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Hegemonías difusas

En este número nos embarcamos a explorar la forma en que miramos la política, casi siempre como un duelo entre izquierda y derecha, y cómo está cambiando la geopolítica del poder global. Y nos preguntamos por nuestras relaciones con los animales, al tiempo que reflexionamos sobre las representaciones de series como Griselda, el cine hecho por mujeres y los nuevos espacios para el arte que se abren en Medellín.

  • Ilustración de un ñus. Laura Ospina.
    Ilustración de un ñus. Laura Ospina.
  • Los cocodrilos son de los grandes peligros de los ñus. Ilustración Laura Ospina
    Los cocodrilos son de los grandes peligros de los ñus. Ilustración Laura Ospina

La gran migración: el desplazamiento de los ñus

No existe un desplazamiento más largo y numeroso en la tierra que el que hacen los ñus. Además de ser peligroso: no muchos llegan al destino final. Un recorrido para hacerse preguntas.

Mariana Oliver | Publicado

Hace semanas estaba en Colombia. Me habían invitado a hablar de escritura y de ensayo, así que me preparé: leí, hice notas e imaginé escenarios durante el vuelo, aunque sé bien que encontrarse con preguntas sorpresivas mientras sostienes un micrófono y las luces y las miradas apuntan directo hacia ti es una posibilidad latente. Ocurrió hacia el final de una conversación. Una persona me hizo una pregunta que debí anticipar, para la que debí tener una respuesta al menos. Me preguntó qué pienso sobre la migración de latinoamericanos en las fronteras de México, el país donde nací y donde vivo. Sentí vergüenza. Apenas pude articular un par de oraciones torpes a pesar de que he pasado los últimos años estudiando literatura y lenguas migrantes, leyendo sobre migración y políticas lingüísticas.

Ese día me quedé con malestar en el cuerpo y en el ánimo.

*

Los alemanes inventaron una palabra para referirse a una canción o tonada musical que se instala en la mente de manera involuntaria y de la que no es posible deshacerse. Ohrwurm, le llaman. Literalmente un gusano. Un gusano que se ha mudado a nuestros oídos y de pronto se retuerce y se estira. Aquella pregunta se convirtió en mi Ohrwurm. Así que comencé a alimentarlo con imágenes sobre migración.

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Aparecieron ríos, vías de tren, mapas del mundo, fronteras inventadas. Aparecieron fotografías en las que es imposible distinguir el rostro de las personas. Aparecieron también grullas, gansos, cigüeñas, pelícanos, mariposas monarca, antílopes, cebras, ballenas, tortugas, libélulas, ñus. Al pie de la foto de estos últimos decía “La gran migración” porque no existe un desplazamiento por tierra más largo y numeroso que el de los ñus.

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A la orilla del Río Mara el estruendo se interrumpe de pronto. La estampida de ñus detiene su carrera antes de cruzar. En los últimos meses han recorrido casi tres mil kilómetros en dirección al norte, en un trayecto que persigue las lluvias y con las lluvias los pastos que los alimentan. Este viaje no tiene final ni principio. Es un camino circular que sigue la dirección de las manecillas del reloj sobre las llanuras africanas en Kenia y Tanzania. Al igual que el resto de los animales, los ñus migran para sobrevivir.

Pero no viajan solos. En esta comitiva trotamundos donde se congregan miles de ñus se han unido también antílopes, cebras y gacelas. Juntos han atravesado las aguas espesas del Río Grumeti, donde los cocodrilos aguardan ocultos ante la alegría anticipada de un gran festín. Han huido de sus depredadores: hienas, guepardos, leones furiosos que se roban a las crías en el primer descuido. Nada se parece a lo que ahora tienen enfrente.

Los cocodrilos son de los grandes peligros de los ñus. Ilustración Laura Ospina
Los cocodrilos son de los grandes peligros de los ñus. Ilustración Laura Ospina

Estas aguas no solo están infestadas de cocodrilos, sino que aquí las corrientes son tan feroces que arrasan con todo lo que encuentran al paso. Miles de ñus morirán ahogados en el intento por alcanzar la otra orilla. Como si el río tuviera una sola entrada, los ñus se colocan uno tras otro. Titubean. Alguno se acerca y se moja las patas, pero se contiene en el último momento. Expectantes, aguardan mientras el tiempo se estira hasta que el primero se arroja. Entonces los que vienen detrás se unen a este impulso. Para cruzar el río harán de sus cuerpos un solo cuerpo. Los animales saben que mientras más juntos estén, serán más fuertes. Es la única manera de sobrevivir.

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En la lengua afrikáans llaman wildebeest a los ñus. Es una palabra que quiere decir bestia salvaje. Aunque son antílopes, los ñus se parecen más a los bovinos. Incluso hacen un sonido similar. Sus ojos castaños, la barba que termina en punta y los cuernos que los coronan los dotan de cierta sabiduría. Sus patas son tan largas y fuertes que en una estampida pueden correr a 80 kilómetros por hora. El movimiento es lo que los mantiene vivos, por eso las crías de ñu pueden ponerse en pie poco después de haber sido expulsados del cuerpo de su madre.

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Recordé de pronto dónde había visto la imagen de la estampida de los ñus, pero recordé, sobre todo, la música que la acompaña. Primero las cuerdas de las violas y los violines, luego las flautas, los oboes y el fagot. El coro entra con un grito y de inmediato el golpe ininterrumpido de las percusiones anuncia la carrera de los ñus que descienden como marea por las paredes del cañón. Se unen las trompetas, los trombones, los cornos. Entonces la música se vuelve tan incontenible y se desborda igual que esa estampida.

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Todo vuelve al agua, dice el encabezado en una nota sobre los ñus. Aunque algunos terminan en las fauces de los cocodrilos, la mayoría de los ñus que mueren en el río son arrastrados por la fuerza de corriente que los arranca de la manada. Su cuerpo se convierte en alimento para peces y otros habitantes del río. Las algas, por ejemplo, se nutren del fósforo que sale de sus huesos.

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Es junio. Los ñus y sus crías se han congregado en las praderas del Serengeti y falta poco para que comiencen a cruzar el Río Grumeti. Las mariposas monarca sobrevuelan el sur de Ontario y Nueva Inglaterra. En Islandia las ballenas azules agitan la superficie del agua antes de saltar. Bandadas de grullas atraviesan el cielo claro de Wisconsin. Los huevos de tortuga aguardan bajo la arena en las playas de México antes de que llegue el momento de conocer el mar.

*Ensayista. Autora de Aves Migratorias

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