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Rafael Nieto Loaiza
Columnista

Rafael Nieto Loaiza

Publicado el 09 de agosto de 2022

Balance agridulce

Duque tuvo que lidiar con dos eventos catastróficos, la pandemia y los paros y bloqueos impulsados por la izquierda radical.

El manejo de la crisis de salud pública fue impecable. No hay habitante que no haya recibido atención inmediata cuando la necesitó o que haya tenido que pagar más por los servicios médicos recibidos. La vacunación fue exitosa. La cobertura es universal. El sistema de salud salió fortalecido.

En paralelo, el gobierno consiguió paliar la debacle causada por los confinamientos con los programas de ingresos solidario y de apoyo al empleo formal, lo que permitió que más de cuatro millones de familias vulnerables hayan tenido ingresos durante la crisis y que se salvaran 4,15 millones de puestos de trabajo.

El paro y los bloqueos fueron canallas. Parte de la inflación de hoy se debe a los centenares de miles de animales, huevos y toneladas de alimentos que se perdieron entonces. Se ahondó la pobreza y desaparecieron decenas de miles de empleos. La responsabilidad de la izquierda es enorme. Pero el gobierno respondió de manera tardía e insuficiente.

Muchos aplausos merece la estrategia de recuperación. Colombia tuvo el año pasado el mayor crecimiento económico de la historia, 10,7 %, consecuencia del rebote postpandemia, pero también de buenas políticas contracíclicas. Se recuperaron todos los empleos perdidos durante la pandemia, se proyecta 6,3 % de crecimiento para 2022 y la tasa de pobreza multidimensional 2021 fue 16 %, la más baja desde 2010. El nubarrón es la altísima inflación. Aunque es un fenómeno global, también contribuyen elementos internos.

Duque gobernó con sus amigos y los políticos de la Unidad Nacional de Santos y no con el partido que lo eligió. Las bases y los líderes locales del Centro Democrático fueron maltratados. Su estrategia de comunicación fue desastrosa. Aunque algunas cosas se hicieron contra la corrupción, en los dos últimos años se aflojó en mermelada y en control interno. Consecuencia: el CD recibió palizas en las regionales del 2019 y en las parlamentarias y presidenciales del 2022. Para resumir la gestión política: Duque fue quien le cedió el poder a Petro.

Lo de las drogas ilícitas fue una tragedia. Por hacer más de lo mismo que Santos, termina el gobierno con tres veces más narcocultivos y cuatro y media veces más producción de cocaína que antes de la firma del componente de narcotráfico con las Farc. El conflicto sigue vivo, las reincidencias se devolvieron al monte, el Eln está más fuerte que nunca, el clan del Golfo sigue poderosísimo, a pesar de la captura de Otoniel, y la violencia homicida se disparó en el 2021 alcanzando la tasa de homicidios más alta en siete años 

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