Así es el “Bluetoothing”, la peligrosa práctica de inyectarse sangre ajena que podría aumentar diagnósticos de VIH
La práctica que ha surgido como una forma colectiva para drogarse ya genera alerta mundial: en varios países ya hay epidemias con rápidos crecimientos.
Comunicador social y periodista de la Uniminuto. Debuté en el medio local Telemedellín y actualmente hago parte de EL COLOMBIANO. Apasionado de las historias, las conexiones y el intercambio de ideas y conocimientos.
El fenómeno del “bluetoothing” ha generado una alerta de salud pública a nivel mundial debido a que esta práctica para la aplicación de drogas intravenosas ha aumentado los riesgos de propagación del VIH/Sida. En varias regiones del mundo ya hay epidemias de este virus.
También conocida como hotspotting, flashblood o flashblooding, esta práctica consiste en que una persona se inyecta una droga como metanfetamina, heroína u otros opioides, y antes o inmediatamente después del pinchazo, extrae una dosis de su propia sangre dentro de la jeringa para inyectársela directamente a otra persona o compartirla en grupo.
Con esa práctica, los consumidores pretenden conseguir un efecto adicional del alucinógeno sin pagar una dosis completa; sin embargo, recibe una cantidad inferior a la primera persona y, por ende, es limitado su efecto.
Esta inusual técnica de consumo ya se ha dado en países como Fiyi, según lo relata la BBC. En este archipiélago ubicado en Oceanía, cerca de 1 de cada 60 adultos vive con VIH, esto sin contar que desde el 2014 hasta el 2024 las infecciones se multiplicaron por 10.
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Ante el número de personas diagnosticadas, el Ministerio de Salud le ha declarado al medio mencionado que efectivamente esa práctica era uno de los factores que más impulsaba el aumento de los casos. En este territorio, entre el 48% y el 50% de las nuevas infecciones se concentran en personas que se inyectan drogas, afectando con especial dureza a jóvenes de 15 a 34 años.
Otro continente afectado es África. Países como Sudáfrica, Lesoto, Zimbabue y Tanzania también han presentado casos de esta práctica. En estos países, utilizan esta técnica a través de las llamadas “casas trampa”, que consisten en edificios abandonados donde se pueden vender, comprar y consumir drogas.
En Asia, específicamente en la región de Karachi, en Pakistán, las autoridades han detectado un mercado negro de jeringas usadas infundidas con sangre ajena vendidas por centavos a personas con abstinencia.
¿Por qué surge esta práctica y qué riesgos significa para las personas?
Según expertos citados por medios como BBC, New York Times y Biobio Chile, esta práctica surge como una respuesta a la extrema pobreza, el alto costo de los narcóticos y la falta de acceso a material de inyección estéril.
Académicos que han tratado el consumo de drogas en las personas han coincidido en que con esto los consumidores buscan “estirar” una sola dosis o mitigar el síndrome de abstinencia compartiendo el residuo de la droga que queda en el torrente sanguíneo.
Ante esto hay un mito, pues médicos y especialistas han señalado respecto a lo que buscan los consumidores que la concentración de la sustancia que circula en la sangre extraída es mínima o impredecible, por lo que no genera el efecto secundario esperado y expone al usuario a peligros desproporcionados.
Justamente uno de esos riesgos es la propagación del VIH, pues con estas acciones el virus entra al torrente sanguíneo de la persona receptora en cuestión de segundos, esto sin contar, según especialistas, que con el uso de opioides y alucinógenos se acelera la réplica del virus en el organismo.
Otro de los peligros es la transmisión de hepatitis B y C, un virus que ataca el hígado, provocando daños irreversibles a largo plazo como cirrosis o cáncer hepático.
Por otra parte, los médicos han manifestado que introducir sangre de un grupo incompatible puede desencadenar reacciones inmunes severas, estrés cardíaco grave y desenlaces mortales. Además, se aumenta la posibilidad de infecciones bacterianas como la aparición de septicemia, abscesos, endocarditis (infección en el corazón) y complicaciones digestivas por bajas defensas.
Para combatir el bluetoothing, organismos de salud y diferentes oenegés en el mundo han liderado programas de intercambio de agujas y jeringas estériles para desincentivar la reutilización de material, además de acceso a pruebas gratuitas y confidenciales de VIH y hepatitis, facilitando la Terapia Antirretroviral (TAR) y la Profilaxis Postexposición (PEP) en las primeras 72 horas.
Con terapias de sustitución de opioides y programas de educación sobre los riesgos mortales de la transferencia de sangre, las entidades buscan combatir una práctica de consumo de drogas que aumenta el riesgo de enfermedades como el VIH, una patología que a pesar de los avances tecnológicos, sigue dejando más de 570.000 personas fallecidas en el planeta, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2025.
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Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Qué es el bluetoothing y cómo se practica?
- El bluetoothing es una práctica de consumo de drogas intravenosas en la que una persona extrae sangre de su cuerpo con una jeringa para inyectársela a otra. También se conoce como hotspotting, flashblood o flashblooding.
- ¿Cómo se transmite el VIH mediante el bluetoothing?
- El VIH puede transmitirse cuando una persona recibe sangre infectada directamente en el torrente sanguíneo mediante una jeringa compartida. La práctica también facilita la transmisión de hepatitis B y C y aumenta el riesgo de infecciones bacterianas graves.
- ¿Qué otros riesgos para la salud tiene compartir sangre con jeringas?
- Además del VIH y las hepatitis B y C, esta práctica puede causar abscesos, septicemia y endocarditis, una infección del corazón. También existe el riesgo de reacciones inmunológicas graves si se introduce sangre incompatible.