¿Por qué el uso excesivo del celular en jóvenes podría causar la pérdida de hasta 2,8 millones de años de vida saludable?
Una nueva serie de estudios publicada por The Lancet relaciona el uso de dispositivos digitales en niños y jóvenes con problemas como depresión, obesidad, trastornos del sueño y menor actividad física.
Periodista de la Universidad de Antioquia. He trabajado como fact-checker en La Silla Vacía y ahora hago parte de la sección de Tendencias de El Colombiano.
Para entender qué es beneficioso o perjudicial para la salud ya no solo se debe hablar del lugar en el que vivimos, el trabajo que hacemos cada día o cómo es el contacto que tenemos con la naturaleza. Los celulares ahora hacen parte de esa conversación. Así lo plantea la nueva serie de estudios publicada por The Lancet, una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo.
Esta colección, que tiene como tema central “los determinantes digitales de la salud”, está compuesta por tres investigaciones de un grupo de científicos internacional que encontró varias asociaciones del uso de dispositivos móviles por adolescentes y jóvenes y distintas enfermedades como depresión, ansiedad y obesidad.
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Para esto, los autores recopilaron datos de 121 revisiones sistemáticas —investigaciones que reúnen toda la evidencia científica disponible sobre una pregunta—, 2.790 estudios primarios y de aproximadamente 9 millones de jóvenes de 0 a 24 años. De ese conjunto de información, una de las estimaciones más relevantes está relacionada con la depresión.
El estudio estima que pasar más de dos horas al día frente a pantallas con fines recreativos —como hacer scroll durante 120 minutos— podría estar relacionado con el 20% de los casos de depresión en personas menores de 25 años en todo el mundo.
Al comparar estos datos con las cifras del estudio Global Burden of Disease 2023, que cada año mide la pérdida de salud en todo el mundo, los investigadores calculan que este exceso podría representar una pérdida cada año de 2,8 millones de años de vida afectados por este trastorno mental.
En cuanto a salud mental, en adolescentes y jóvenes de 10 a 24 años, el uso problemático de las pantallas también podría relacionarse con un mayor riesgo de sufrir otro tipo de dificultades. La revisión encontró que quienes abusan de los dispositivos tendrían más probabilidades de experimentar emociones negativas o problemas de conducta, una menor calidad de vida, soledad, problemas comunes de salud mental y autolesiones o pensamientos y comportamientos suicidas.
Pero los posibles efectos van más allá del bienestar emocional y mental. La obesidad también hace parte de esa “sopa” de posibles afecciones: se estima que pasar más de dos horas al día en el celular está relacionado con el 15 % de los casos de esta enfermedad en niños y jóvenes a nivel mundial.
A eso se le suma los problemas de sueño. Niños de 0 a 10 años tendrían mayor probabilidad de dormir menos o tener un sueño de peor calidad a la hora de descansar. Por su parte, los adolescentes duplicarían esas posibilidades a la par que se reducen las de hacer actividad física.
A pesar de que no todo es malo, lo cierto es que la mayoría de hallazgos en los miles de estudios revisados para esta investigación sí lo son. El 71% de las asociaciones en la infancia y el 80% en la adolescencia mostraron efectos adversos para la salud. Los beneficios solo representaron el 8% y el 10%, y la virtud que más se destaca de este contexto digital es el acceso a contenido educativo interactivo, el cual tendría una asociación con un mejor desarrollo del lenguaje en niños.
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La publicación de The Lancet pone el ojo en una problemática en la investigación de los efectos de los dispositivos digitales en niños y jóvenes: no se han hecho estudios lo suficientemente grandes y durante lapsos largos que permitan afirmar que existe correlación entre un hábito y un síntoma.
Por eso es que una de las conclusiones de esta revista es que, aunque todavía existen dudas sobre si el uso de pantallas es directamente la causa de todos estos problemas, la magnitud de la exposición y sus posibles consecuencias sobre la salud justifican tomar medidas preventivas.
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Además, advierten que no es suficiente con contabilizar cuántas horas pasan los adolescentes frente al celular o el computador. Para conocer cuáles son los riesgos reales es necesario tener en cuenta la edad, el tipo de contenido que consumen, el contexto en el que utilizan los dispositivos y la forma en que funcionan los algoritmos de las plataformas, solo por mencionar algunos factores.
Y otra de las conclusiones es que la responsabilidad no está solo en los usuarios y en sus familias, sino en las compañías tecnológicas. Estas empresas tienen en su poder grandes volúmenes de datos que podrían ser útiles para que los científicos continúen investigando.
Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Cuántas horas de pantalla al día se consideran un riesgo para la salud de niños y jóvenes?
- Las investigaciones encontraron asociaciones con depresión, ansiedad, obesidad, problemas de sueño, menor actividad física, soledad, dificultades de conducta y otros problemas de salud mental. En algunos casos también se observaron asociaciones con autolesiones o pensamientos y comportamientos suicidas. Sin embargo, los autores aclaran que estos resultados no permiten afirmar que las pantallas sean directamente la causa de todos estos problemas.
- ¿Qué problemas de salud se relacionan con el uso excesivo o problemático de pantallas en niños y adolescentes?
- ¿Es malo todo el tiempo que los niños y adolescentes pasan frente a una pantalla?
- No. La revisión también encontró algunos posibles beneficios, especialmente relacionados con el acceso a contenido educativo interactivo, que se asoció con un mejor desarrollo del lenguaje en niños. Por eso, los investigadores consideran que no basta con limitar las horas de pantalla: también es necesario analizar qué contenido consumen los menores, cómo lo utilizan y en qué contexto.