Empresas paisas crean dispositivo que regenera nervios dañados y se disuelve en el cuerpo
Se trata de un neurotubo bioabsorbible que podría reducir la necesidad de injertos en pacientes con lesiones en manos o amputaciones.
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Dos empresas paisas desarrollaron un dispositivo médico implantable capaz de guiar la regeneración de nervios periféricos lesionados y degradarse de forma natural dentro del organismo sin dejar residuos tóxicos.
Se trata de un neurotubo bioabsorbible creado por INBIOs Biotechnology y Biotriskel, que participan en el programa FutuMed, el cual busca reducir la necesidad de injertos tomados del propio paciente, uno de los procedimientos más utilizados hoy para reparar este tipo de lesiones.
Los nervios periféricos son los encargados de conectar el cerebro y la médula espinal con el resto del cuerpo, y su lesión puede derivar en pérdida de movilidad, sensibilidad y funcionalidad en brazos y piernas.
En muchos casos, los tratamientos actuales exigen extraer tejido nervioso sano de otra zona del cuerpo para reparar el nervio dañado, lo que implica una cirugía adicional y el riesgo de nuevas complicaciones para el paciente.
El neurotubo está elaborado a partir de una matriz extracelular porcina purificada, compuesta principalmente por colágeno. Su estructura actúa como una guía temporal que facilita el crecimiento de nuevas células y vasos sanguíneos en la zona lesionada. Una vez cumplida su función, el dispositivo se degrada de manera controlada dentro del organismo.
Isabel Cristina Valencia, directora técnica del proyecto, explica que “la idea de este dispositivo médico es servir como puente para que los nervios periféricos crezcan cuando sufren alguna lesión. Este tipo de nervios es todo lo que nos permite sentir y flexionar. El propósito es que cuando una persona tenga cortes en la mano o aquellos que sufren amputación puedan tener una mejor calidad de vida y control de dolor y sensación de miembro fantasma”.
El equipo investigador ya fabricó los primeros prototipos y realizó pruebas para evaluar su seguridad biológica, así como sus propiedades físicas y químicas.
En paralelo, inició el análisis de su potencial aplicación clínica junto con especialistas en microcirugía, con el objetivo de validar la tecnología y avanzar hacia futuras etapas preclínicas y regulatorias.
Este desarrollo se inscribe en FutuMed, programa liderado por el Distrito de Medellín y Ruta N, que busca acercar proyectos de innovación biomédica a entornos donde puedan ser probados y validados.
Carolina Londoño, directora de Ruta N, señaló que el proyecto “responde a un desafío real de la medicina y abre nuevas posibilidades para mejorar los procesos de recuperación de los pacientes”.
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La apuesta por materiales de origen biológico como la matriz extracelular porcina no es casual. Este tipo de andamiaje natural ofrece una compatibilidad mayor con los tejidos del cuerpo humano y reduce el riesgo de rechazo, a diferencia de los dispositivos fabricados con polímeros sintéticos.
La degradación controlada elimina la necesidad de una segunda intervención quirúrgica para retirar el implante, una ventaja clínica relevante en pacientes que ya han atravesado procedimientos complejos.
Las lesiones de nervios periféricos afectan con frecuencia a personas que han sufrido cortes profundos, accidentes industriales o amputaciones, poblaciones para las que las opciones terapéuticas actuales siguen siendo limitadas y costosas. Si el neurotubo supera las etapas preclínicas y regulatorias, podría convertirse en una alternativa fabricada localmente para un problema de salud con alta incidencia en contextos de trauma físico.
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