Por Marco Holguín
A propósito del inicio de las sesiones ordinarias del Concejo de Medellín, ¡bravo! por los concejales que exigieron rigor, decencia, control y respeto por el trabajo, ante el accionar de un alcalde que durante su primer año ha sido un destructor de convenios útiles para los medellinenses, un mentiroso permanente, un provocador de la división de clases, un gerente oscuro en la contratación y ahora resulta que es un salvador de una ciudad “sin rumbo”, “una ciudad corrupta dirigida por el GEA” o por quien sabe quién...
A los otros concejales que con su silencio cómplice y su sonrisa descarada han acompañado a este alcalde en este proceso, también los vamos a revocar, pero no como vamos a revocar al alcalde, sino en las próximas elecciones, porque con seguridad querrán repetir. Gracias a este desastre de alcalde, el trabajo del Concejo, que muchas veces es invisible para la ciudadanía, hoy es muy visible por lo que hacen y por lo que dejan de hacer.
El proyecto es Medellín, es el bienestar de la gente, son sus instituciones y sus programas que dan buena cobertura a los menos favorecidos.
¿Alguien sabe cuándo es que aprueban la recolección de las firmas de la revocatoria?