<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Juan David Ramírez Correa
Columnista

Juan David Ramírez Correa

Publicado el 17 de noviembre de 2020

Erosión democrática

Hice el ejercicio de revisar las columnas de opinión publicadas en la última semana en el New York Times y el Washington Post en las que el tema central era Donald Trump. Fueron cerca de 30 columnas centradas en la forma como el presidente de los Estados Unidos se aferra al poder. Todas dilucidaron la desesperación por ver cómo la actitud de Trump socava la democracia, ese valor constitutivo y fundacional de la sociedad estadounidense. Por ejemplo, Roger Cohen tituló su columna “Señor Presidente, empaque sus maletas y váyase”. Un titular y un tono argumental que dicen mucho.

Conclusión del ejercicio: la fragilidad tan grande de la democracia y la forma como el poder la afecta hasta el tuétano, más cuando se concentra en decisiones derivadas del ego.

Según el Centro de Investigaciones Pew, los Estados Unidos perdió una condición icónica que les hacía inflar pecho a sus habitantes. Hablo de la condición de nación democrática estructurada, respetuosa de las instituciones, de las libertades y de los derechos individuales. Hoy, con todo lo que ha pasado en los últimos años, el asunto se convirtió en un objeto de alarma, incluso de lástima

¿Qué lectura se puede hacer de eso? A leguas se nota que el país más poderoso del mundo se está ahogando en una dinámica erosiva que destruye razones constitutivas que le han permitido sacar pecho para demostrar el poder que tienen como nación. En otras palabras, el “Melting pot”, es decir, la mezcla de culturas y pensamientos que se derriten en uno solo para permitir el desarrollo de la nación, se desconfiguró.

En medio de asuntos que ahondaron el problema, como el manejo de la pandemia y la crisis por el asesinato de George Floyd, se infiere que la elección de Joe Biden como presidente de la nación más poderosa del mundo traerá un nuevo aire.

Digamos que ese nuevo aire se sincroniza en la palabra equilibrio. Sí, el equilibrio necesario para tener control, corregir y enmendar. Bajo ese panorama los retos son muchos. Piense simplemente en la necesidad de mantener el crecimiento económico bajo parámetros de desarrollo sostenible, matizar las halcónicas relaciones internacionales, luchar contra la intoxicante información conspiradora, truculenta y apocalíptica, multiplicada por el efecto Twitter y, sobre todo, superar la confrontación entre nacionalistas y dreamers, entre minorías y mayorías.

Esos asuntos apuntan a un foco: recobra los principios fundacionales que siempre ha perseguido esa nación como la igualdad y la justicia entre sus american citizens, los mismos que provienen de muchas partes del mundo. Nación de inmigrantes. El melting pot.

Hay una buena oportunidad para demostrar, como dice la teoría, que hay interés por fortalecer la democracia como sistema político imperante. Si la nueva etapa funge como sanadora de la división y fomenta valores que la sociedad estadounidense ha promulgado, quizás se frene la erosión que afecta a la llamada gran democracia del mundo.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas