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Juan David Ramírez Correa
Columnista

Juan David Ramírez Correa

Publicado el 30 de junio de 2020

El reino de los fines

A Nicolás de Maquiavelo le atribuyen la frase “el fin justifica los medios”. Su literalidad ha movido el mundo. ¿Allá es dónde debemos llegar?... sí, allá. ¿El medio? pues ahí vamos viendo cómo lo manejamos.

Colombia ha sido un gran reino de los fines: el vivo vive del bobo, donde entran cinco caben seis, hágale que no pasa nada. Somos desmesurados cuando se trata de fines y olvidamos que los medios son determinantes para crear confianza, moderar las acciones y contar con elementos suficientes para ir por el buen camino.

Ejemplos sobran. Basta con mencionar lo que hicieron seis militares (y uno más que actuó como cómplice) con una pequeña niña de 13 años de la comunidad embera, en Pueblo Rico, Risaralda. La retuvieron y por turnos la violaron. Si el fin era calmar la libido, pues hágale, a desfogar a como dé lugar. No importó que fuera un menor de edad, una mujer indefensa y más aún indígena.

Unas manzanas podridas cometieron un error, dirán algunos. Error, craso error. Regresa a mi mente el recuerdo del asesinato de Yuliana Samboní, una niña de solo 7 años, también indígena. La autopsia reveló que el señor Rafael Noguera la violó, torturó y asfixió hasta morir. Solo quería alcanzar un fin: satisfacer sus excesos aberrantes.

¿Dónde quedan entonces los cerca de 6.500 casos de abuso a menores en lo que va del año? Cifras de ese calado confirman que hay algunos que solo van tras el abuso.

¿Exageración? No, no lo veo así. Devolvámonos al primer día sin IVA. Cientos de personas desbocadas por un fin netamente material: conseguir un televisor bien grande, una lavadora, cualquier cosa. ¡Es que todo estaba muy barato! Entonces, al carajo dos cosas. La primera, que la platica podría haber servido para sobrellevar el momento que vivimos, y la segunda -la más importante- pues la capacidad de moderación a ver si entre todos nos cuidamos y no hay tantos muertos por covid. Pero ¡habemus televisor y ahí veremos qué pasa si nos da covid-19!

Otro ejemplo. En Soledad, Atlántico, sacaron del ataúd al muerto por covid-19. Había que verle la cara, tocarlo para despedirse sin importar el riesgo de contagio. Como dijo uno de los que ahí estaba: “¿Miedo? No lo mire ni lo toque”. ¡Eso sí es estar enfocado en el fin sin importar el medio para hacerlo!

Así es con todo: cuando hay que robar... el fin justifica los medios. Sacar las mañas políticas... el fin justifica los medios. Amenazar con un fusil... el fin justifica los medios. Traficar para darle un “mejor futuro” a la familia... el fin justifica los medios. A la hora de disimular los pecados... el fin justifica los medios. Esa nuestra cultura del todo vale, que no ayuda para nada a un país con bastantes problemas.

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