<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
The New York Times
Columnista

The New York Times

Publicado el 15 de abril de 2019

El Ascenso del Estado de la Milicia

Por Vanessa Barbara

Hace poco más de un año, una miembra del Ayuntamiento de Río de Janeiro fue asesinada con cuatro disparos en la cabeza y el cuello. La concejal, Marielle Franco, se dirigía a casa después de un evento cuando un automóvil se detuvo y alguien abrió fuego, matándola a ella y a su conductor. Era obvio desde el principio que se trataba de un asesinato premeditado y profesional. Franco era una activista LGBT negra y feminista, una defensora feroz de los derechos humanos que no temía abordar temas delicados: el uso de la violencia estatal en las favelas, por ejemplo, o la participación de policías y políticos en los grupos paramilitares de Río.

Hubo un avance en el caso el mes pasado, cuando la policía estatal arrestó a dos sospechosos. Como era de esperar, eran expolicías militares. El presunto tirador, Ronnie Lessa, se había retirado de la fuerza tras ser herido en un ataque con carrobomba. Según investigadores, luego aceptó un trabajo como asesino a sueldo y corredor de armas para una de las milicias más poderosas de Río de Janeiro, llamada Escritório do Crime, o “Buró de Crimen”. El otro sospechoso, Élcio Vieira de Queiroz, quien podría haber actuado como un conductor de escapada, había sido expulsado de la fuerza policial bajo sospecha de prestar servicio de seguridad a una casa de juego ilegal. (Ambos niegan su involucramiento en los asesinatos).

¿Pero quién dió la orden para el asesinato? Ahí es donde se complican las cosas. Tan complicadas que el año pasado, la policía federal comenzó una investigación local del asesinato, después de denuncias en cuanto a que había sido sistemáticamente obstruida por miembros de la milicia, funcionarios públicos y políticos. En noviembre pasado, el ministro de seguridad de Brasil en ese entonces dijo que es “más que una certeza” que personas poderosas están involucradas en el asesinato.

En este momento, el grupo de trabajo federal ha requisado las residencias de un exrepresentante del estado, un ex policía civil, un ex agente federal y un oficial de policía federal en servicio activo. Incluso el actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha sido objeto de escrutinio público por sus vínculos con los dos sospechosos en el asesinato. Él y Lessa eran vecinos en un lujoso condominio junto al mar en Río de Janeiro, y su hijo menor una vez salió con la hija de Lessa. También hay una foto de Bolsonaro posando junto a Queiroz. (El presidente niega conocer a los hombres).

Pero estas podrían ser sólo coincidencias. Más preocupante es la simpatía abierta del presidente y su familia hacia los paramilitares.

Las infames “milicias”, en su forma actual, se establecieron en las favelas de Río de Janeiro a fines de la década de 1990 y principios de la década de 2000, bajo el pretexto de proteger a los residentes de los narcotraficantes. Están formadas principalmente por oficiales de policía en servicio activo y retirados que asumen el control de las comunidades y extorsionan a los ciudadanos y comerciantes. Un informe académico de 2013 concluyó que de las aproximadamente 1.000 favelas en la ciudad, 45 % están controladas por organizaciones de milicias y el 37 % por pandillas de narcotraficantes.

Al parecer es mal de familia. Recientemente se reveló que el hijo mayor de Bolsonaro, el senador Flávio Bolsonaro, tiene conexiones con un excapitán de la policía militar, Adriano Magalhães da N óbrega, el presunto jefe de la Oficina de Delitos. (El exoficial de policía ahora es un fugitivo de la justicia). La madre y la esposa de Nóbrega trabajaron durante años en la oficina de Flávio Bolsonaro cuando era legislador del estado de Río de Janeiro. En un comunicado de prensa, Flávio Bolsonaro afirmó que las mujeres fueron contratadas por otra persona y que él fue víctima de una campaña de desprestigio. Pero también elogió a Nóbrega dos veces en la Asamblea Legislativa de Río por su trabajo como oficial de policía, y le otorgó el honor más alto de la asamblea, la Medalla Tiradentes, mientras aún estaba en la cárcel por una condena por homicidio. (La víctima del asesinato era un residente de la favela que acababa de denunciar los delitos de tortura y extorsión presuntamente cometidos por su escuadrón de policía). Incidentalmente, cuando Nóbrega fue declarado culpable y condenado a 19 años de prisión, Jair Bolsonaro también acudió en su defensa ante el Congreso, diciendo que era un “oficial brillante” y exigió una revisión de la condena. (Nóbrega fue finalmente absuelto en apelación).

En 2015, Flávio Bolsonaro fue el único legislador que votó en contra del establecimiento de una comisión parlamentaria para investigar fraudes en “autos de resistencia”, asesinatos por parte de la policía que, según se informa, se cometieron en defensa propia.

Parece que no hay necesidad de legalizar las milicias en Brasil, después de todo. Hoy en día, uno podría tener la impresión de que los grupos paramilitares no están actuando simplemente como un estado paralelo, son el estado.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas

Aplausos y pitos

$titulo

EXPOSICIÓN DÉBORA ARANGO

Desde el 11 de noviembre, hasta diciembre, muestra abierta de parte de su obra en Parques del Río.

$titulo

JOSÉ MARÍA BALLESTEROS

Ex gobernador de La Guajira fue condenado a 15 años de cárcel por peculado y concusión.