<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
David Santos Gómez
Columnista

David Santos Gómez

Publicado el 05 de febrero de 2019

Ahora es cuando

Dos ejes sostienen la asfixiante presión internacional contra el régimen corrupto e inepto de Nicolás Maduro. Estados Unidos, por un lado, con su poderío económico y sus amenazas de sheriff del mundo y su influencia en el tablero para acomodar las fichas como le viene en gana. Colombia, por el otro, para quien el desmadre de Caracas dejó de ser hace muchos años un asunto externo para vivirse como problemática nacional.

Ambos pilones, unidos por intereses sanos y malsanos, humanitarios y políticos, sociales y económicos, alinearon estrategias para que la caída del chavismo se acelere. Buena parte del hemisferio, sin desconocer los bemoles de la historia, aplaude. No es posible mantener un régimen que destroza de tal manera a su propio pueblo. Sin embargo, no todo el esfuerzo para ayudar a la transición debe venir de los ejecutivos ni de la presión de los congresos ni de las reuniones de Estado y sus cancilleres. Nosotros, colombianos sin ningún tipo de poder político, también tenemos una enorme deuda.

Nuestro aporte a este cambio que busca superar el infierno debería tener como objetivo el venezolano que vemos a diario. Las familias enteras que se nos asoman tímidas en las calles lanzando brazadas desesperadas para no ahogarse. Los que piden a gritos una mano.

Darles alivio es una muestra de gratitud por los cientos de veces que ellos nos socorrieron y representa la verdadera palabra de hermandad que por años estuvo vaciada de significado por el uso y el abuso de Miraflores.

Mientras Maduro y sus bufones dejan de una vez el sillón que les permite el robo continuado y la corruptela, los colombianos debemos responder al reto histórico de transformarnos en refugio cálido para los expulsados.

La labor, por ahora, la hacemos a marchas forzadas. Cuesta aprender sobre inclusión extranjera cuando en esta nación nos hemos mirado el ombligo por tanto tiempo. Pero paso a paso. Nos enfrentamos a la mayor crisis migratoria interna de la historia latinoamericana y debemos responder ante ella. Con comprensión. Con empatía.

Sabemos que, tras una debacle de dos décadas, nadie pide regalos. Suplican, eso sí, no ser parias en un país que ya debería estar curtido en las lides injustas de la generalización y la ofensa. Nosotros, que hemos sufrido la etiqueta de los indeseables, tendríamos que ser los primeros en dar el paso para que nunca nadie se sienta así. Ahora es cuando.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas

Aplausos y pitos

$titulo

EL PAPA FRANCISCO

Consciente de su liderazgo, hace ceremonias de reflexión humana y universal, para animar a la gente.

$titulo

DALIT DURÁN, ALIAS “FARRUCO”

Calificado como el terror del Eln en el Magdalena Medio. Por fortuna, fue capturado en las últimas horas.