional, sino un espacio donde el arte se vive desde la experiencia compartida.

El diseño aquí no se limita a los objetos, sino que se extiende al espacio y a la forma de habitarlo. Talleres de cerámica, acuarela, dibujo, fotografía o grabado conviven sin jerarquías, conectados por una arquitectura de puertas abiertas donde los procesos se cruzan constantemente. “Alguien viene a fotografía y al lado están dando cerámica, entonces se antoja, se sienta, conversa”, cuenta Catalina Bustamante, artista y cofundadora junto a Mónica Bravo.

En esa dinámica, los materiales y las técnicas son visibles. Piezas en barro que se modelan y se hornean en el lugar, pinturas en óleo o acuarela que avanzan sobre las paredes de la casa, procesos que no se ocultan, sino que hacen parte de la experiencia.

Muchas de esas obras quedan en la casa como parte de exposiciones en proceso; otras se transforman en piezas terminadas que circulan o se exhiben junto al trabajo de los artistas que también habitan el espacio como profesores y creadores.

Alado: objetos que cuentan historias

También en El Retiro, Alado ha construido una propuesta donde el diseño se cruza con la artesanía y el arte para dar lugar a objetos cargados de narrativa. Su búsqueda comenzó en la moda. “Nuestro primer acercamiento fue con la moda porque sentíamos que en Medellín había mucha infraestructura para el desarrollo del diseño de ropa”, cuenta Andrés Restrepo, cofundador de la marca junto a Alejandro González.

Con el tiempo, ese camino se expandió hacia el hogar de forma natural, impulsado también por quienes visitaban la tienda. “La gente empezaba a preguntar si podíamos hacer esos muebles o piezas que veían en el espacio”, recuerda.

Hoy, su trabajo parte del territorio y de sus materiales. “Siempre hay un saber desarrollado detrás: la cerámica, la madera, el textil”, señala Andrés. Maderas recuperadas, textiles con fibras recicladas o cerámicas intervenidas a mano hacen parte de un proceso donde el diseño no impone, sino que interpreta.

“Es crear conversaciones entre el pasado y el futuro”, afirma. También, resignificar lo existente: “Coger muchas veces lo que ya está en el mundo y transformarlo en otra cosa”.