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María Clara Ospina
Columnista

María Clara Ospina

Publicado el 05 de febrero de 2020

CORONAVIRUS, PELIGRO INMINENTE

Hace cuatro días, a mi regreso a Bogotá, en el aeropuerto El Dorado, por los altoparlantes del terminal me recibió una voz que pedía que quien se sintiera con fiebre, o con algún malestar semejante a una gripa, debía informar al personal del aeropuerto.

Miré las filas para pasar Inmigración completamente llenas, había 600 personas, por lo menos, y nadie se movió de su puesto, aunque se oía a varios tosiendo y estornudando. Eran las 10 pm y acababan de llegar vuelos de Miami, Madrid, París y Nueva York. Pensé, ¿cuántos tendrán fiebre, cuántos se estarán sintiendo enfermos, cuántos no dirán nada? Peor aún, ¿cuántos llegarán de China, luego de haber hecho conexión con uno de estos vuelos?

Entonces comprendí, con verdadera preocupación, porqué será tan difícil impedir la llegada a Colombia del coronavirus. China, acogiéndose a la experiencia que tuvo en el 2002, cuando surgió el SARS, un virus semejante al actual, ha actuado con la mayor celeridad posible, poniendo inicialmente en cuarentena a los más de 10 millones de habitantes de Wuhan y rápidamente extendiéndola a las ciudades vecinas.

Hoy son cerca de 50 millones de personas en aislamiento. Pero el virus no se ha detenido y el número de infectados y muertos aumenta a diario. Además, ha sobrepasado las fronteras y cruzado continentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado ya una emergencia global.

Adicionalmente, son portadores y propagadores gran cantidad de animales como las ratas, murciélagos, aves y aun los animales domésticos como los perros y los gatos. Es prácticamente imposible controlar la movilización de estos animales.

Aún no se sabe de nadie infectado en Colombia u otro país latinoamericano, pero, al ver lo ocurrido en ese salón lleno hasta el tope de viajeros de diferentes procedencias, sentí alarma. Quizá ya es hora de que nuestros aeropuertos tomen medidas más serias que simplemente confiarse en que los pasajeros tengan la sensatez de informar al personal, si tiene fiebre o están enfermos.

Los países vecinos de China, y aquellos donde llegan vuelos provenientes de dicho país, están pasando a todos los pasajeros por cámaras que detectan el calor de sus cuerpos. Algunos toman la temperatura de todos los que llegan. La mayoría de las compañías aéreas han cancelado sus vuelos a China.

Pregunto con preocupación: ¿está Colombia preparada para enfrentar la propagación de un virus como este?, ¿tenemos medicamentos, personal, equipos y protocolos, suficientes y adecuados? Porque veo poca o ninguna preparación en este momento.

Aquí, por lo visto, nos sentimos muy lejos del problema. ¡Esto no es inteligente! Es mejor prevenir que lamentar. Sin ser alarmista, quisiera que este peligro inminente no nos cogiera desprevenidos. Puertos, aeropuertos y fronteras, deberían estar en total alerta. Absurdamente estamos demasiado tranquilos.

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