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Taller de Opinión
Columnista

Taller de Opinión

Publicado el 13 de abril de 2019

Contar la historia, damnatio memoriae

Por Juan Camilo Amaya Santos

Universidad Nacional de Colombia,
Facultad de Economía, 1° semestre.
juancamiloamayasantos@gmail.com

Gran recibimiento tuvo la noticia de que la cátedra de historia iba a retomar las aulas en Colombia, no como asignatura independiente (lamentablemente) como fue postulada en un principio en el Congreso de la República, sino reformada para abrirles campo a otros contextos distintos de la historia independentista. Sin embargo, ¿en qué radica la importancia de enseñar historia nacional? ¿Tiene la historia regional algún espacio en esta reforma educativa?

Tal vez el principal motor para retomar la profundización es dar contexto a los jóvenes con el proceso de paz por medio de un repaso de lo que ha sido el conflicto a nivel nacional; sin embargo, la historia va más allá. El funcionamiento que podría decirse cíclico de esta ha permitido darle otro enfoque a la comprensión del comportamiento social, no sólo porque ha conllevado encontrar las tendencias y características de la sociedad, sino porque permite, a través de la experiencia, tener un manual de cómo más o menos desenvolvernos en el mundo.

Esto implica, por supuesto, no sólo conocer la historia de una nación tan diversa, sino la regional, donde las características especiales geográficas, demográficas, entre otras, dejan ver nuevas variables únicas a la hora de conocernos. De este tipo de particularidades históricas está repleta la región amazónica colombiana, donde no sólo hablamos de un ecosistema distinto a ojos del mundo, sino también de los procesos extractivos y migratorios, de las comunidades indígenas y la cruel colonización fronteriza.

Las incógnitas que rodean sucesos como la fundación colonial de los primeros municipios (Florencia, por ejemplo, donde no hay datos concisos y el gobierno departamental se queda con la más conveniente a su bolsillo), los procesos de apropiación de tierras y desplazamientos indígenas (la extinción Tinigua en San Vicente del Caguán), y otros sucesos de diversos campos, relacionados con el conflicto armado en su mayoría, son ajenos a la educación Básica y Media, y constituyen una barrera para que nuestra población conozca y se adentre en una región que, a fuerza de ignorancia, es maltratada y condenada por aquellos que han monopolizado el porvenir del desarrollo económico regional.

Sucesos que hacen necesario entonces que no sólo se retomen clases de historia nacional en las aulas, sino también abrirle campo a la historia regional, un camino hacia el conocimiento, un encuentro con la experiencia y una muralla frente a una inintencionada (¿quién sabe?) damnatio memoriae.

*Taller de Opinión es un proyecto de
El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión joven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidades e instituciones vinculadas con el proyecto.

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