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Rocío Arango Giraldo
Columnista

Rocío Arango Giraldo

Publicado el 26 de febrero de 2019

“Cada lora en su Estaca”

Esta semana el mundo de la moda le dijo adiós a uno de los grandes: Karl Lagerfeld, quien estuvo por más de 30 años en la casa de modas Chanel. De inmediato todos los medios de comunicación y las redes sociales de farándula explotaron con la noticia, dejando ver que la voluntad del señor es dejarle parte de su herencia de 453 millones de dólares a su gata Choupette.

Obviamente, el lío jurídico es grande porque los animales no pueden heredar porque no son seres racionales. La fortuna del felino va a llegar seguramente a la sociedad protectora de animales.

Traigo el tema a colación, porque en nuestra sociedad hay una tendencia creciente a la “ humanización de los animales”. ¡Me gustan los animales y en mi casa siempre hemos tenido la compañía de algunos de ellos! Es innegable la responsabilidad que implica un animal de compañía, ¡Claro que hay que darles vidas dignas y felices!

Hoy en Colombia 4 de cada 10 familias tienen al menos una mascota, en la que se gasta en promedio 170 mil pesos, el mercado de las mascotas en Colombia se estima en 3.5 billones de pesos. Guardando las proporciones con el Kaiser de la moda, como era conocido Lagerfeld, en muchas familias colombianas en la cotidianidad, a las mascotas se les están reconociendo atributos y gozan de privilegios de los humanos. Y lamentablemente muchas veces tienen mejor calidad de vida que las personas en condición de pobreza.

Hay que darles buena comida, cuando están enfermos llevarlos al veterinario y comprarles las medicinas, mantenerlos bien aseados y con sus vacunas, tenerles un lugar en la casa para que estén con dignidad, y lo más importante es darles mucho cariño. Pero no traducir la soledad en la que vivimos como sociedad, en una dependencia y un amor enfermizo por los animales que nos lleva a atribuirles características humanas. Tal y como pasó con el señor Lagerfeld, quien al no tener familia, destinó su fortuna a pagar un séquito de personas al servicio de su gata.

¡Estoy de acuerdo hasta con las cremaciones de los animales! Pienso que además de todo el significado emocional y el gran valor que significan las mascotas en la vida de una persona, la cremación es un acto de responsabilidad con la salud pública y el medio ambiente.

Pero, ¿Serán necesarios los hoteles para mascotas, las celebraciones de cumpleaños y hasta la medicina veterinaria prepagada? Yo sé que cada cual se gasta su plata en lo que a bien tenga. Pero: ¿Hasta qué punto estamos trivializando la condición humana, cuando humanizamos a los animales?

Con la misma vehemencia con la que condeno toda forma de tortura animal y todo maltrato, hago un llamado a que animales y personas ocupemos nuestras estacas.

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