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Las razones detrás de la racha de lluvias continuas que se vive en el país y en el mundo

Una combinación de patrones atmosféricos persistentes y alteraciones ligadas al calentamiento global explica que los temporales se encadenen durante días.

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hace 57 minutos

Por: Javier Martín Vide, Agencia Sinc

En inviernos como el actual, cuando bajan las temperaturas y llega a caer nieve, puede que haya quien se cuestione el cambio climático. Al fin y al cabo, temporales gélidos y húmedos como los presentes, al igual que la borrasca Filomena en 2021, parecen negar su existencia. Porque ¿cómo puede el calentamiento del planeta ser compatible con el frío y la lluvia de estas fechas?

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La lluvia llama a la lluvia, el calor al calor

Cuando aparece un tiempo repetidamente lluvioso, hay que recordar el concepto de la persistencia meteorológica. Es decir, la tendencia a continuar o a repetirse una determinada situación, como el paso casi continuo de depresiones y de frentes.

Así, la probabilidad de que aparezca un día lluvioso después de un día lluvioso es superior a la simple probabilidad de un día lluvioso o la probabilidad de un día lluvioso después de uno seco. Es decir, si hoy llueve, mañana hay una probabilidad más elevada de que vuelva a llover. Esto es común en gran parte del planeta. Su causa está en la persistencia de los temporales y episodios que producen lluvia, que, en general, duran más de un día.

Por el contrario, el establecimiento de los llamados anticiclones de bloqueo, muy persistentes, da lugar a un tiempo estable y monótono durante semanas. En este sentido, la persistencia de los días secos en gran parte del planeta es superior a la de los días lluviosos.

El calentamiento global sigue avanzando

El calentamiento global es inequívoco. La temperatura media del aire en superficie en el decenio 2011-2020 fue de 1,1 ºC sobre la del período de referencia, la segunda mitad del siglo XIX. Los tres últimos años, del 2023 al 2025, han supuesto, además, un salto notable, con un promedio por encima ya de 1,5 ºC, como ha confirmado el programa europeo de observación de la Tierra Copernicus.

Recuérdese que el Acuerdo de París, de 2015, advertía que el planeta no debía llegar al grado y medio de calentamiento y nunca a los 2 ºC, so pena de padecer efectos muy graves o irreversibles. Pues bien, aunque climáticamente se necesitan algunos años más para establecer estadísticamente que se han alcanzado 1,5 ºC de calentamiento, todo apunta a que en menos de una década esto será así. La concentración de los gases de efecto invernadero en el aire sigue en aumento, lo que conlleva el aumento de la temperatura.

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Sin embargo, el sistema climático es muy complejo, con múltiples mecanismos de retroalimentación, entre la atmósfera, el océano, los continentes, la biosfera, el hielo del Ártico y de la Antártida, etc. Igualmente, las situaciones sinópticas, las que reflejan, día a día, los mapas del tiempo, muestran comportamientos complejos, ora persistentes ora altamente variables en el tiempo y en el espacio.

La tendencia general de la temperatura es el resultado del promedio de esa secuencia de tiempos diferentes, con muchas anomalías cálidas y algunas frías. Un temporal o una racha de tiempo frío y desapacible solo supone hoy una pequeña muesca en la tendencia creciente.

Vértice polar se ha expandido hacia el sur

La circulación atmosférica a todos los niveles, desde la corriente en chorro -un fuerte flujo de aire en la alta troposfera- hasta la superficie, está desplazada hacia el sur, afectándonos de lleno.

El vórtice polar, que, como un volante atmosférico, confina el aire muy frío sobre el polo, se ha ondulado y expandido hacia el sur. Aunque aún no hay evidencias concluyentes, este proceso podría derivar del calentamiento global. Esto produciría, paradójicamente, un tiempo lluvioso y desapacible en latitudes como España o una nevada del siglo, como ha ocurrido, recientemente, en buena parte de Estados Unidos.