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David González Escobar
Columnista

David González Escobar

Publicado el 25 de febrero de 2022

Acabar la pandemia

Ya han pasado casi dos años desde que el mundo descendió por unos meses hacia un estado de histeria absoluta. El mundo no se acabó, pero la vida de muchos, sí.

En los últimos meses he venido mucho a México. Ha sido como volver al pasado: termómetros en la muñeca que marcan 32 grados y tapetes “desinfectantes” totalmente secos en todos lados. Los burócratas mexicanos no se han dado cuenta de que el covid-19 no se propaga por las suelas. Todo muy 2020.

Y es que ya han pasado casi dos años desde que el mundo descendió por unos meses hacia un estado de histeria absoluta. Un día de marzo se anunció el primer caso de covid-19 en Colombia, cuando todavía para muchos era otra “gripita” inofensiva que nos tomábamos medio en chiste. Pero se dispararon los casos en Italia, empezaron a circular videos de hospitales colapsados y vimos aterrados como en Europa se daban los primeros encierros.

Todo cambió. Recuerdo leer preocupado —como si fueran una profecía— artículos con gráficas coloridas de crecimientos exponenciales de epidemiólogos misteriosos. Todo parecía irreal. Suspendieron las clases presenciales hasta nuevo aviso. Cancelaron la Champions y la NBA en un mismo día. Llegaban por grupos de WhatsApp columnas de Harari explicando la importancia histórica de nuestra “nueva realidad”. De la nada, parecía que nada iba a ser igual.

Pero no fue tan así. Aquí estamos, burlándonos de algunos de los vestigios que dejó el pánico colectivo de aquellos primeros meses. Ya vacunados, parecen chistes viejos las sesiones de echar alcohol al mercado o eso de desinfectar las calles y las llantas de los carros. Ni nos “reinventamos” ni “salimos mejores personas” ni ninguno de esos cuentos hippies: el 2022 se parece mucho más al 2019 que a abril del 2020.

Pero en el medio sí pasaron muchas cosas. El mundo no se acabó, pero la vida de muchos sí. Hasta en los países más “civilizados” se ven rastros del autoritarismo que trajeron las medidas contra el virus. El malévolo sistema capitalista al final sí triunfó, pero el golpe económico de enfrentar una pandemia todavía resuena: dinámicas inflacionarias globales, desempleo, pobreza. Queda un país con traumas, que despertó de una pesadilla, pero que todavía no está convencido de ello. Algo falta.

Francia, Reino Unido, Dinamarca y otros países ya han anunciado públicamente que levantarán prácticamente todas las restricciones asociadas al covid-19 en las próximas semanas. En Colombia —un país con tasas de vacunación no muy alejadas y con tendencia de muertes a la baja— algo así pinta lejano. A duras penas y con mucha timidez se eliminó el tapabocas al aire libre, algo que hace mucho tiempo debió haber pasado.

Hubo anuncios potentes para unir al país cuando iniciaron las primeras medidas para enfrentar al virus. Ese día la pandemia arrancó oficialmente. Ahora que esta palidece, no ha habido mensajes igual de claros en la dirección contraria, así en la práctica para la mayoría el covid-19 sea algo del pasado. Después de todo el sufrimiento, al país le convendría cerrar el capítulo.

¿Cuánto más habrá que esperar para acabar la pandemia?

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