El peligro de ser Dua Lipa

Dua Lipa inauguró recientemente una biblioteca con libros censurados. Una colección de libros para lectores arriesgados y peligrosos, como la cantante.

hace 26 minutos
  • La cantante Dua Lipa inauguró la Biblioteca del Manifiesto (Manifesto Library) en junio de 2026 de forma permanente dentro de la histórica Livraria Lello en Oporto, Portugal. Foto: Redes sociales
    La cantante Dua Lipa inauguró la Biblioteca del Manifiesto (Manifesto Library) en junio de 2026 de forma permanente dentro de la histórica Livraria Lello en Oporto, Portugal. Foto: Redes sociales
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“¿Quién le teme a Virginia Woolf?” es el título de una obra de teatro estrenada en 1962 y escrita por Edward Albee y luego vuelta película de éxito con Elizabeth Taylor y Richard Burton como protagonistas. Pero en esta obra no hay nadie que se llame Virginia Woolf y no tiene nada que ver con aquella maravillosa escritora inglesa. El título es un juego de palabras a partir de una canción de moda de la época: Who’s Afraid of the Big Bad Wolf? (”¿Quién le teme al lobo feroz?“).

Cuento esto porque hace algunos años conocí a un hombre joven que usaba este título para hablar de las personas que le parecían guapas, mujeres u hombres. Coincidió esa época con el nacimiento de la carrera de Dua Lipa y un día cualquiera, en medio de una reunión laboral, alguien dijo que la cantante londinense era su artista favorita. Nadie la había oído mencionar y el hombre en cuestión dijo “¿Quién?” mientras la gogleaba para decir, como si fuera un grito por un golpe en el meñiquite del pie: “Uyuyuuy, ¿quién le teme a Dua Lipa?”

Siempre que escucho una canción o veo alguna noticia de Dua, como la llaman los fans que la esperan en las salidas de los hoteles, pienso en esa pregunta. Y justo me sucedió hace unos días cuando se anunció que ella y la Librería Lello en Oporto, Portugal (“la más hermosa del mundo”, según se lee en su sitio web, la misma que inspiró la famosa Flourish and Blotts de Harry Potter) crearon la Biblioteca Manifiesto con cien libros, en diferentes lenguas, prohibidos o censurados en algún momento del siglo pasado y de este que vivimos.

¿Que todo el mundo le tema a Dua Lipa, sobre todo los políticos censuradores, tan a la moda en el mundo? Sí y no. Sí, por supuesto, pero no por la belleza, o no solo. Ya sabemos que la belleza es un animal de terror. Pero sí por leer y defender la lectura (tiene un famoso y muy bien curado club de lectura en su círculo de estilo de vida Service95) como acto de libertad. Pero no por ser una persona que lee, porque ahora, cuando se publican más libros que nunca, no es suficiente con leer, sino con leer con riesgo.

Y ese es el verdadero peligro de Dua Lipa. Es una lectora salvaje, en el sentido de leer para “romper el mar helado” que llevamos dentro, como escribió Kafka. De ahí que recomiende libros de ficción y no ficción sospechosos, la mayoría positivos para literatura experimental, política y grandiosa, de esa que amenaza con hacerte correr en llamas.

Justamente ese gusto literario es el que se refleja en la Biblioteca Manifiesto, que está dividida en cuatro temáticas: poder (libro que “desafían directamente las estructuras de poder dominantes: regímenes políticos, sistemas sociales o normas culturales”), control (obras que “exploran los mecanismos de control, tanto visibles como invisibles, incluyendo la vigilancia, la propaganda, la influencia tecnológica y el condicionamiento ideológico”), voz (“voces que, a lo largo de la historia, han sido marginadas, excluidas o poco representadas”) y memoria (“obras que preservan la memoria frente al borramiento, particularmente en contextos de guerra, dictadura, exilio o trauma colectivo”).

En el sitio web de la Librería Lello, donde se presenta con detalles el proyecto, es posible encontrarse con esta frase de Dua Lipa: “A veces, lo más subversivo que puedes hacer es leer un libro y después hablar de él”. Repitamos: leer un libro, acción subversiva, hablar de él. Hay en estas palabras todo un manifiesto en contra de nuestra tiempo gris y estrecho. Y es que leer implica ejercitar tres acciones básicas y, al parecer, en extinción: la paciencia, la lentitud y la atención. Leer a fondo, claro, libros que te conducen no solo a pasar el rato, al placer, sino al ejercicio del sentimiento y el pensamiento, y de los cinco sentidos. Lecturas que nos extraen del mundo inmediato para convertirnos en materia paciente, lenta y atenta.

Estas tres acciones son, además, las mismas para vérnosla con la voz interior que cada uno llevamos y alimentamos, mucho o poco, día con día. Así lo explica muy bien la escritora Cynthia Ozick en un ensayo titulado “El ruido de la cabeza”, incluido el libro Metáfora y memoria. Ese ruido es nuestra vida interior, de la que estamos hechos y que se encuentra aturdido con el “ruido exterior” de la vida de hoy, cada vez más desquiciado, veloz y febril para evitar que nos encontremos a solas con el sonido interior.

Pero, oh, la misma autora del ensayo mencionado recomienda un camino para ampliar esa vida, ese mundo interior, y protegerse del implacable monopolio del algoritmo tecnológico: la novela. Leer novelas. “¡Refúgiate en la novela!”, escribe Ozick, “...ese submarino hecho de palabras, piloteado por el pensamiento y la intuición, te sumergirá en la vorágine del corazón”. Novelas en las que se pueda ejercer la paciencia, la lentitud y la atención, claro. No aquellas que pudieron ser un post o un video de TikTok.

De ese tipo de novelas hay muchas en la recién inaugurada Biblioteca Manifiesto de Dua Lipa y la Librería Lello. Y en el club de lectura de la cantante. Algunas, la mayoría, se destacan por ser libros que se la juegan por la imaginación pura y dura. Novelas literarias que experimentan con el lenguaje, la forma y el contenido, y apuestan por contenerlo todo y “reinventar” la realidad. Por mencionar una: Lincoln en el Bardo, de George Saunders, publicada en 2018 y que imagina las conversaciones de tres hombres muertos que no saben que lo están (ese es el bardo, una espacie de limbo) en aquellos días de 1862 en que llega un nuevo visitante al cementerio: el hijo de doce años del presidente de los Estados Unidos. Y se narran las acciones y preocupaciones de este grupo de seres para ayudar al alma del niño a acostumbrase a su nuevo lugar y también el dolor del padre, que incluso regresa de incógnito para observar y tocar de nuevo a lo que es y ya no es su hijo.

Hay que lanzarse a la imaginación más pura. Porque además de la paciencia, la atención y la lentitud, la verborrea tecnológica también amenaza con atrofiarnos ese maravilloso don humano llamado imaginación. Pero existen armas para protegerlo y ejercitarlo, como la novela, ya sabemos (“el único vehículo confiable de la vida interior”, otra vez Ozick). Leer y leer novelas, las más imaginativas y salvajes y literarias posibles. Al punto de volvernos un peligro para la normalidad de este tiempo. Leer con atención y paciencia durante horas y horas y hablar de ello. Ser subversivos. Peligrosos, como solo puede ser una persona en silencio mientras lee, al mejor estilo Dua Lipa.

Más generación