Por Rodrigo Álvarez Peláez
Colombia es un país informal. Uno de los más informales de América Latina. Estamos ante una disyuntiva: Comercio informal, economía informal, trabajo informal y rebusque o delincuencia extrema. El 60 % de la población en edad de trabajar, está en la informalidad, cualquiera sea su manifestación. Es una realidad que hay que legislar para poder convivir con esta situación. Rebusque o delincuencia. El gobierno, o la policía como decisión propia, está inclinándose por la segunda. Qué es más fácil de hacer, perseguir y detener a un delincuente, el cual puede estar armado y es un peligro, o perseguir, atropellar, hostigar y maltratar a un vendedor ambulante, a un vendedor de “empanadas” o de cualquier otro elemento, multarlo y quitarle sus pertenencias y multar y atropellar al cliente que no tiene dinero para ir por una hamburguesa a Mac Donals, ya que su salario mínimo o “más mínimo” no le permite almorzar en forma digna. ¡Esto es facilismo y descaro!
Al actual alcalde y al anterior les envié una propuesta para recuperar el centro de Medellín. Recuperar no es lo mismo que ponerlo “bonito” lo cual está haciendo el actual alcalde. Recuperar es socializar, hacerlo más vivible para los que allí conviven: Comerciantes, clientes, vendedores ambulantes, residentes, habitantes de la calle, etc. Esto no se está haciendo. Hay que legislar para convivir con la informalidad. Esto es socializar el proyecto.