ARNm: cómo funciona la tecnología que nos salvó del covid y que frenaría al hantavirus
La misma plataforma que permitió desarrollar vacunas contra el coronavirus en tiempo récord está siendo usada por Moderna para enfrentar a esa enfermedad.
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La tecnología de ARN mensajero (ARNm), que durante la pandemia de covid demostró que podía producir vacunas eficaces en cuestión de meses, enfrenta ahora al hantavirus, un patógeno conocido desde hace décadas, pero que no cuenta con vacunas autorizadas en Occidente y con una variante americana que puede matar a cuatro de cada diez personas infectadas.
Moderna, la biotecnológica con sede en Cambridge, Massachusetts, que perfeccionó esta plataforma durante la pandemia, trabaja desde septiembre de 2023 en una vacuna contra el hantavirus junto con el Centro de Innovación en Vacunas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Corea (VIC-K).
El proyecto cobró visibilidad esta semana tras el brote registrado en el crucero neerlandés MV Hondius, que zarpó de Argentina y desembarcó en Islas Canarias el 10 de mayo con al menos tres personas muertas a bordo.
La colaboración opera bajo mRNA Access, un programa de Moderna que provee candidatos a vacunas en fase preclínica a equipos académicos que investigan enfermedades infecciosas emergentes o desatendidas.
El mecanismo aprovecha una de las ventajas centrales de la plataforma y es que el equipo coreano del profesor Park Man-sung aporta la secuencia antigénica del virus y Moderna suministra el material de ARNm correspondiente, sin necesidad de cultivar el patógeno vivo en laboratorio.
En febrero de 2025, las dosis experimentales previnieron la infección por hantavirus en ratones.
Esa capacidad de separar el conocimiento biológico del proceso de fabricación es lo que distingue al ARNm de los métodos convencionales. Las vacunas tradicionales requieren cultivo del virus, procesos lentos y difíciles de escalar.
La plataforma de ARNm, en cambio, puede adaptarse con rapidez a nuevas variantes y es industrialmente más manejable, ventajas que quedaron demostradas cuando Moderna y Pfizer-BioNTech entregaron vacunas contra el covid en menos de un año desde la secuenciación del virus.
El hantavirus pone a prueba esas capacidades en un escenario distinto al de la pandemia, pues no existe la urgencia de 2020, no hay financiamiento masivo de iniciativas como la Operación Warp Speed y se hace frente a un patógeno con variaciones regionales significativas.
Por eso, diseñar una vacuna de amplio espectro, eficaz contra múltiples cepas, representa una tarea técnicamente compleja. La candidata de Moderna y VIC-K apunta precisamente a ser una inmunización más abarcadora que las soluciones existentes en Asia.
Porque el vacío es real. La Sociedad Española de Inmunología advierte que “no existe ninguna vacuna autorizada frente al hantavirus en Europa, Estados Unidos ni América Latina”.
Corea del Sur cuenta con Hantavax, una vacuna inactivada de generación anterior cuya eficacia limitada y cuyo proceso de producción es derivado de tejido cerebral animal, lo que la aleja de los estándares actuales.
Los hantavirus causan alrededor de 50.000 infecciones graves al año; el virus de los Andes (ANDV), identificado en el Hondius y único hantavirus con transmisión documentada entre personas, puede alcanzar una letalidad del 40%.
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La candidata de Moderna sigue en fase preclínica y aún no ha iniciado ensayos en humanos.
Los mercados, no obstante, reaccionaron. Las acciones de la empresa subieron de 49 a 55 dólares entre el 7 y el 8 de mayo, un alza que los analistas atribuyeron a la validación de la plataforma tecnológica, que es la misma plataforma que Moderna aplica también al desarrollo de vacunas contra gripe aviar y norovirus, entre otros patógenos prioritarios para la preparación pandémica.