Por Susana Bejarano
Universidad EAFIT
Fac. de Ciencias Políticas, 4° semestre.
sbejaranor@eafit.edu.co
Ya ni sabemos qué es peor, si respirar o no. La situación de la calidad del aire en Medellín ha sido preocupante desde hace ya varios años. Unas investigaciones realizadas por el grupo de Geología Ambiental e Ingeniería Sísmica de EAFIT demuestran que, desde el 2017, respiramos un aire compuesto por material particulado proveniente de “fragmentos muy pequeños de las llantas y [de] fragmentos metálicos que pueden venir, o de los frenos de los carros, o del motor producto de la combustión” (2017). Tenemos que entender que este no es un tema coyuntural, que no es un tema del pico y placa ambiental; es un tema sobre salud pública, como lo ha dicho la Organización Mundial de la Salud.
El problema del aire tiene infinidad de factores causales, que llevan perpetuándose durante bastante tiempo y apenas nos están pasando factura. La excesiva población, la enorme cantidad de vehículos particulares (carros y motos), la emisión de gases de empresas, el comportamiento de los vientos (dirección y velocidad), entre otras son causantes de la problemática del aire en Medellín. El Área Metropolitana del Valle del Aburrá ha tomado diferentes medidas para desacelerar los efectos nocivos que tiene el aire sobre el cuerpo humano; el pico y placa ambiental y preventivo (carros y motos), el control de emisión de gases industriales y las frecuentes evaluaciones del ICA (Índice de Calidad del Aire). Ayudemos nosotros también, cambiando nuestros hábitos de vida y siendo más amigables con el ambiente. El típico comentario, “Ese pico y placa me tiene jodido. Eso no es contaminación, es solo neblina”, está pasado de moda. Como ciudadanía tenemos la responsabilidad de captar que poco importa la comodidad que nos brinda el carro y que es nuestro deber trabajar, con lo disponible, para contribuir a la mejoría de la calidad del aire. ¿Qué preferimos, entonces, andar cómodos en nuestro carro o ayudar a que el ambiente sea seguro?
Lo complicado de esto es que, para generar un impacto positivo en la calidad del aire, necesitamos replantear todas nuestras costumbres. Mudar de nuestra cultura egoísta (que solo responde a nuestros propios intereses) y adoptar una cultura ciudadana que nos lleve a un mismo objetivo: trabajar juntos para evitar que el aire que respiramos nos mate.
*Taller de Opinión es un proyecto deEl Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opiniónjoven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidadese instituciones vinculadas con el proyecto.